Publicado: mayo 13, 2026, 12:00 am
Algo tienen Japón y los japoneses que no pasan desapercibidos: no solo por el número de años que viven, sino también por la calidad de vida que mantienen. Natalia Sirvent Prado, experta en salud y longevidad, ha pasado varios días en Japón y explica en sus redes sociales algunas de las claves de este estilo de vida, basadas en la alimentación, los hábitos diarios y la mentalidad con la que afrontan la vida.
El desayuno salado de los japoneses
Una de las primeras diferencias que destaca empieza a primera hora del día y es la forma que tienen de desayunar. Según ella, «aquí no toman Cola Car con galletas para desayunar». En su lugar, el desayuno japonés es salado y equilibrado: «Aquí toman arroz, miso, pescado… Todo sin azúcar, sin ultraprocesados, sin picos de glucosa desde buena mañana«. Este tipo de alimentación evita los altibajos de energía y contribuye a un mejor estado físico desde primera hora del día.
Otro aspecto fundamental es la importancia de los alimentos fermentados en su dieta. La experta señala que «los fermentados están en absolutamente todo. Llevan siglos con el miso, el nato y los encurtidos». En Japón, «la salud intestinal no es una tendencia, es su tradición». Ademas, en su vídeo destaca el consumo habitual de té, que sustituye a otras bebidas más azucaradas. Afirma que “toman té, mucho té, en todas las comidas” y que este hábito aporta numerosos antioxidantes. De hecho, remarca que «no toman refrescos, no toman zumos, el té es su agua”, lo que reduce considerablemente el consumo de azúcar en su día a día.
Además, otro hábito muy importante es el conocido como ‘hara hachibu’, que consiste en comer con moderación. Natalia Sirvent Prado lo resume así: «comer hasta llegar al 80% de nuestra saciedad paran de comer antes de estar llenos». Este control en la alimentación ayuda a evitar excesos y a mantener un peso saludable.
Mucha actividad física
En cuanto a la actividad física, los japoneses no dependen del gimnasio como ocurre en otros países. La experta explica que «van andando a todas partes» y que «no es que vayan una hora al gimnasio, es su estilo de vida». Es decir, el movimiento forma parte natural de su rutina diaria, sin necesidad de esfuerzo extra.
Por último, destaca un concepto clave en la cultura japonesa: el ikigai. Lo describe como «tener un propósito en la vida, tener una razón por la que levantarte cada mañana». Este sentido vital no solo aporta motivación, sino que, según explica, «está demostrado que alarga la vida y también controla mucho la gestión del estrés«.
La longevidad en Japón no se basa en un único factor, sino en un conjunto de hábitos diarios que combinan alimentación saludable, movimiento constante y una mentalidad equilibrada. Todo ello demuestra que vivir más y mejor no depende solo de la genética, sino también del estilo de vida que elegimos.
