Publicado: mayo 30, 2026, 12:08 pm

Los fabricantes japoneses habían sido durante décadas sinónimo de calidad, solidez, eficiencia y fiabilidad. Marcas nombres como Toyota habían dominado con puño de hierro las ventas en unos años en los que habían sido los reyes de los coches híbridos. Sin embargo, el ‘terremoto’ de circunstancias que azota al sector del automóvil —con la transición al coche eléctrico, los aranceles de Trump, los conflictos geopolíticos o el auge de nuevas marcas— está golpeando de lleno a Nissan, Honda o Lexus,entre otros. Sus resultados se resienten cada vez más y esto les está obligando a cambiar sus estrategias o suspender proyectos.
El último ejemplo lo ha protagonizado Lexus. La firma premium de Toyota ha suspendido el desarrollo de su modelo eléctrico LF-ZC. Una decisión que responde, según informa Bloomberg, a una demanda menor de la esperada y a un frenazo en la electrificación tras haber eliminado Estados Unidos algunos subsidios.
Es un vehículo que iba a producirse con su tecnología gigacasting (capaz de ensamblar una carrocería en minutos) y que traería consigo baterías más económicas y con una velocidad de carga más rápida, tal y como apuntó un portavoz del fabricante a dicha fuente. Esta berlina prometía hasta 800 kilómetros de autonomía y su lanzamiento estaba previsto para 2027 o 2028 por unos 100.000 euros. Sin embargo, la apuesta de la marca ha terminado por ser víctima de unas complicadas circunstancias y de un giro en la estrategia para llevar a cabo una revisión de las inversiones.
Honda cambia de estrategia de electrificación
No ha sido el único fabricante que ha tenido que recurrir a esta drástica medida. Honda anunció hace apenas dos semanas unas pérdidas de unos 2.600 millones de euros en el ejercicio de 2025 frente a los beneficios de 5.100 que obtuvo el año anterior. Unos resultados por los que la compañía señaló directamente los aranceles impuestos por Donald Trump, a la revisión que su Gobierno hizo de ayudas públicas y a un muy importante cambio de estrategia con los vehículos híbridos: la cancelación de la producción del Honda 0 SUV, el Honda 0 Sedán y el Acura RSX, modelos BEV que se iban a producir en Estados Unidos. Un cambio de rumbo que, tal y como apuntaron desde la marca, supuso una pérdida de unos 8.900 millones de euros.
Esta decisión se oficializó hace poco más de dos meses, cuando fuentes de Honda apuntaron al nacimiento de numerosas marcas en los últimos tiempos. Porque en China, advirtieron, los usuarios y compradores valoran más la transición energética que otros factores como la eficiencia del combustible o el espacio del habitáculo (tradicionalmente asociado a los japoneses), motivo que ha llevado a los nipones a una situación de desventaja, tal y como apuntaron ellos mismos. «No podemos ofrecer productos con una calidad-precio mejor que la de los nuevos fabricantes de eléctricos», remarcaron, reconociendo así una pérdida de competitividad respecto a las marcas chinas.
Toyota, de capa caída por los aranceles e Irán
Tampoco escapa a estos problemas un gigante como Toyota. La marca japonesa anunció a principios del mes de mayo que el número de entregas en el año fiscal 2025 aumentó un 2,48% interanual con 9.595.000 unidades vendidas. Un número que, sin embargo, no sirvió para evitar una caída en su beneficio neto del 19,2%, hasta los 21.600 millones de euros. La marca lo achacó a factores como los aranceles impuestos por EEUU, las fluctuaciones de los tipos de cambio, los gastos en I+D o la subida del precio de los materiales, entre otros motivos.
Esta situación, sin embargo, podría no ser puntual. El director financiero, Yoichi Miyazaki, señaló que los beneficios podrían seguir cayendo por tercer año consecutivo, también en el próximo ejercicio, cuando prevén un retroceso en la rentabilidad hasta los 17.600 millones de euros. Un recorte que también obedece a los efectos provocados por la guerra de Irán y que se han vuelto a hacer palpables en el cuarto mes del año. Tal y como informa Bloomberg, en abril también han caído las ventas un 3,7% (hasta las 902.015 unidades) al hundirse las exportaciones a Oriente Medio un 90%.
Nissan y su plan de reducción de costes
La situación tampoco está siendo fácil para Nissan, otro de los grandes baluartes de Japón. La marca anunció a inicios de mes que iba a llevar a cabo un ERE que conllevaría el despido de unos 900 trabajadores. Un plan para reducir costes que responde «a la reestructuración de la política logística de Nissan Europa» y que forma parte de una serie de medidas recogidas en el plan de transformación Re:Nissan. Uno de los países que más van a sufrir estas medidas es España, con 211 trabajadores (de los 511 en total) que operaban en el centro de recambios de El Prat de Llobregat (Barcelona), con 110 personas afectadas; como al centro técnico de la Zona Franca, con 86 salidas previstas, y al centro de áreas funcionales de El Prat.
Este plan de reestructuración les sirvió para rebajar un 20% sus pérdidas netas en su ejercicio fiscal 2025, hasta los 3.200 millones. De cara al actual, el fabricante estima poder volver a elevar su facturación para llegar a un beneficio operativo de unos 1.000 millones de euros. Para conseguirlo ya trabajan en una estrategia diferente. La compañía abrió la puerta a exportar a Canadá coches producidos en China junto a su socio Dongfeng. Un cambio con el que podrían aprovechar para vender bajo el nombre de Nissan, haciendo frente a los menores costes de producción del gigante asiático.
