Descenso y evacuación exprés del MV Hondius ante el miedo mundial a otra pandemia: "Es un dispositivo inédito pero se hará con las mayores garantías de seguridad" - España
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Descenso y evacuación exprés del MV Hondius ante el miedo mundial a otra pandemia: «Es un dispositivo inédito pero se hará con las mayores garantías de seguridad»

Publicado: mayo 10, 2026, 10:07 am

La isla de Tenerife, y por extensión España, y se podría añadir que el planeta entero, contenían ayer la respiración ante la hora H de la llegada a tierras isleñas, tras un periplo de cuatro días por el océano Atlántico y no poca alarma a nivel planetario, del crucero de lujo holandés MV Hondius, en cuyo seno se ha producido un brote de hantavirus de los Andes que se ha cobrado ya tres víctimas mortales, ha producido -que se sepa por ahora- otros seis contagios y, sobre todo, ha renovado en todo el mundo el miedo a otra pandemia global como la del covid-19.

La operación no era sencilla, y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, alabó ayer el papel de España en la compleja logística de sincronizar la llegada del barco con los 147 pasajeros que quedan, además del cadáver de uno más, con su salida hacia sus respectivos países «lo más rápido posible», como dijo el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, en los aviones que ya estaban aterrizando en la tarde de ayer en el aeropuerto internacional Tenerife Sur, a apenas 10 minutos del puerto de Granadilla. Se trataba de un complejo trasvase que, si no hay complicaciones, se estará ejecutando mientras el lector lee este texto, en un domingo en el que, según fuentes del operativo a las que ha tenido acceso EL MUNDO, estaba previsto que fueran ya facturados a sus países hasta 96 de los pasajeros extranjeros de MV Hondius, además de los 14 españoles que pasarán cuarentena en el Hospital Militar Gómez Ulla, en Madrid.

A media tarde de ayer, ya siete aviones del contingente extranjero, que supone la movilización en la operación de 22 países, además de España, volaban rumbo a la isla de Tenerife para hacerse cargo de sus nacionales, según pudo confirmar este diario.

Seguimiento crucero hondius

«Este es un dispositivo inédito que involucra nada menos que a 23 países, pero se hará con las mayores garantías de seguridad», dijo la ministra de Sanidad, Mónica García, a pie de muelle, a las 21.30 hora insular. «Todos los vuelos están llegando entre hoy y mañana por la mañana para la evacuación», señaló Marlaska -García dijo que sólo faltaban dos aviones de los esperados en la lista de llegadas previstas-. Marlaska cifró en 358 los efectivos de seguridad en el operativo. También compareció Ángel Víctor Torres, quien aseguró la coordinación con las seis comunidades de los 14 españoles en el barco, los 14 «compatriotas», como los llamó, en dos ocasiones, la ministra de Sanidad: «Hemos hablado con ellos y tienen muchas ganas de llegar», dijo.

La colaboración entre administraciones, y su contrario, han sido otra de las claves del asunto, desde que el Gobierno español aceptara la llegada del crucero, al que presumiblemente se subió un pasajero contagiado del hantavirus de los Andes -el único que se propaga entre humanos- en Argentina. Al incendio de los primeros días le ha seguido una colaboración leal entre el Ejecutivo central y el canario, que se tradujo en la presencia de los ministros en primera línea de desembarco.

Como suele, el Gobierno de Sánchez aplicó a la situación la máxima de que lo que sucede conviene. Cualquier crisis es susceptible de ser revertida como un calcetín, y la del hantavirus no iba a ser menos. Cuando no pocos expertos daban por supuesto que el puerto de Granadilla se acordonaría -como sí se hizo con las carreteras- para ejecutar la operación de la manera más segura posible, con la isla muy asustada ante la posibilidad de un contagio epidémico (algunos estibadores llegaron a amenazar con bloquear el buque), el Gobierno central colocó a ministros y periodistas en primera línea, en el puesto de mando avanzado a apenas un kilómetro del muelle.

La elección de la maniobra también tuvo su miga. Mientras el presidente canario, Fernando Clavijo, lució como una victoria obligar al Ministerio de Sanidad a que el barco no atracara, sino que fondeara fuera del propio puerto -esto es, que echara el ancla y se quedara detenido-, no pocos problemas ponían objeciones a esta solución. Para empezar, los expertos canarios avisaron de que la rada de Granadilla, casi una infraestructura fantasma por su poco uso, tiene muy poca zona de fondeo a su alrededor: en cuanto se sale de la bocana a mar abierto, el suelo marino desciende a más de 1.000 metros, donde habitualmente no puede llegar ningún ancla, y por tanto es incapaz de fondear cualquier nave.

Además, objetaban también que el mar, en este tiempo y a esas horas, de madrugada, no suele estar demasiado amigable como para plantear una evacuación de alto riesgo epidemiológico, con los ojos de todo el mundo observando cada detalle y consecuencias fatales para cualquier error, por más que, hasta el cierre de esta edición, fuentes de la OMS aseguraban que ningún pasajero había desarrollado síntomas de la enfermedad.

El viento suele ser tan fuerte en Granadilla, por cierto, que los estibadores sostienen que no se apilan contenedores en el muelle «porque el viento los tira». En estas condiciones debía efectuarse la maniobra de extracción.

Así, se decidió finalmente una solución políticamente salomónica: el crucero no atracaría, con lo que no tocaría tierra -y las «ratas» no podrían saltar del barco, como bromeó el presidente del puerto, Pedro Suárez, recordando que el virus lo contagian roedores. Pero el desembarco tampoco se haría desde mar abierto, poniendo algo más de pimienta a una situación ya bastante sazonada. El MV Hondius fondearía tranquilamente en el medio del puerto, dentro de la rada, y a su abrigo, lejos de los elementos, se procedería a extirpar de él a los pasajeros, en grupos de cinco, mediante zodiacs, siempre que sus aviones estuvieran en ese momento listos, en una operación que exigía precisión suiza para tener el mayor éxito posible.

Mientras las autoridades se reunían a las 19.00 horas de ayer para dar los últimos toques al operativo, que incluía una escolta de la Unidad Militar de Emergencias para los autobuses que el propio armador del MV Hondius debía proporcionar para desplazar a los posibles contagiados -otro aspecto curioso en una emergencia de este calado-, los ministros volaban de Madrid a Tenerife para llegar al teatro de las operaciones al filo de las 21.00 horas en Canarias y supervisar el operativo.

A la vez, otro dispositivo se ponía en marcha: el de Sanidad Interior, éste capitaneado por la Comunidad Canaria, para prever la eventualidad de que alguno de los pasajeros del crucero llegara enfermo, e incluso tan enfermo que no pudiera volar a su país y debiera ser atendido in situ. Ahí, el miedo de la población canaria ante un problema ya rechazado por Cabo Verde y por Marruecos, que ni dejó a un avión con uno de los enfermos tocar su suelo.

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