Publicado: octubre 30, 2026, 12:07 am
A las 9.48 horas del miércoles, 55 minutos después del choque de trenes que se había producido en la localidad toledana de Urda, Emiliano García-Page se encontraba ya de camino hacia el lugar del accidente ferroviario que se ha cobrado la vida de 69 personas. Llegó «muy pronto» y presenció imágenes «complicadas de ver». «Está muy afectado», señalan en el equipo del presidente de Castilla-La Mancha.
Como máximo responsable de la gestión de la emergencia al haberse producido en su territorio, ha sido él quien ha ido actualizando el balance de víctimas mortales en sus comparecencias ante la prensa, en algunos momentos casi al borde de las lágrimas. También el que decidió solicitar de inmediato la incorporación de la UME para que ayudara en las labores de evacuación del centenar de heridos y de rescate de los cadáveres atrapados entre el amasijo de hierros.
Ante la dimensión de la tragedia, Page ha aparcado además las profundas diferencias que mantiene desde hace años con el secretario general de su partido y que lo han llevado a ser considerado internamente como el crítico oficial. «Muchísimas gracias, presidente», le ha llegado a decir públicamente a Pedro Sánchez en las dos comparecencias que han coprotagonizado en la zona de la tragedia en menos de 24 horas, en las que el barón socialista ha reconocido «de corazón» la coordinación y la respuesta automática de las autoridades del Estado poniendo a disposición de su Gobierno «todos los medios posibles».
Cuando se le ha preguntado por si el ministro de Transportes, Óscar Puente, con quien también han tenido sonoros encontronazos tanto a puerta cerrada en el Comité Federal como a través de los medios de comunicación, el dirigente castellanomanchego ha sido tajante: «No es el momento correcto para ello. Ahora hay que atender la emergencia. Lo que me gustaría es que esto se viera como una tragedia más independientemente del contexto político y electoral. Es lo que se merecen las víctimas y sus familias».
En la jornada del jueves, Page participó junto a Sánchez en la reunión de seguimiento del accidente ferroviario en el Centro de Coordinación Operativa Integrado. Posteriormente acudió al Puesto de Mando Avanzado instalado en Urda, donde mantuvo un encuentro con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien destacó que había sido atendido «muy cordialmente» por él. Y después se desplazó hasta el Hospital de Toledo para acompañar a los Reyes en su visita a los pacientes que permanecen ingresados tras resultar heridos de diversa consideración por el impacto del AVE que embistió a un Iryo que permanecía parado.
Uno de sus colaboradores cuenta que cuando se dirigía a la salida antes que Don Felipe y Doña Letizia para esperarlos fuera, había cuatro enfermeras en el pasillo en las inmediaciones de la zona de Urgencias que cuando lo vieron llegar le dijeron «¡ánimo, presidente!» y «muy bien, muy bien, presidente». A lo que él contestó: «No, muy bien vosotros».
Page, al frente de la Junta de Castilla-La Mancha desde 2015 y único barón socialista con mayoría absoluta, no ha desvelado aún si en 2027 se presentará a la reelección para afrontar su cuarto mandato, una decisión que ha dejado dicho que tomará por criterios estrictamente personales. Sí se ha descartado en cambio en múltiples ocasiones como aspirante a la sucesión de Sánchez mientras tiene pendiente la presentación de su libro Luces de emergencia. Contra los populismos y el frentismos, programada para después de las elecciones del 29-N. Pero en estos días «tan duros», en sus propias palabras, sólo está mostrando su perfil institucional.

