Publicado: julio 6, 2026, 10:08 am

El ejercicio 2026 llega al ecuador con las negociaciones entre Estados Unidos e Irán aún en liza. El acuerdo de paz preliminar ha rebajado la tensión después de un mes de marzo y un segundo trimestre marcado por la volatilidad. Aunque los analistas apuntan a la prudencia y piden no adelantarse a la espera de que se materialice la rúbrica definitiva del mismo, los mercados encaran la segunda mitad del ejercicio desde el optimismo moderado. «No hay nada más incierto cómo iniciar una etapa con las principales incertidumbres conocidas ya neutralizadas«, expresan los analistas de Bankinter.
La clave está en la reanudación progresiva del tráfico en el estrecho de Ormuz, que ha servido de catalizador para la recuperación, eliminando el riesgo de un shock energético y la amenaza de una recesión a escala global. «El contexto del mercado ha mejorado sustancialmente en cuanto a riesgos activos, así que recomendamos actuar en consecuencia, asumiendo riesgos como hasta ahora y no complicando las cosas innecesariamente con dudas que carezcan de fundamentos sólidos», señalan desde la citada casa de análisis.
Bolsas
El mercado ha conseguido eliminar del tablero uno de los grandes condicionantes para esta segunda mitad del año: la prima geopolítica. Disipados los temores de una guerra en Oriente Próximo, pero sin descartar episodios temporales de enfrentamientos, las bolsas recuperan protagonismo. Tanto los tres principales índices de Wall Street (Dow Jones, S&P500 y Nasdaq) como el Euro Stoxx 50 cotizan en estos momentos en zona de máximos históricos, cerrando el gap generado tras los ataques a Oriente Próximo el pasado 28 de febrero.
Destaca el Ibex 35, la referencia española, que el viernes volvió a alcanzar una nueva cota récord tras conquistar los 19.800 puntos con una revalorización en lo que va de ano del 14%. En la misma línea, el Dax alemán ha revalidado los máximos con 25.779 puntos. Si bien la renta variable mantiene el atractivo pese a los rebotes, Víctor Peiro, director general de análisis de GVC Gaesco, coincide con el director adjunto de estrategia de inversión en Mapfre AM, Ismael García Puente, en que es el momento de gestionar las carteras de manera táctica y selectiva.
«La complacencia del mercado y el posicionamiento masivo en algunos valores son riesgos en contra que hay que saber gestionar. Los beneficios empresariales seguirán creciendo a tasas de doble dígito lo cuál permitiría ver niveles más altos en los índices bursátiles sin la necesidad de que esa rentabilidad venga solamente por parte de los múltiplos de valoración», remarca García Puente. El aguante mejor de lo esperado de la economía global, especialmente la de Estados Unidos, al tiempo que la inflación se mueve sobre niveles aparentemente gestionables, aboca a una revisión al alza de los beneficios empresariales.
El impulso viene de la mano de las compañías de inteligencia artificial, la otra temática por excelencia de 2026. A la salida a bolsa de Spacex el pasado 12 de junio, que representa el mayor estreno bursátil de la historia, se espera la entrada a Wall Street de Antropic y OpenAI. A este respecto, la mayoría de analistas aconseja apostar por subsectores vinculados al despliegue de esta tecnología. Singular Bank cita los centros de datos, semiconductores, infraestructuras energéticas o electrificación.
Renta fija
Esta situación nos conduce a pensar qué ocurrirá con la deuda. La persistencia de una inflación alta y de cambiantes dinámicas políticas exige un enfoque más flexible a la hora de invertir en renta fija, según Júpiter AM. «Los bonos se han llevado la peor parte de la crisis petrolera», subrayan. De forma paralela, Amundi, que también ha presentado sus perspectivas semestrales, favorece el sesgo hacia los bonos europeos, con especial foco en los bonos ligados a la inflación, que van vinculados al incremento de los precios; así como al investment grade -aquellos con mejor calificación-.
En esta línea, los analistas de Bankinter mantienen posiciones en bonos gubernamentales, que se ven favorecidos por la liquidez existente en el sistema, con preferencia por el corto plazo (hasta cinco años), ya que ofrecen una rentabilidad que permite compensar la inflación. «Los tramos cortos han sufrido porque el mercado ha sido demasiado cauto en cuanto a lo que se espera por parte de los bancos centrales, estimando un endurecimiento de tipos que, pensamos, no se producirá», agregan. La moderación de estas expectativas repercutirá negativamente sobre la deuda a largo en un escenario de cada vez mayores volúmenes de deuda y déficit por parte de los gobiernos. A esto se une la incertidumbre política en varios países como Reino Unido, con la reciente dimisión de su primer ministro, Keir Starmer, o las elecciones de medio mandato de noviembre en Estados Unidos.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha alejado la posibilidad de acometer una subida de tipos de interés en la reunión del próximo 23 de julio tras el «ajuste» de 25 puntos básicos decretado hace unas semanas, que sitúa la tasa de referencia del dinero en la eurozona en el 2,25%. El mercado ya descontaba este movimiento, contemplando un incremento de otros 25 puntos como máximo. De su lado, en el caso de la Reserva Federal, el enfriamiento del mercado laboral diluye un aumento del precio del dinero, al menos en el corto plazo desde el rango objetivo del 3,5-3,75%. En estas circunstancias, el cruce del euro frente al dólar cierra la semana sobre los 1,1450 dólares y permanece en los máximos de nueve días.
Petróleo
El crudo, que ha sido la víctima colateral del conflicto entre Israel y Estados Unidos contra Irán, ha logrado regresar a niveles previos al estallido de la contienda. El barril de Brent, la referencia en Europa, se mueve sobre los 72 dólares; mientras el West Texas Intermediate permanece en la franja de los 68 dólares. Bankinter expone que esta situación ayudará a aliviar la presión que los bancos centrales soportan para decidir sobre los tipos. «Sólo el tiempo dirá si el BCE precipitó subiendo el 11 de junio», comentan.
«El brusco cambio en el ánimo del mercado y la avalancha de fondos de cobertura que pasaron de posiciones largas a cortas en el mercado de futuros ejercieron una presión significativa sobre los precios. Si bien este factor podría estar llegando a su fin, el mercado petrolero avanza rápidamente hacia su nueva normalidad, caracterizada por una oferta abundante y una fuerte competencia entre productores«, sostiene Norbert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer. En cualquier caso, los analistas apelan a la prudencia y avisan de que no está tan claro que se mantenga en ese nivel. Entre ellos figuran Singular Bank y Deutsche Bank. El motivo obedece a que la alta demanda unida a los daños ocasionados en las infraestructuras energéticas puede presionar al alza la cotización en el medio plazo.
Oro y plata
Los valores refugio por excelencia vienen de cerrar un segundo trimestre de caídas que se han traducido en sus peores tres meses desde 2013 con retrocesos del 13% en el caso del oro y del 20% en la plata. Una tendencia que podrían revertir si mantienen la senda alcista experimentada en el arranque de mes desde el umbral de los 4.000 y los 60 euros, respectivamente. Estos dos metales preciosos retoman las subidas tras disiparse la expectativa de un endurecimiento de la política monetaria, que normalmente suele suponer un obstáculo al tratarse de activos que no generan rendimiento.
Bart Melek, responsable global de estrategia de materias primas de TD Securities, explica que la moderación acerca del tono más restrictivo por parte de Kevin Warsh podría haber impulsado a los operadores a cerrar las posiciones cortas, a la vez que disminuyen los incentivos para liquidar posiciones largas, algo que probablemente explica el repunte de los últimos días.
