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La apicultura protesta contra su exclusión de las ayudas por Irán y alerta de que ya paga un 51% más por el gasóleo

Publicado: abril 14, 2026, 6:08 am

Los apicultores tienen en la primavera una de las épocas de mayor dinamismo: visita o traslado de las colmenas, si estas últimas realizan la transhumancia, las catas, así como la recolección del polen, entre otras actividades. Unos deplazamientos de varios kilómetros que realizan en furgonetas o camionetas. La guerra de Irán con la consiguiente escala del petróleo supone, como para otros productores del campo, un sobrecoste. Desde Asaja Cáceres, el responsable de Apicultura Paulino Marcos, critica en declaraciones a ‘La Información Económica’ que se haya excluido a este sector de las ayudas por la guerra en Irán dirigidas a los profesionales del campo. Como ejemplo, menciona que ha pasado de repostar a 1,25 euros el litro a 1,97 euros/litro. Es decir, alrededor de un 51% más. Una circunstancia a la competencia de mieles más baratas de terceros países.

«Nuestros camiones son nuestros tractores», resume Marcos sobre una serie de tareas que solo en el caso de la recolección del polen puede llegar a suponer recorridos de entre 100 y 150 kilómetros a diario para «visitar» los cazapolen. El representante de Asaja también recuerda que, en el caso de las abejas que hacen transhumancia, estas pueden pasar el otoño en Extremadura mientras que durante estos meses de abril y mayo una parte de ellas se transporta a Andalucía y otras se ‘mudan’ a  Castilla y León, incluso a Cantabria, «para la producción de las ‘mieles oscuras de encina, roble o castaño». 

El ‘drama’ de llenar el depósito para un apicultor 

Desde Asaja Cáceres han calculado el gasto en gasóleo de una explotación apícola promedio, de entre 700 y 800 colmenas, y que suponer al año hasta 20.000 euros entre la alimentación de las colmenas, la transhumancia y la recolección de polen. «Usamos el gasóleo de cualquier vehículo», advierte Marcos quien ha visto incrementarse el precio del combustible más del 51% desde el estallido del conflicto en Irán. Es decir, si se mantuvieran los precios actuales durante el resto del año pagaría más de 10.000 euros extra por llenar el depósito.

Estamos considerados ganadería, pero no encajamos en las ayudas dirigidas a este sector. también nos ven como agricultura aunque tampoco lo somos. Lo mismo pasa con las ayudas forestales», Vanessa Martínez (Asaja) 

Entonces, ¿por qué no han sido incluidos en el real decreto por la guerra en Irán que aprobó recientemente el Gobierno? La responsable de apicultura a nivel nacional de Asaja, Vanessa Martínez, da una pista a preguntas de este medio: «Estamos considerados ganadería, pero no encajamos en las ayudas dirigidas a este sector. también nos ven como agricultura aunque tampoco lo somos. Lo mismo pasa con las ayudas forestales», apunta. A su juicio, la apicultura necesitaría su propio paquete de ayudas «ya que no somos ni ganaderos ni agricultores». Además, añade, la mayoría se dedican a la transhumancia y eso incrementa los desplazamientos en estas fechas.  

Otras ‘plagas’: la varroa y las mieles ‘tuneadas’ 

La escalada del combustible no solo sucede en uno de los momentos de mayor actividad para un apicultor, sino que se suma a dos problemas más problemas más: la mayor resistencia de la varroa contra los tratamientos, el ácaro que es el responsable de la destrucción de miles de colmenas y la entrada de mieles de terceros países a menores precios. Algunas de ellas ‘tuneadas’. Tanto Marcos como Vázquez coinciden en que ya necesitan entre 3 o 4 tratamientos al año para contener su expansión. Lo que supone un mayor desembolso. 

Sobre las mieles de países extracomunitarios Marcos lamenta que «un kilo nos cuesta producirlo entre 3,70 y 3,8′ euros el kilo» frente a precios de las extracomunitarias de alrededor de 1,50 euros/kg y describe la situación como «castastrófica».  El principal proveedor es Ucrania, además de la miel triangulada proveniente de China que pasa previamente por otro país comunitario antes de recalar en España.

 Con la entrada en vigor del acuerdo comercial con Mercosur, la responsable de Apicultura en Asaja, cree que todo empeora y que se ha firmado la ‘sentencia de muerte’ para el sector que no se ve capaz de producir por debajo de 3 euros el kilo y que ve dispararse costes como los relacionados con la alimentación sumplementaria de las abejas.  «Me estoy planteando si seguir o no. No me renta», concluye Vanessa Martínez

España cuenta con 36.833 explotaciones apícolas, de las que un 17% se consideran profesionales (con más de 150 colmenas) y que produce unas 33.181 toneladas 

La más profesionalizada de Europa 

Sobre el perfil de quienes se dedican a la apicultura, desde Asaja describen un paisaje de pequeñas pymes – muchas de carácter familiar- que se encuentran en zonas rurales y, que estos días, echan mano de sus vehículos a diario para realizar decenas de kilómetros recolectando polen o trasladando sus colmenas. «La mayoría somos transhumantes», señala Martínez. Esta apicultora viaja diariamente a Portugal, con hasta 2 horas y media de ida y otras tantas de vuelta para recolectar polén y ha sufrico un incremento «cercano a los 100 euros» a la hora de llenar el depósito: «de 250 a casi 400 euros», estima.   

España cuenta con 36.833 explotaciones apícolas, según datos del Ministerio de Agricultura correspondientes a abril del año pasado. Una ligera caída respecto a registros anteriores, de las que un 17% se pueden considerar profesionales. Es decir, aquellas que cuentan con más de 150 colmenas. Una profesionalizacón que es la más alta de toda la Unión Europea (UE). Todo lo anterior es fruto del boom que padeció esta actividad entre 2008 y 2012 con la incorporación de decenas de jóvenes al sector. La producción de  miel ‘made in Spain’, según cálcula el departamento dirigido por Luis Planas, alcanzó en 2024 las 33.181 toneladas (el dato más reciente) tras dos ejercicios para olvidar por la sequía. Una cifra  próxima al pico histórico de 2018 que fue de 36.394 toneladas. 

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