Publicado: mayo 2, 2026, 4:30 am
Durante años, el rostro de Hugh Laurie fue inseparable del ceño fruncido, el bastón y el ingenio afilado del doctor más antipático y brillante de la televisión. Pero reducir su carrera a House sería quedarse en la superficie de una trayectoria tan versátil como inesperada.
Antes de convertirse en Gregory House, Laurie ya era una figura consolidada en Reino Unido. Formado en la Universidad de Cambridge, donde coincidió con Emma Thompson, comenzó a destacar en la comedia junto a Stephen Fry. Su humor era elegante, absurdo y muy, muy británico.
Todo cambió en 2004, cuando fue elegido para protagonizar House tras presentar una audición grabada en vídeo en un cuarto de baño, en el descanso de un rodaje, con un paraguas como bastón y con un perfecto acento estadounidense que engaño incluso al equipo de casting.
Durante ocho temporadas, Laurie convirtió a Gregory House en uno de los personajes más icónicos de la televisión contemporánea, ganó dos Globos de Oro y múltiples nominaciones a los Emmy. Su acento perfecto era solo una de las muchas capas de un personaje que combinaba cinismo, dolor y una inteligencia feroz.
Tras el final de la serie, el actor hizo un esfuerzo consciente por no encasillarse en papeles similares. Alternó televisión, cine y la que fue siempre su gran pasión: la música. En la pequeña pantalla, participó en producciones como El infiltrado, con Tom Hiddleston, que le valió otro Globo de Oro en 2017, demostrando que su talento dramático iba mucho más allá de las puertas del hospital Princeton-Plainsboro. En cine ha seguido apareciendo en grandes títulos y en otras producciones que, si bien más independientes, han aportado «personajes de calidad» a su haber.
Amante del blues y el jazz, siguió explorando, además, su faceta musical, de siempre muy sólida, y lanzó álbumes como Let Them Talk o Didn’t It Rain, que tuvieron buena acogida y con los que, incluso, hizo una gira internacional. Lejos de ser un capricho de celebridad, la carrera musical de Laurie siempre se ha tomado en serio, tanto por el público como por la crítica.
En los últimos años, sin duda, ha consolidado una etapa madura y versátil. Sigue participando en series, como Avenue 5, donde reconecta con el humor ácido de sus inicios, y sigue apareciendo en cine y televisión, con poca frecuencia pero en producciones de prestigio y corte internacional.
Además, ya desde los 90 publica libros ocasionalmente, en su mayoría de corte filosófico-humorístico, y, muy recientemente, ha empezado a doblar a Albus Dumbledore en los videojuegos de la saga Harry Potter. Confirma con ello que el diagnóstico es claro: Hugh Laurie nunca fue solo el Dr. House.
