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Roberto Mayor, de jugar con Espinete en 'Barrio Sésamo' a custodio de las leyes

Publicado: mayo 1, 2026, 10:30 am

Hubo un tiempo en el que la televisión tenía horario, los dibujos se esperaban y los relojes infantiles no se regían por el algoritmo, sino por la paciencia. En ese tiempo Roberto Mayor se colaba en casa de millones de personas sin pedir permiso. Era uno de los niños de Barrio Sésamo, ese universo donde Espinete vivía sin ropa, pero tenía una vida emocional mucho más ordenada que la de muchos adultos, aunque se pusiera un pijama para dormir.

Roberto no era una estrella infantil al uso, entre otras cosas porque ese concepto apenas existía en la televisión española de la época (salvo contadas y estratosféricas excepciones), pero su cara formaba parte del paisaje cotidiano. Era uno de esos niños que simplemente parecía «estar ahí», como si siempre hubieran pertenecido a ese barrio imposible donde todo tenía un punto de pedagogía práctica y otro de surrealismo doméstico.

Su paso por Barrio Sésamo, sin embargo, y por la televisión toda, fue breve. Lejos de ser extraño, era casi la norma: aquellos niños no estaban construyendo una carrera interpretativa, sino participando en un proyecto educativo.

Al crecer el niño, se decantó por algo (al menos en apariencia) más sólido: estudiar. Y no precisamente algo ligero. Terminó Selectividad con una nota media de 8,5, se licenció en Derecho y comenzó una trayectoria profesional que lo llevaría a especializarse en el ámbito jurídico, con especial peso en el derecho público y constitucional.

El una vez actor desarrolló una trayectoria vinculada a las instituciones públicas, convirtiéndose en letrado y ocupando puestos de responsabilidad dentro de la administración. Fue juez en la provincia de Málaga y el TSJ de Canarias, fiscal en la audiencia Provincial de Ourense y profesor universitario. Destaca su trabajo como letrado en las Cortes de Castilla-La Mancha, una posición que implica algo más que redactar textos legales: supone participar en el engranaje que hace funcionar el sistema democrático.

Además, su perfil no se limita al ejercicio práctico del Derecho: también ha desarrollado una vertiente académica y divulgativa, participando en publicaciones especializadas, colaborando con instituciones centradas en el pensamiento jurídico y las ciencias sociales y participando en espacios de reflexión sobre el derecho constitucional, aportando análisis sobre el funcionamiento del Estado, las instituciones y el ordenamiento jurídico.

Su perfil actual combina tres líneas claras: ejercicio práctico, producción intelectual y participación en espacios de reflexión sobre derecho jurídico. Nada que ver, en apariencia, con aquel niño de una televisión que, en sus palabras, echa de menos y que «inculcaba valores bastante positivos» y de la que se siente «orgulloso de haber formado parte».

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