Publicado: octubre 24, 2026, 4:00 pm
La combinación de terapia hormonal, quimioterapia y abiraterona permitió que el 40,3% de los hombres con cáncer de próstata metastásico siguiera con vida ocho años después del diagnóstico, frente al 27,1% de los pacientes que recibieron el tratamiento estándar sin este último fármaco.
Los resultados proceden del ensayo internacional de fase 3 Peace-1 y fueron presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO 2026), que reúne a especialistas en cáncer de todo el mundo en Madrid y concluirá el próximo martes 27 de octubre.
Según comunicaron fuentes oficiales de ESMO, el estudio, que siguió a los pacientes durante una mediana de 7,7 años, mostró además que añadir abiraterona al tratamiento habitual reduce un 25% el riesgo de muerte. Entre los pacientes que también recibieron quimioterapia, la reducción del riesgo alcanzó el 32%.
Los investigadores destacaron que la terapia intensiva desde el momento del diagnóstico «ofrece beneficios duraderos incluso años después de iniciar el tratamiento». De hecho, la supervivencia media pasó de 4,4 a 6,2 años entre quienes recibieron la combinación de tres tratamientos.
Según el autor principal del trabajo, el doctor del Centre Oscar Lambret de Lille (Francia) Karim Fizazi, los datos «consolidan esta estrategia como un tratamiento de referencia para los hombres cuyo cáncer ya se había extendido cuando fue detectado». Fizazi destacó que la terapia triple aporta casi dos años adicionales de supervivencia y que los beneficios aumentan con el tiempo, hasta el punto de que en algunos pacientes con enfermedad más avanzada casi se duplica la supervivencia a largo plazo.
La investigación también constató que el beneficio se mantuvo tanto en pacientes con una mayor como con una menor extensión de la enfermedad.
Terapia combinada
La estrategia evaluada combina tres tipos de tratamiento desde las fases iniciales de la enfermedad: la terapia hormonal para frenar la acción de las hormonas que favorecen el crecimiento del tumor, la quimioterapia con docetaxel y el fármaco abiraterona. Según los investigadores, «actuar de forma más intensiva desde el diagnóstico, en lugar de esperar a que el cáncer avance, es lo que explica la mejora observada en la supervivencia a largo plazo de los pacientes».
Según certificaron los investigadores en base a los resultados del ensayo clínico, esta estrategia permite prolongar de forma significativa la supervivencia a largo plazo.
