Publicado: octubre 3, 2026, 2:00 am
Si tras un parón por vacaciones pretendes volver al trabajo con toda tu energía y dar todo de ti, siento comunicarte que la neuropsicología apunta justo en la dirección contraria: el cerebro necesita un periodo de reajuste para adaptarse de nuevo a las exigencias cognitivas de la rutina laboral, un proceso que puede prolongarse entre una y tres semanas. Dado que durante esos días de descanso hemos vivido una desconexión, es habitual experimentar durante los primeros días sensación de lentitud mental o dificultades para concentrarse y organizar tareas.
«Muchas personas interpretan estas dificultades como una falta de motivación o de rendimiento, cuando en realidad forman parte de un proceso normal de adaptación del cerebro a un aumento repentino de las demandas cognitivas«, explica Valeria Medina, neuropsicóloga de la plataforma de neurorrehabilitación NeuronUP.
No existe un síndrome postvacacional como diagnóstico clínico
Aunque el denominado «síndrome postvacacional» forma parte del lenguaje cotidiano desde hace años, la evidencia científica no lo considera un trastorno clínico con entidad propia. El término hace referencia a un conjunto de síntomas transitorios, como apatía, irritabilidad, ansiedad leve, cansancio o dificultades para concentrarse, que pueden aparecer tras la reincorporación laboral. En la mayoría de los casos desaparecen conforme el cerebro recupera su ritmo habitual.
No obstante, cuando el malestar persiste durante varias semanas o afecta de forma importante al trabajo, al sueño o a la vida personal, puede ser recomendable realizar una valoración profesional para descartar problemas como ansiedad, depresión, burnout o trastornos de adaptación.
La atención y la memoria de trabajo, las primeras en resentirse
Entre las funciones cognitivas que se ven más afectadas durante los primeros días destacan la atención sostenida y las funciones ejecutivas, responsables de organizar prioridades, planificar tareas o cambiar de una actividad a otra sin perder información. También puede disminuir temporalmente la velocidad de procesamiento, haciendo que tareas habituales requieran más tiempo del esperado. Este efecto suele intensificarse cuando la vuelta coincide con falta de sueño, una elevada acumulación de correos electrónicos o una agenda saturada de reuniones.
Los errores más habituales al volver al trabajo
Desde el equipo de profesionales de NeuronUP advierten de que uno de los principales errores consiste en intentar recuperar en unas horas todo el trabajo acumulado durante las vacaciones. «Encadenar reuniones, revisar constantemente el correo electrónico, realizar varias tareas a la vez o eliminar las pausas para «ponerse al día» genera una sobrecarga precisamente cuando el cerebro todavía está recuperando su capacidad de organización», dicen, y recomiendan dedicar la primera jornada a revisar tareas pendientes, establecer prioridades y diferenciar aquello que requiere atención inmediata de lo que puede esperar unos días.
«El objetivo no es rendir al máximo desde el primer momento, sino permitir que el cerebro vaya adquiriendo agilidad; igual que el cuerpo necesita readaptarse después de un periodo de inactividad, el cerebro también requiere un tiempo para volver a asumir de forma progresiva la carga cognitiva habitual», concluye Valeria Medina.
