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Tarjeta amarilla al banco consentido del régimen

Publicado: junio 18, 2026, 1:00 am

Dicen que no ha nacido el árbitro que se atreva a sacarle tarjeta roja a Lionel Messi y los argelinos lo saben. Pero lo que acaba de suceder bien podría considerarse como un destello en la política local.

Resulta que, en el desierto de la sumisión, una institución se atrevió a dar un chispazo de independencia, esa que el régimen ha eliminado casi por completo: la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) hizo algo que en estos tiempos parece imposible: su trabajo.

Esta autoridad regulatoria impuso un paquete de 25 sanciones al Banco del Bienestar por fallas graves en los controles internos, registros contables incorrectos e incumplimiento regulatorio. Así, la CNBV puso el dedo en la llaga de una de las joyas de la corona del populismo oficialista. Ahora, también hay que decirlo, el sistema emite la alerta, pero carece de dientes; si esta entidad bancaria fuera privada, con semejante acumulación de omisiones y de opacidades operativas, ya le habría costado la revocación de su licencia para operar.

El Banco del Bienestar es otro de los inventos carísimos nacidos de los caprichos de López Obrador; diseñado para concentrar la dispersión de los programas asistencialistas, para eliminar intermediarios y, justamente, para evadir los controles contables y regulatorios. El delirio presidencial fue tal que López Obrador quería que este monstruo ineficiente comprara Banamex, una ocurrencia tan absurda que obligó a Citigroup a suspender la venta de ese activo bancario mexicano.

Hoy, la terca realidad le vuelve a dar la razón al sentido común, como ocurre con prácticamente todas las ejecuciones de este régimen. El Banco del Bienestar nos cuesta una fortuna a los mexicanos. Es un elefante blanco que reporta tener 3,149 sucursales, que opera con constantes fallas en sus sistemas y que tiene 30 millones de cuentas de beneficiarios cautivos de las dádivas, pero sin una real inclusión financiera.

Este organismo arrastra pérdidas operativas y una alarmante vulnerabilidad a fraudes internos y ordeña de cuentas, todo documentado con quejas constantes de sus usuarios. Este no es un banco social, es una caja chica sin controles reales lo que, además, levanta sospechas de ser una más de las piezas del “abrazos, no balazos” para lavar dinero.

Lo más cínico ocurrió cuando la propia Secretaría de Hacienda salió a todas prisas a blindar al banco con un comunicado oficial. Esa no es la naturaleza de la máxima autoridad fiscal: reprender a la autoridad del sector para defender a un participante bancario señalado por malas prácticas. Este abogado defensor deja ver que antes que proteger la legalidad, el Estado prefiere cuidar la narrativa del régimen.

El populismo lopezobradorista goza de cabal salud y sus estructuras de control están intactas; pero alguien desde la CNBV se atrevió a hacer su trabajo. Ya veremos si hay consecuencias políticas, pero por un instante en México se volvió a ver un trabajo técnico que parecía totalmente perdido.

Al final, no ocurrirá nada; los defensores de oficio de esa aberración bancaria despachan en Palacio Nacional. Pero esas multas de la CNBV por 5.5 millones de pesos al Banco del Bienestar evidencian lo que siempre hemos sabido: ese banco no fue una buena idea, sino otro capricho ideológico que nos cuesta millones.

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