Publicado: mayo 10, 2026, 9:00 am
Llevo semanas con una pregunta dando vueltas: ¿cuántas cámaras necesito realmente en el bolsillo? No para un viaje a Japón, no para una sesión de fotos con. Para mi vida. Para el café del domingo, el paseo por el barrio, la foto del cielo que sale sin querer buena. Para eso.
La forma más honesta de responderme era no montar una comparativa al uso, sino hacer algo más sencillo: mirar mis últimas 21 fotos con el iPhone Air y mis últimas 21 con el iPhone 17 Pro Max, sin filtrar por las mejores ni por las más espectaculares. Las últimas del carrete, tal cual.
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Desde septiembre mi iPhone ha sido el iPhone 17 Pro Max. Pero en medio hubo un impasse: dejé el Pro Max apagado en un cajón, sin tarjeta SIM, y viví durante dos semanas exclusivamente con el iPhone Air. En Applesfera ya os conté cómo fue esa experiencia: qué pasó con la batería y por qué este iPhone me llevó a vivir momentos que creía haber olvidado.
Pero me quedaba hablarte de la cámara. Y no quería una comparativa técnica con fotos elegidas para demostrar algo, sino simplemente qué pasa con el carrete del día a día. En septiembre ya hice esa comparativa más clásica, con tomas en paralelo y situaciones controladas. Aquí quería algo diferente.
Veintiún fotos del iPhone Air, veintiún fotos del iPhone 17 Pro Max, las últimas de cada carrete, sin viajes exóticos de por medio ni zooms imposibles buscados a propósito. Solo la vida, y los dos iPhone intentando captarla cada uno a su manera.
21 fotos del iPhone Air: la vida pasa, y se ve bien
Lo primero que notas cuando revisas el carrete del iPhone Air es que hay mucha comida. No voy a mentir. Pero más allá de eso, hay algo que llama la atención: todas las fotos tienen ese sello de iPhone que es difícil de explicar con palabras pero que reconoces al instante. Ese toque cálido, esa consistencia de color, esa sensación de que la foto está hecha con un iPhone. El iPhone Air no ha perdido eso ni de lejos.

Fotos con el iPhone Air (1 de 3)
He jugado bastante entre el x1 y el x2, que es lo que da de sí esta cámara, y la verdad es que viendo las fotos a posteriori no echo de menos gran cosa. El x2 del Air es un recorte de sensor, no una lente dedicada, pero el resultado en el día a día es suficiente.

Fotos con el iPhone Air (2 de 3)
Las fotos son luminosas, bien detalladas, con ese acabado que hace que cualquiera de ellas pueda vivir perfectamente en un feed de Instagram sin que nadie pregunte con qué se hizo. Hay una foto de una iglesia de noche que sí acusa más la falta de un sistema óptico más completo, el ruido se nota y la escena no queda tan limpia como me gustaría. Pero es la excepción, no la norma. El resto del carrete, que transcurre casi íntegramente de día, aguanta con nota.

Fotos con el iPhone Air (3 de 3)
Y hay algo que me parece relevante decir: estas fotos son recuerdos. No son obras de arte, no pretenden serlo. Son momentos, y el iPhone Air los captura con una naturalidad y una calidad más que buenas.
21 fotos del iPhone 17 Pro Max: más herramientas, mismo carrete
Con el iPhone 17 Pro Max la historia cambia de forma, aunque no tanto de fondo. El carrete sigue siendo vida cotidiana, sigue habiendo comida, hay selfies, hay interiores. Pero aparecen cosas que con el iPhone Air directamente no existirían.

Fotos con el iPhone 17 Pro Max (1 de 3)
Una foto de la catedral de Huesca al fondo con un pino en primer plano, conseguida acercando los planos con el zoom, que con un x1 hubiera quedado sepultada bajo el camino en el que estaba parado.
Un avión cruzando el cielo capturado a x8, que con una sola lente no es ni una opción. Un caracol en el suelo aprovechando el ultra gran angular en modo macro, con ese nivel de detalle que te recuerda que llevas un sistema de cámaras en el bolsillo, no solo una cámara.

Fotos con el iPhone 17 Pro Max (2 de 3)
Lo que me ha sorprendido al revisar estas fotos es darme cuenta de cuánto me apoyo en el x4. Paisajes, detalles de arquitectura, momentos en el río. El ultra gran angular también aparece bastante, sobre todo en exteriores donde quiero meter más escena de la que cabe en un x1. Y ahí es donde el iPhone Air, por muy bien que lo haga con lo que tiene, no puede seguirme.

Fotos con el iPhone 17 Pro Max (3 de 3)
Pero aquí viene la parte incómoda de reconocer: la vida está igual de capturada. Los momentos son los mismos, la memoria visual del mes también. El iPhone 17 Pro te da más herramientas, sí, y yo las uso todas, pero el resultado final del carrete como documento de una vida no es tan diferente como cabría esperar.
La pregunta que de verdad importa: ¿cuánto disfrutas haciendo fotos?

Creo que aquí está el nudo de todo. Porque hay dos formas muy distintas de relacionarse con la cámara del iPhone. Una es usarla para capturar momentos, para tener recuerdos, para que quede constancia de que estuviste en ese sitio y que la luz era bonita. Para eso, el iPhone Air es más que suficiente.
La otra forma es disfrutar del proceso. Buscar el encuadre, cambiar de focal, acercarte a un detalle que nadie más va a fotografiar, jugar con la perspectiva del ultra gran angular en un paisaje o perseguir ese avión en el cielo porque te apetece.
Si la fotografía para ti va más allá del recuerdo y se convierte en algo parecido a un hobby, entonces el iPhone Air te va a dejar con ganas. No porque haga malas fotos, sino porque te limita el juego.
Yo estoy claramente en el segundo grupo, y por eso vuelvo al iPhone 17 Pro. Pero siendo honesto conmigo mismo, también reconozco que el 90% de mi carrete podría haberlo hecho igual con el iPhone Air. El 10% restante es donde vive la diferencia, y cada uno tiene que decidir cuánto vale ese 10% para él.

400 euros de diferencia: ahora la ecuación cambia
En septiembre, cuando salió el iPhone Air, la conversación era otra. El iPhone Air partía de 1.219 euros y el iPhone 17 Pro de 1.319. Cien euros de diferencia para elegir entre un diseño revolucionario y un sistema de cámaras completo. Había que ser muy valiente o muy fan del diseño para no irse al Pro.
Ahora el iPhone Air está sobre los 900 euros en varios distribuidores, y el iPhone 17 Pro sigue donde estaba. Estamos hablando de unos 400 euros de diferencia, y eso reencuadra completamente la pregunta.
Porque 400 euros es mucho dinero para comprar un teleobjetivo que vas a usar en el 10% de tus fotos. O puede ser exactamente lo que vale ese 10% para ti, dependiendo de quién seas y de cómo uses la cámara.
Lo que está claro es que a este precio el iPhone Air ya no necesita tanta defensa. Tiene el chip A19 Pro, una pantalla excelente, el diseño más fino que Apple ha fabricado y una cámara que captura la vida con una calidad que hace unos años hubiera parecido de gama Pro. La única renuncia sigue siendo la misma que en septiembre, pero ahora cuesta bastante más asumirla para el que vende y bastante menos para el que compra.
En Applesfera | Nuevo iPhone Air 2 – Todo lo que creemos saber sobre él
En Applesfera | Cómo conseguir mejores fotografías con tu iPhone cambiando estos ajustes
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La noticia
Dos semanas con el iPhone 17 Pro Max y dos con el iPhone Air: todo para saber si necesito tantas cámaras en el bolsillo
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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