Publicado: julio 31, 2026, 6:00 am
El verano y el calor suponen un periodo delicado para nuestra piel. De ello somos más o menos conscientes. Pero también es un momento comprometido para nuestros pies y eso, en cambio, no lo tenemos tan asumido. Están más expuestos y requieren más atención para cuidarlos adecuadamente.
El pie de atleta y las verrugas plantares son los principales problemas en verano. Pero los más frecuentes son la sudoración, la sequedad y las rozaduras y ampollas provocadas por la fricción de la piel desnuda contra el nuevo zapato o sandalia, que pueden llegar a provocar herida.
Lo fundamental para no tener este tipo de patologías, recomiendan los podólogos, es utilizar un calzado cómodo, transpirable y flexible, chanclas en los lugares de baño públicos, no compartir toallas ni calzado y secar bien los pies. Otros factores a tener en cuenta son las nuevas condiciones climatológicas, el cambio del tipo de calzado, pasar de un zapato cerrado a uno abierto o prescindir de calcetines o medias.
Sudoración y sequedad
El exceso de sudoración, en algunos casos extremos, puede provocar grietas interdigitales. En estos casos, los podólogos recomiendan la utilización de productos reguladores de la transpiración.
En verano, el hecho de llevar los pies al aire y la elevada temperatura, provocan una mayor sequedad de la piel. Ésta se manifiesta sobre todo en la zona de los talones, cuyos bordes aparecen blanquecinos debido a la falta de hidratación y acumulación de hiperqueratosis (dureza de la piel).
Para evitar esto es recomendable utilizar una lima o piedra pómez en las zonas rugosas un par de veces por semana e hidratar correctamente la piel preferiblemente por la noche para evitar aumentar la sudoración durante el día.
Pie de atleta
El llamado pie de atleta es una infección por hongos debida a una sudoración extrema y humedad concentrada en los pies por el calor. Suele ocurrir en personas a las que les transpiran mucho los pies cuando usan zapatos ajustados.
Los signos y síntomas de pie de atleta incluyen un sarpullido escamoso y con picazón, explican desde la Clínica Mayo, y puede afectar a uno o a ambos pies. La afección es contagiosa y puede transmitirse a través de toallas o ropas contaminadas. Está estrechamente relacionado con otras infecciones fúngicas como la tiña y la tiña inguinal.
Síntomas del pie de atleta
- Piel escamosa, agrietada o que se descama entre los dedos de los pies.
- Picazón, en especial justo después de quitarse los zapatos y los calcetines.
- Piel inflamada que puede parecer rojiza, violácea o grisácea, según el color de tu piel.
- Ardor o escozor.
- Ampollas.
- Piel seca y escamosa en la parte de abajo del pie que se extiende a los lados.
El pie de atleta puede tratarse con medicamentos antimicóticos, pero la infección a menudo regresa. Si no mejora en dos semanas con ese tratamiento hay que consultar con el médico.
Verrugas plantares
Las verrugas plantares son tumores pequeños y ásperos en los pies. Las causa el virus del papiloma humano (VPH), que ingresa a través de cortes pequeños o roturas en la planta de los pies. Los contagios son frecuentes en zonas calientes y húmedas como piscinas o saunas.
Suelen aparecer en la región metatarsofalángica y los talones de los pies, las zonas que soportan mayor presión. Esta presión también puede hacer que la verruga crezca hacia dentro bajo una capa de piel dura y gruesa (callo). En todo caso, la mayoría de las verrugas plantares no son un problema de salud grave y, a menudo, desaparecen sin tratamiento.
Otros problemas habituales en verano son las rozaduras y ampollas provocadas por la fricción de la piel desnuda contra el nuevo zapato o sandalia. Pueden llegar a provocar una herida. En caso de que aparezcan laceraciones es necesario desinfectarlas. Las ampollas hay que atravesarlas con un alfiler para evacuar el líquido y luego desinfectarlas.
