Publicado: octubre 27, 2026, 9:07 am
«No descarto que suframos un apagón». La declaración que abría la edición local de este diario el 24 de febrero de 2025 se tornó más pavorosa aún cuando dos meses después España entera se fue al cero absoluto. Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente madrileño, desconocido en la política nacional por entonces, había sonado premonitorio y, con su titular, lanzaba un preaviso sobre el riesgo que afronta en especial la capital si nuestro país suelta la mano a la energía nuclear.
Este cálculo previsor es, para quienes trabajan con él, la principal virtud de Carlos Novillo (Madrid, 1976), quien llevaba tiempo monitorizado por Génova y especialmente por Alberto Núñez Feijóo como perfil en ascenso, especialmente en los tres frentes que ha manejado desde 2023 en la Comunidad de Madrid con Isabel Díaz Ayuso: el campo, la energía y las emergencias. Ahora, Feijóo lo incorpora a su lista electoral como gran fichaje de la política madrileña que dará el salto al Congreso la próxima legislatura, y quién sabe si a una futura estructura de Gobierno.
Bombero de profesión, Novillo ha pasado por todos los niveles de la Administración regional antes de desempeñar el puesto de consejero. Ayuso suele decir de él que es su alto mando más veterano, ya que cuando ella llegó a Sol en 2019 Novillo ya era director del 112 en la Comunidad de Madrid.
Desde este puesto gestionó la insólita Filomena, la nevada que bloqueó Madrid durante días. Más tarde, al poco de ser nombrado consejero, coordinó la respuesta a la trágica dana que asoló el sur de la región en 2023 y que causó dos muertes. La experiencia adquirida durante aquella desgracia permitió a la Comunidad de Madrid enviar importante ayuda y recursos un año después cuando la tragedia golpeó la huerta valenciana con 233 fallecidos.
Aunque sin duda el peor episodio que ha afrontado Novillo desde el puesto de mando es el reciente incendio Bola Sierra Oeste de Madrid, obligó a evacuar una docena de municipios y decenas de miles de personas, y arrasó 55.000 hectáreas entre suelo madrileño y abulense.
«Se hizo lo que se tenía que hacer», defendió después Novillo sobre la decisión de la Comunidad de Madrid de solicitar el Nivel de Alerta 3, lo cual significaba traspasar al Gobierno central la respuesta a la emergencia por el fuego. «Lo prioritario es salvar vidas», advirtió cuando, con las llamas completamente descontroladas, el Ejecutivo regional temió que el viento expandiera el fuego hacia el norte y entrara en municipios periféricos de Madrid. «Podría haber quemado toda la Sierra, el Parque Nacional y Gredos».
Aquel encontronazo con Moncloa por el control competencial de la catástrofe avivó una de las polémicas que se han repetido en las últimas grandes catástrofes ocurridas en nuestro país: ¿A quién corresponde la primera reacción a la tragedia? Ocurrió en la dana de Valencia, en el accidente de tren de Adamuz o, tiempo atrás, la gestión de la crisis del covid.
De estos choques el Partido Popular extrajo como conclusión, especialmente tras la experiencia en Valencia, que había que unificar la respuesta ante las catástrofes y coordinarla de forma centralizada desde un organismo gubernamental. Isabel Díaz Ayuso propuso durante una Conferencia de Presidentes la creación de una Secretaría de Estado de Emergencias que cumpliera esta función; el PP nacional, por su parte, aboga por la implantación de un Centro Nacional de Emergencias que transforme la actual Dirección General de Protección Civil y Emergencias y en la que estén presentes todas las regiones, así como mandos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) o de Salvamento Marítimo.
Una propuesta que Génova reactiva con el fichaje de Novillo para las listas electorales del 29 de noviembre. Su inclusión en la candidatura o entrada en el Congreso no significa que cuente con un puesto en un hipotético futuro Gobierno de Alberto Núñez Feijóo, pero su perfil se posiciona en estos momentos como uno de los favoritos en esta materia.

