Lourdes Gjivoje, sexóloga: "Se cree que el verano favorece el deseo sexual pero puede provocar el efecto contrario" - Venezuela
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Lourdes Gjivoje, sexóloga: «Se cree que el verano favorece el deseo sexual pero puede provocar el efecto contrario»

Publicado: julio 30, 2026, 1:00 am

¿Sientes que en verano tu libido disminuye? El verano suele asociarse con una mayor vida social, vacaciones y una sensación de mayor libertad, pero cuando las temperaturas se disparan también surge una duda frecuente: ¿se tienen más o menos ganas de sexo? La respuesta, según la sexóloga Lourdes Gjijove, no es tan sencilla como parece, ya que el efecto depende tanto de la intensidad del calor como del contexto en el que se encuentre cada persona.

«Es cierto que el calor puede resultar algo confuso cuando hablamos de libido, deseo sexual y relaciones íntimas, y la realidad es que no hay una única respuesta», explica la especialista, que recuerda que «aunque existe la creencia de que el verano favorece el deseo, los episodios de calor extremo pueden provocar justamente el efecto contrario».

Por qué la libido puede disminuir

«Por un lado, las temperaturas extremas provocan cansancio, fatiga y una mayor sensación de agotamiento, por lo que es normal que las ganas de mantener relaciones disminuyan», señala Gjijove. Al parecer, tal como expone, el organismo dedica buena parte de sus recursos a regular la temperatura corporal, lo que puede traducirse en menor energía para otras actividades, incluida la sexual.

A ello se suma un aspecto puramente fisiológico: «No olvidemos que el sexo, de por sí, aumenta la temperatura corporal, así que, cuando hace muchísimo calor, solo pensarlo puede dar más pereza que apetecer», razona Lourdes Gjivoje. En este sentido, la incomodidad física derivada del exceso de calor puede convertirse en un freno para el deseo, especialmente durante las olas de calor que cada vez son más frecuentes en verano.

Otros factores que influyen

La experta añade que existen otros factores que también influyen en esta pérdida de interés. «Además, el calor suele ir acompañado de peor descanso, deshidratación y otros factores que afectan directamente al deseo sexual», dice, por lo que dormir menos o peor, sentirse constantemente fatigado o no mantener una hidratación adecuada repercute en el bienestar general y, como consecuencia, la libido puede verse igualmente afectada.

No es el mismo escenario para todos

Sin embargo, este escenario cambia cuando las temperaturas son más moderadas y el verano puede disfrutarse sin el desgaste que provoca el calor extremo. «Si hablamos de un verano con temperaturas más llevaderas, el contexto cambia por completo», afirma la también psicóloga. En esas circunstancias, el entorno favorece una mayor predisposición al encuentro íntimo. «Es una época en la que hay más vida social, los días son más largos, disfrutamos de las noches de verano y, en general, solemos estar de mejor humor y con más tiempo para compartir con la pareja«, señala. Todos estos elementos contribuyen a crear un ambiente más relajado y propicio para fortalecer la conexión emocional y física.

Además, las vacaciones también desempeñan un papel importante. Tal como cuenta la sexóloga, «a todo ello se suma que durante las vacaciones los niveles de cortisol tienden a disminuir, favoreciendo una mayor sensación de bienestar, relajación y disfrute del día a día. Y cuando estamos menos estresados y más conectados con el ocio, también suele haber una mayor predisposición a disfrutar de la intimidad«.

Por tanto, podría decirse que el calor no tiene un efecto único sobre la libido. Mientras las temperaturas extremas pueden reducir el deseo al aumentar el cansancio y el malestar físico, un verano más templado, acompañado de descanso, ocio, vacaciones y, en definitiva, menos estrés, puede convertirse en un aliado para vivir una vida íntima más satisfactoria.

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