Publicado: junio 3, 2026, 10:13 pm
Un hombre de 39 años fue detenido en Rosario, acusado de haber protagonizado una inusual maniobra de estafa dentro de un gimnasio. Según la investigación, aprovechaba los momentos en que otros socios entrenaban para abrir sus casilleros, sacar sus tarjetas de crédito y hacer compras electrónicas desde una terminal de cobro vinculada a un negocio propio.
El caso salió a la luz tras varias denuncias de víctimas que detectaron consumos no autorizados en sus cuentas.
La detención se concretó cerca de las 21.30 durante un operativo realizado en Brothers Fitness Club, ubicado sobre Salta al 1600. El sospechoso fue trasladado a la comisaría 2ª, mientras la Fiscalía Regional Segunda avanza con la investigación.
La causa tomó impulso a partir de la denuncia de una mujer de 36 años que había advertido movimientos extraños en el resumen de su tarjeta.
De acuerdo a lo que detalló el medio local La Capital, la víctima ya había señalado al mismo hombre en reiteradas oportunidades por presuntos hechos de hurto y estafa.
La situación terminó de esclarecerse cuando revisó las cámaras de seguridad del gimnasio y comprobó cómo el acusado actuaba a escondidas para utilizar su tarjeta.
Las imágenes mostraron que el hombre agarraba la credencial de los casilleros, la acercaba a una terminal de cobro inalámbrica y luego la devolvía a su lugar. Con esa evidencia, la denunciante se comunicó con la policía y aportó el material que derivó en la detención.
Cómo era la mecánica de robo
La investigación permitió reconstruir el método utilizado por el presunto estafador. Según el relato de los responsables del gimnasio, todas las víctimas tenían un punto en común: en sus resúmenes aparecían cargos realizados a nombre de un comercio denominado Chapería Integral.
“Con el primer socio nos agarró medio improvisados, no sabíamos bien qué contestar”, reconoció Brian, uno de los dueños del establecimiento, en declaraciones a LT8. Sin embargo, con el correr de las semanas comenzaron a surgir nuevos casos y el personal empezó a relacionar los hechos.

Tras identificar que las compras estaban vinculadas al mismo comercio, los responsables del gimnasio rastrearon el CUIT de la empresa y lo cruzaron con la base de datos de socios. Así surgieron las primeras sospechas sobre un cliente cuyos datos coincidían con los registros de la firma.
Con esa información, revisaron las grabaciones de seguridad para observar qué hacía el hombre durante sus entrenamientos de boxeo. “Hicimos un seguimiento por las cámaras. Había un momento de la hora y media que pasaba en el gimnasio en el que se acercaba a los lockers”, explicó Brian.
Las filmaciones revelaron que el acusado recorría los casilleros y revisaba las cosas de otros socios. Como las puertas cuentan con una traba manual de media vuelta y no utilizan candados, podía abrirlas con facilidad. Luego tomaba las tarjetas de crédito y las utilizaba de manera disimulada para procesar pagos mediante una pequeña terminal electrónica.
“Lo hacía con un poco de carpa y esperaba que no quedara gente adelante”, describieron desde el gimnasio. Según el encargado, se trataba de un “oportunista” que actuaba en cuestión de segundos y a la vista de todos. “Es algo temerario, porque en los horarios pico puede haber hasta 150 personas entrenando”, agregó.
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Las víctimas, por su parte, enfrentaban dificultades para recuperar el dinero: “Visa no les reconocía el reintegro del pago porque les decía que la compra había sido física, que había sido presencial”.
Pese a las sospechas que ya circulaban, el acusado fue normalmente al gimnasio hasta el momento de su arresto. “Anoche, cuando estaba la policía en la puerta, estaba haciendo su clase de boxeo. Cuando salió, dijo que se llamaba de otra manera y que vivía en otro lado”, relató uno de los responsables del lugar.
Aunque fue detenido, la causa continúa abierta. Los socios afectados esperan recuperar el dinero perdido a medida que avance el expediente judicial, que sería de $25 millones. Desde el gimnasio informaron que pusieron un estudio jurídico a disposición de las víctimas, mientras que el fiscal Damián Cimino analiza las pruebas reunidas y no se descarta que aparezcan nuevas denuncias vinculadas al mismo mecanismo de estafa.
