Publicado: abril 14, 2026, 4:08 am

Silverway Asset Management cuenta los días para aterrizar en Europa. El próximo 1 de junio, la gestora pretende abrir la comercialización de sus fondos de inversión entre clientes minoristas e institucionales, poniendo al alcance del inversor español una filosofía de gestión patrimonial que, hasta ahora, ha estado reservada a las grandes fortunas de Wall Street. Detrás del proyecto se encuentra Pedro Escudero, un inversor gallego-leonés que llega avalado por casi tres décadas de bagaje en la Gran Manzana y uno de los historiales de rentabilidad (‘track record’) más sólidos del mercado -un 17% de rentabilidad bruta anual en los últimos nueve años-, que duplica lo que obtienen los mejores gestores del país. En aras de analizar este reto, el extenista atiende a La Información Económica de 20Minutos.
¿Qué volumen de activos aspira a gestionar?
Me enfoco más en el performance. Los activos bajo gestión crecen con el tiempo, pero no buscamos ser los más grandes, sino tener uno de los mejores ‘track record’ del mundo. El objetivo está muy claro: abrir Europa, mejorar el análisis de empresas europeas y tener al equipo aquí para ser más competitivos.
¿Por qué ahora, por qué España y dónde nace ese afán de democratizar la inversión de élite?
Para mantener un ‘track record’ de esa magnitud tienes que estar constantemente pensando en cómo mejorar. Eso lo aprendí en el tenis. En Europa hay que estar sobre el terreno, ver empresas, reunirse con directivos y darle un seguimiento. Hacer eso desde Estados Unidos sería muy ineficiente. Por eso decidimos montar un equipo aquí, siendo español, tenía sentido hacerlo en Madrid, que además está en un momento impresionante y con un talento fuera de serie. Y alrededor de este equipo creamos Silverway. Además, la regulación europea permite combinar inversores retail e institucionales en el mismo vehículo, lo que facilita democratizar la inversión.
¿Cómo ve la competencia en España por captar al inversor minorista?
Creo que muchos gestores tienen una visión hacia el inversor retail español. Pero lo más difícil es atraer al inversor institucional europeo, porque para eso necesitas demostrar que bates a los índices, y eso no es fácil. Por eso estructuramos el fondo en Luxemburgo. A nivel institucional queremos abrir Europa; a nivel retail, probablemente nos centraremos en España y pocos países más.
Insiste en el mensaje de posponer la gratificación, pero ¿ve al inversor español capacitado para ese cambio de chip?
Es complicado, porque con liquidez diaria, cuando llegan los momentos difíciles como las crisis de los mercados es cuando uno debe creer en el proceso y tiene que observar la inversión en renta variable con una visión a largo plazo, en periodos de prácticamente de décadas. Si observas uno de los mejores ‘track record’ del mundo, que es Berkshire Hathaway, ha caído tres veces al 50%. Si sales en esos momentos no hubieras recogido el casi 20% de rentabilidad que generó durante décadas. Los que se quedan por periodos muy largos de tiempo acaban con una capacidad de generación de riqueza muy alta.
Prioriza invertir en valores con altas barreras de entrada, demanda sólida y flujos de caja continuados en el tiempo. ¿Descarta, entonces, las materias primas?
Las empresas puras de materias primas dependen directamente del precio de esa materia prima: si cae, cae también la acción, independientemente del terreno o del ‘management’. Por eso, desde mi punto de vista, es más especulación que inversión. En general, las mejores empresas son las que tienen poca competencia y una demanda fuerte incluso con precios al alza. Y siempre bajo una premisa: que gane la empresa, pero también el consumidor, evitando modelos que se aprovechen de él.
¿Qué sectores ve interesantes ahora mismo?
El sector asegurador sigue siendo interesante, con valoraciones atractivas. También se está abriendo una oportunidad importante en el software. Veo cierto miedo en el mercado porque se piensa que la inteligencia artificial va a afectar a todo el sector. En cierta manera, hoy ya permite desarrollar software de forma mucho más automatizada, lo que genera esa preocupación. Pero ahí es donde está el análisis: no todas las compañías de software se van a ver afectadas igual. Hay empresas que tienen una protección clara de la data y del cliente, donde existe un riesgo importante si esa información se expone, especialmente teniendo en cuenta que muchos modelos actuales son públicos. En esos casos, su posición sigue siendo sólida. Por eso creo que el mercado está equivocado y que se están abriendo oportunidades que no se veían desde 2008. Al final, mi enfoque es ese: soy ‘stock picker’. Espero, sigo formándome, trabajando y leyendo, y cuando aparece la oportunidad, es el momento de actuar. En eso consiste el proceso.
¿Qué aprendizaje extrae de la inestabilidad geopolítica que volatiliza el mercado?
Para mí, y para lo que yo hago, la volatilidad es muy buena porque no es más que ese ese termómetro de miedo. Las oportunidades se abren cuando aparece la volatilidad. El reto es que, con liquidez diaria, el inversor también se asusta. Por eso es importante educar y ayudar a entender a la población cómo funciona la renta variable.
Y, en este escenario, ¿qué visión mantiene sobre los valores de defensa?
Si miras atrás, el ser humano tiende a querer pelearse. Siempre ha habido guerras y es un sector que, en ese sentido, es necesario. Lo que ocurre es que sus mayores clientes son gobiernos y, cuando se firman acuerdos de paz o cambian los gobiernos, cambia también la demanda de esos productos, ya sean misiles, tanques u otros. Por eso, lo que puede parecer una oportunidad a largo plazo en realidad suele ser algo temporal. En mi caso, no es un tipo de inversión que haga. En mi caso, no es un tipo de inversión que realice porque invierto en cosas que sean positivas para la sociedad y evito sectores que puedan dañar al ser humano.
