Publicado: septiembre 4, 2026, 8:00 am
La microbiota intestinal ha pasado en los últimos años de ser una gran desconocida a convertirse en uno de los grandes focos de interés de la investigación médica. Sin embargo, este creciente interés también ha favorecido la aparición de preparados elaborados a partir de materia fecal humana que se ofrecen directamente a particulares. Ante esta situación, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) han lanzado una advertencia sobre los riesgos potenciales de adquirir estos productos fuera de los canales sanitarios establecidos.
Los expertos recuerdan que el hecho de que un producto se presente como “natural”, “seguro” o procedente de un “donante sano” no garantiza que esté libre de riesgos. Por este motivo, recomiendan no comprar cápsulas o preparados de microbiota fecal a través de Internet, redes sociales o particulares, ni utilizarlos por iniciativa propia. La microbiota puede tener un importante potencial terapéutico, pero su utilización requiere controles médicos y sanitarios muy estrictos.
El trasplante de microbiota fecal (TMF) es una técnica médica que consiste en administrar a un paciente materia fecal procedente de un donante previamente seleccionado y evaluado. Antes de su utilización, el material debe someterse a diferentes procesos de control, preparación y conservación. La técnica ha demostrado especialmente su utilidad en determinados pacientes con infecciones recurrentes por Clostridioides difficile, una bacteria que puede provocar infecciones intestinales graves y que en algunos casos resulta especialmente difícil de tratar.
Una selección vital
La diferencia entre un procedimiento médico controlado y un preparado adquirido por canales no autorizados resulta fundamental. La selección y evaluación del donante, el cribado de agentes infecciosos, los análisis microbiológicos, el procesamiento, la conservación y la trazabilidad son algunas de las medidas destinadas a garantizar la seguridad del paciente. Sin estos controles, una persona aparentemente sana podría ser portadora de microorganismos capaces de provocar una infección en quien recibe el preparado, incluidas bacterias resistentes a determinados antibióticos.
Por ello, las autoridades sanitarias insisten en que la materia fecal destinada a ser administrada a otra persona no puede considerarse un suplemento alimentario, un probiótico ni un producto de consumo convencional. La microbiota fecal se encuentra sometida a un marco específico de seguridad y calidad dentro de las sustancias de origen humano, con requisitos destinados a minimizar los riesgos para los receptores. En España, organismos como la AEMPS y la ONT han establecido criterios para garantizar que estos procedimientos se realicen bajo condiciones adecuadas.
Un campo de interés creciente y muy util
La advertencia de los especialistas no significa que el trasplante de microbiota fecal carezca de utilidad. Al contrario, se trata de un campo que despierta un enorme interés científico y que cuenta con evidencia para determinadas indicaciones clínicas concretas. El problema aparece cuando los resultados obtenidos en contextos médicos controlados se trasladan a productos elaborados de forma particular y se comercializan como una solución para múltiples enfermedades sin que exista una base científica suficiente ni supervisión profesional.
El mensaje de la ONT y la SEIMC es, por tanto, claro: no comprar ni consumir preparados de microbiota fecal obtenidos fuera de los canales sanitarios autorizados. Que se presenten en forma de cápsulas o que supuestamente procedan de un donante sano no elimina los riesgos asociados a la posible transmisión de microorganismos. La microbiota puede convertirse en una herramienta terapéutica de gran valor, pero su utilización debe realizarse con selección rigurosa de donantes, controles microbiológicos, trazabilidad y supervisión médica. En este terreno, recurrir a un producto sin garantías puede convertir una prometedora alternativa terapéutica en un riesgo innecesario para la salud.
