Publicado: julio 30, 2026, 12:07 pm
Cientos de personas cruzan la frontera de Ceuta a pie y sin encontrar oposición de parte de las fuerzas de seguridad marroquíes. Son familias enteras las que bordean el espigón fronterizo del Tarajal para alcanzar territorio español, mientras la Guardia Civil no puede hacer nada para frenar su avance.
Las imagenes que llegan desde Ceuta recuerdan a las vividas en la primavera de 2021, cuando Marruecos envió a más de 8.000 inmigrantes a cruzar las fronteras con España, como respuesta al traslado del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, a un hospital de Logroño con el visto bueno del Gobierno de España. En esta ocasión, por el momento, no hay cifras oficiales del número inmigrantes que ha cruzado la frontera.
Este suceso se produce después de varios días en los que la presión migratoria ha aumentado sin cesar sobre Ceuta, uno de los puntos fronterizos más sensibles de Europa. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se desplazará a la ciudad autónoma para seguir la evolución de la situación y mantener un encuentro con su presidente, Juan Vivas.
En menos de dos semanas, alrededor de 2.000 personas han conseguido acceder a Ceuta por esta vía, lo que representa el episodio de mayor presión migratoria registrado en la ciudad desde la crisis de mayo de 2021. Aunque las cifras son inferiores a las de entonces, cuando unas 14.000 personas cruzaron la frontera en apenas cuatro días, el contexto operativo es diferente. La frontera terrestre permanece cerrada y prácticamente todas las entradas se producen por mar.
Migrante corre por las calles de Ceuta tras acceder a la ciudad a nado
El incremento de las llegadas ha vuelto a situar al límite la capacidad de acogida de la ciudad autónoma. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), con una capacidad oficial de 512 plazas, aloja actualmente a 727 personas, la mayoría de origen magrebí. En sus alrededores permanecen otros migrantes que todavía no han podido acceder al centro y que han improvisado pequeños campamentos utilizando mantas, cartones, plásticos y sábanas para protegerse del sol. Permanecen dispersos por las inmediaciones mientras esperan una plaza.
La presión también se refleja en el sistema de protección de menores. Aproximadamente 500 menores extranjeros no acompañados han llegado durante este episodio migratorio, lo que ha obligado a habilitar recursos extraordinarios para atenderlos. Entre las personas que han accedido a Ceuta durante los últimos diez días figuran además 18 mujeres marroquíes, un perfil poco habitual en este tipo de entradas por vía marítima.
El dispositivo desplegado en la frontera funciona de forma ininterrumpida durante las veinticuatro horas del día. Los sistemas de vigilancia permiten detectar movimientos en el mar y movilizar a las patrullas marítimas y terrestres. Cuando las personas son localizadas antes de alcanzar aguas bajo responsabilidad española, la actuación corresponde a las autoridades marroquíes. Si ya se encuentran en aguas españolas o existe riesgo para su integridad física, intervienen los servicios españoles de rescate.
Las fuerzas de seguridad emplean luces y láseres para detectar a los migrantes en el mar
El aumento de los intentos de entrada coincide con un incremento del número de fallecidos en la ruta marítima hacia Ceuta. En menos de veinticuatro horas fueron recuperados cuatro cuerpos sin vida en distintos puntos del litoral ceutí. El primero apareció durante la mañana del miércoles en la zona del Pineo. A lo largo de esa misma jornada fueron localizados otros dos cadáveres y, durante la madrugada del jueves, los equipos de rescate recuperaron un cuarto cuerpo. Con estos hallazgos, ascienden a 31 las personas fallecidas cuyos cadáveres han sido recuperados en las costas de Ceuta desde comienzos de año. Las cifras corresponden únicamente a los cuerpos localizados por los servicios de rescate y recuperados del mar o del litoral ceutí.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, ha solicitado al Gobierno central activar el plan de «emergencia nacional» para hacer frente a la situación. Entre las peticiones formuladas figuran un refuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, financiación adicional para los recursos de acogida, la creación de un mando único de coordinación y una mayor capacidad para gestionar la llegada de menores extranjeros no acompañados.
La presión migratoria coincide con un escenario jurídico inédito en la frontera sur. La reciente doctrina fijada por el Tribunal Supremo obliga a tramitar un procedimiento administrativo individualizado para las personas que acceden a Ceuta por vía marítima, al considerar que el rechazo en frontera previsto en la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería no resulta aplicable a quienes llegan a nado. El nuevo criterio modifica la gestión de estas entradas y ha obligado a adaptar la actuación policial.
La resolución ha provocado la reacción de las organizaciones profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha reclamado al Ministerio del Interior instrucciones claras y seguridad jurídica para los agentes destinados en Ceuta, especialmente para los efectivos del Servicio Marítimo, los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS) y las patrullas que intervienen diariamente en los rescates e interceptaciones. La asociación sostiene que el cambio jurisprudencial altera los protocolos operativos vigentes y exige una respuesta inmediata de la Administración.
En la misma línea, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha advertido de que la sentencia incrementará la carga de trabajo en una frontera ya sometida a una fuerte presión migratoria. El sindicato considera que cada intervención requerirá la apertura de un expediente administrativo individual, la identificación de cada persona, asistencia letrada e intérprete cuando proceda, además de la tramitación de las solicitudes de protección internacional que puedan presentarse. Tanto AUGC como SUP reclaman un refuerzo de medios humanos y materiales para hacer frente a un escenario que coincide con el mayor aumento de llegadas por mar registrado en Ceuta desde la crisis de mayo de 2021.
Mientras tanto, la actividad en la frontera continúa en la noche. Los vuelos del dron, el seguimiento mediante el sistema láser y el despliegue permanente de embarcaciones a ambos lados de la frontera forman parte ya de una rutina diaria marcada por la sucesión de nuevos intentos de entrada por mar y por la presión constante sobre los recursos de acogida de la ciudad.


