Publicado: julio 15, 2026, 7:00 am
Es una sensación bastante habitual en España (y en el resto del mundo) que una persona que en un primer momento no ha hecho nada malo o incorrecto, no termine de gustarnos o caernos bien.
Tendemos a pensar que es algo que solo nos pasa a nosotros, que probablemente estemos siendo excesivamente quisquillosos, que estábamos demasiado sensibles ese dÃa y nos estamos excediendo en nuestro juicio, lo mejor será darle una nueva oportunidad… o no. ¿Por qué sucede esto? Lo explica la psicóloga Marta Jiménez.
Neurocepción: «Es tu biologÃa protegiéndote»
«Conoces a alguien, es educado, te sonrÃe… pero por dentro sientes un rechazo absoluto y una desconfianza brutal», plantea la neuropsicóloga clÃnica Marta Jiménez en sus redes sociales, una situación muy habitual a la que todas las personas se enfrentan antes o después, en algunos casos, en varias ocasiones a lo largo de la vida. «No eres prejuicioso, es tu biologÃa protegiéndote».
¿Por qué te cae mal alguien que no te ha hecho nada? Esta sensación, que es más habitual de lo que pensamos, es lo que se conoce como neurocepción, «un sistema de escaneo inconsciente que analiza millones de datos por segundo», un proceso que se produce de manera subconsciente y que nos pone en alerta ante señales que no nos cuadran. «Tu sistema nervioso identifica que la otra persona está fingiendo y activa la alarma de peligro». Esto es a lo que normalmente llamamos intuición y Jiménez denomina «ciencia ultrarrápida».
Si al conocer a alguien nuevo, que no ha hecho nada malo ni ofensivo, es educado y sonrÃe, sientes una punzada de rechazo y desconfianza absoluta, «no estás loco, no eres una persona prejuiciosa ni tienes mala vibra», tranquiliza la experta, es tu neurocepción. «La neurocepción es la capacidad de tu sistema nervioso para evaluar el riesgo y la seguridad en el entorno de forma 100% inconsciente. Antes de que esa persona termine de darte la mano, tu cerebro ya ha analizado la dilatación de sus pupilas, la tensión de su mandÃbula y la frecuencia de su voz. Si algo no encaja, tu amÃgdala activa una señal de alarma inmediata».
Si el mensaje que esa persona nos intenta transmitir no encaja con lo que nuestro cerebro percibe de ella (si sonrÃe, pero solo lo hace con la boca y no con los ojos, por ejemplo), aparece una disonancia de señales que nuestro sistema nervioso detecta, generando desconfianza. Ignorar este instinto tiene ciertas consecuencias para nosotros, «Ignorar este instinto», revela Marta Jiménez, «devora tu energÃa metabólica en hipervigilancia inútil».
«Ignorar tu intuición biológica satura tu espacio mental»
Si al enfrentarnos a esta situación, por educación nos obligamos a mantener la cordialidad, no es raro que eso nos suponga un gran esfuerzo. «Mantenerte cerca de alguien que activa tu alarma subconsciente devora brutalmente tu energÃa metabólica», continúa explicando la experta neuropsicóloga. «Como tu sistema nervioso percibe una amenaza potencial, obliga a tu cuerpo a quedarse en un estado de hipervigilancia de baja intensidad. Tu corteza prefrontal tiene que trabajar el doble para forzar una conversación educada mientras tu sistema lÃmbico te está pidiendo a gritos que salgas de esa habitación».
«Ignorar tu intuición biológica satura tu espacio mental. Pasar por alto esa punzada inicial de rechazo e intentar llevarte bien por compromiso social hace que tu mente gaste recursos cognitivos intentando descifrar las intenciones reales del otro de forma constante. Te desconcentras de tus proyectos y tus metas porque tu subconsciente está ocupado gestionando una disonancia social incómoda».
Su recomendación es hacer caso a nuestra intuición, a lo que nos dice nuestra neurocepción. «Deja de racionalizar el rechazo instintivo o de obligarte a encajar con personas que te drenan la energÃa sin motivo aparente. Tu biologÃa evolucionó para protegerte de entornos hostiles y sus alarmas rara vez fallan».
El mensaje parece claro, si alguien te cae mal de la nada, respeta tu quÃmica interna, pon lÃmites y guarda tus recursos mentales para lo que de verdad te hace crecer».
Referencias
Porges, S. W. (2022). Polyvagal Theory: A Science of Safety. Frontiers In Integrative Neuroscience, 16, 871227. https://doi.org/10.3389/fnint.2022.871227
