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«Necesitamos confiar»: la Princesa Leonor reivindica los problemas de su generación y recuerda que los jóvenes «nos hacemos preguntas»

Publicado: octubre 23, 2026, 8:07 pm

Poco a poco, la Princesa de Asturias asume cada año un papel más importante en la entrega de los premios que llevan su nombre. La Heredera al Trono aumenta su responsabilidad y compromisos cada año, con el desafío de conjugar en sus palabras la esperanza con ser la voz de su tiempo. Doña Leonor, primogénita de los Reyes, es una joven de su generación que aprovecha el altavoz que le da el Teatro Campoamor de Oviedo, para poner sobre la mesa los desafíos de su generación con la necesidad de mirar el futuro con optimismo.

Durante 15 minutos y con un tono más seguro que otros años, fruto de una mayor madurez, la Princesa Leonor se dirigió fundamentalmente a esos jóvenes desde el escenario del Teatro Campoamor. Fuera, en la plaza de enfrente de este templo de la música, medio centenar de tiendas de campañas están instaladas desde que estallaron las protestas por la crisis de la vivienda tras el desahucio de Maricarmen. Por momentos parecía que la Heredera les hablaba a ellos.

«Siento una mezcla de vértigo e ilusión», confesó la Heredera para afirmar con rotundidad a continuación: «Los jóvenes nos hacemos preguntas». La Princesa reflexionó sobre el «desafío de mantener el entusiasmo en estos tiempos de desencanto social profundo». Habló de «extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas….» Por ello, la joven definió estos tiempos «de esfuerzo y de trabajo callado de muchos, de perseguir autenticidad frente a lo virtual, de debatir sobre el valor de la imperfección humana frente a la pretendida perfección de la máquina».

«Cómo afronta mi generación semejante complejidad», se interrogaba la heredera, porque los jóvenes sufren «falta de expectativas e imposibilidad de planear una vida, tener un buen trabajo, una casa…», enumeraba. Pese a ello, la Princesa quería aprovechar «en Oviedo» el marco de los premios para enviar un mensaje: «Necesitamos confiar«. La Heredera, que a continuación se ha preguntado si vivimos «tiempos más oscuros que los anteriores», ha querido explicar el sentido que tiene «venir cada año a Oviedo para agradecer [a los premiados] que tengan una obra que ayude a confiar.

Acto seguido, la primogénita de los Reyes ha iniciado la laudatio que desde el año pasado realiza ella de cada premiado. Ha comenzado con el historiador Timothy Garton Ash. Estudiar su obra, ha explicado «nos ayuda a comprender lo que sucede en Europa». Y ha concluido tras leerle que la Unión Europea «tiene ahora la oportunidad de apuntalar los valores sobre los que se edificó», en una de las primeras valoraciones de política internacional realizada por la Heredera. «PArece oportuno estudiar a este historiador que escribe como académico y mira como reportero», ha afirmado.

La Princesa ha recurrido a continuación a un recuerdo de su infancia para elogiar a los estudios Ghibli. Según ha contado, su madre les llevó al cine a ella y la Infanta Sofía para ver la película Ponyo en el acantilado. «¡Para Sofía es su primera peli en un cine! No llega a los dos años y está sentada en el regazo de mi madre», ha descrito con alegría. Según ha contado, ella se quedó «hipnotizada con la historia» y las creaciones de ese estudio, desde entonces «han sido parte de nuestra educación». En ese momento, Doña Leonor ha querido reivindicar: «El cine educa, claro, incluso cuando no se lo propone».

Leonor se prepara cada año con esmero la entrega de estos premios, por ello, ha leído el libro de memorias de Julian Barnes con el que se despide de la literatura, una obra que ha definido como «prodigio y tristeza». La Princesa ha interpelado directamente al premio de las Letras para afirmar: «Donde hurga usted, es en el más esencial y precioso sentido de la existencia humana, y ninguna IA podrá replicar la emoción que provoca su obra».

Sobre la Bóveda de las semillas de Svalbardm que guarda casi 200 bancos de genes de todo el mundo, la princesa ha definido su labor como «abrumadora» pero con «todo el sentido del mundo», pues busca «preservar el patrimonio vegetal y garantizar la seguridad alimentaria y la diversidad de cultivos».

La Heredera ha señalado a la astronauta Christina Koch como un ejemplo para evitar pensar que se puede «prosperar a solas y sin tener en cuenta a nadie». De hecho, Doña Leonor ha recordado lo que vivió esa ingeniera a 400.000 kilómetros de la Tierra: «nos hace comprender que somos más pequeños de lo que pensamos y menos importantes de lo que creemos, pero siempre responsables de cada palabra y acción; responsables del modo en que cada día nos conducimos por la vida».

«Constatar nuestra pequeñez terrícola desde una nave espacial debe ser tan fascinante como observar nuestra diminuta complejidad a través de un secuenciador de ADN», ha enlazado Doña Leonor para loar a los químicos que han sido galardonados en las Ciencias este año. «Esta proeza científica que nos beneficia a todos se ha fundado en la colaboración y en el trabajo en equipo», ha destacado la Princesa.

«Poeta que canta, música que chorrea poemas, que abruma por su rebeldía, desparpajo y valentía, que es libre, fuerte e independiente, que en sus poemas, en sus canciones, en su obra esgrime una libertad cruda y desafiante que no pide permiso», ha dicho apasionada la Princesa,, quien ha confesado que al estudiar la figura de Patti Smith ha creído «comprender el sentido que tiene reconocer la mirada inconformista de una artista integrar cuya autenticidad y vida se refuerzan con la edad».

La Heredera ha querido dejar un último mensaje a todos los que la escuchaban, inspirado en un verso de Paul Valèry: «¡Hay que intentar vivir!», una frase final con la que ha cerrado 15 minutos de intervención, intentando insuflar optimismo pese a los tiempos que vivimos.

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