Publicado: agosto 24, 2026, 8:00 am
El momento en el que se coloca un implante coclear puede resultar determinante para sus resultados a largo plazo en niños con problemas graves de audición. Una investigación del Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra concluye que realizar la intervención antes de cumplir el primer año de vida se asocia con mejores resultados en la comprensión del habla. El trabajo ha sido publicado en la revista científica International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology.
Los investigadores siguieron durante una década a niños que habían recibido estos dispositivos y encontraron una diferencia especialmente significativa en función de la edad de la intervención. Todos los pacientes implantados antes de cumplir un año entendían correctamente palabras habladas diez años después. En cambio, entre los niños intervenidos a los 9 o 10 años, lo conseguían cuatro de cada diez, mientras que tres de cada diez continuaban sin comprender siquiera una cuarta parte de las palabras.
El efecto de retrasar la intervención también pudo cuantificarse: cada año de demora en la cirugía se relacionó con una reducción de más de tres puntos porcentuales en la comprensión del habla a los diez años. “Operar dentro del primer año de vida no solo consigue mejores resultados, sino que éstos sean más homogéneos y predecibles. Eso nos permite acompañar a las familias con expectativas mucho más fiables”, explica Manuel Manrique, otorrinolaringólogo de la Clínica Universidad de Navarra.
Seguimiento a casi 500 niños
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron la evolución de 494 niños operados antes de los 10 años, una cohorte pediátrica prospectiva con un seguimiento de una década. Durante ese periodo midieron el porcentaje de palabras que los menores podían entender en una cabina insonorizada y a un volumen equivalente al de una conversación normal. Después compararon los resultados según la edad de implantación y estudiaron la posible influencia de otros factores clínicos y técnicos.
La edad de la intervención fue el factor con mayor peso, aunque no el único. Haber utilizado audífono antes de la cirugía también se relacionó con una mejor comprensión del habla, si bien este beneficio tardaba más tiempo en apreciarse. Asimismo, los electrodos colocados junto al nervio auditivo mostraron mejores resultados durante los primeros años. Por el contrario, factores como el sexo del niño, el oído intervenido o la causa de la sordera no influyeron en el resultado final.
“El diseño del electrodo y el uso previo de un audífono aportan a los resultados, pero operar pronto es el factor decisivo: todos los niños de nuestra serie implantados antes del año entendían bien el habla una década después”, recalca Manrique. Los datos refuerzan así la importancia de detectar cuanto antes los problemas auditivos graves y valorar de forma temprana las opciones disponibles para cada niño.
Estrategias para una detección precoz
La detección precoz resulta especialmente relevante teniendo en cuenta la incidencia de estos problemas desde el nacimiento. Según la Confederación Española de Familias de Personas Sordas, uno de cada mil recién nacidos en España presenta sordera severa o profunda. Los avances en los programas de detección de la hipoacusia, la tecnología de los implantes y las técnicas quirúrgicas han permitido reducir progresivamente la edad a la que se realizan estas intervenciones.
Los autores defienden por ello estrategias de atención temprana e individualizada que permitan detectar y derivar rápidamente a los niños que puedan beneficiarse de un implante. “No quiere decir que un implante coclear no sirva en otras edades, sino que los resultados que se obtienen si se coloca durante el primer año de vida son mejores”, puntualiza Manrique. Para el especialista, estos resultados respaldan la necesidad de diseñar estrategias que permitan atender con rapidez a los niños que nacen con sordera severa o profunda.
