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Excavan un pozo del tamaño de 2 canchas de fútbol para crear una batería récord a nivel mundial

Publicado: junio 5, 2026, 2:13 am

En el corazón de Suiza, una excavación monumental está cambiando el paisaje y el futuro de la energía en Europa. En Laufenburg, cantón de Argovia, la empresa FlexBase Group lleva adelante un proyecto que parece sacado de una película de ciencia ficción: un agujero subterráneo tan grande como 2 canchas de fútbol y tan profundo como un edificio de 8 pisos, destinado a alojar la batería de flujo redox más potente jamás construida.

La obra, que ya es considerada una de las más ambiciosas del continente, apunta a resolver uno de los grandes desafíos de la transición energética: cómo almacenar la electricidad generada por fuentes renovables para usarla cuando más se necesita.

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Una batería que compite con una central nuclear

El plan es claro: almacenar 2,1 GWh de energía y liberar hasta 1,2 GW en cuestión de milisegundos, cifras que se comparan con la producción de una central nuclear como la de Leibstadt. La inversión supera los 5.500 millones de euros y la previsión es que la instalación entre en funcionamiento en 2029.

El objetivo no es solo romper récords. Europa enfrenta el reto de garantizar el suministro eléctrico en un contexto donde los paneles solares y las turbinas eólicas dependen de los caprichos del clima. El crecimiento de los autos eléctricos, las bombas de calor y los centros de datos exige soluciones a gran escala para evitar apagones y estabilizar la red.

Así es esta batería (Foto: Swissgrid).
Así es esta batería (Foto: Swissgrid).

Cómo funciona la batería de flujo redox

A diferencia de las baterías de litio que usamos en celulares o autos, la batería de flujo redox almacena la energía en líquidos electrolíticos contenidos en enormes tanques. Durante la carga, la electricidad se transforma en energía química en el líquido; al descargar, el proceso se invierte y la electricidad vuelve a la red.

Esta tecnología, que tiene raíces en el siglo XIX y fue desarrollada por la NASA, ofrece una ventaja clave: durabilidad. Las baterías de flujo se degradan mucho menos con el tiempo, son más seguras y pueden funcionar durante años sin perder capacidad. El gran desafío es el tamaño: requieren depósitos gigantes y mucho espacio, por eso solo pueden instalarse en lugares como el de Laufenburg.

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Energía renovable para el futuro de Europa

El sistema de FlexBase utiliza un electrolito acuoso con alto contenido de agua, que la empresa asegura es no inflamable, no explosivo y reciclable. La idea es simple: guardar electricidad cuando sobra (días de mucho sol o viento) y liberarla cuando la demanda sube o la generación cae.

Si el cronograma se cumple, Suiza podría convertirse en un referente europeo en almacenamiento energético, una pieza clave para sostener el crecimiento de las energías renovables y evitar problemas en las redes eléctricas del futuro.

La excavación en Laufenburg no es solo una obra de ingeniería monumental: es una apuesta para que Europa pueda avanzar hacia un sistema eléctrico más limpio, seguro y eficiente.

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