Publicado: julio 12, 2026, 7:00 am
Picor, escozor, sensación de arenilla, ojos enrojecidos o visión borrosa al final del día son síntomas que muchas personas atribuyen al cansancio o al exceso de pantallas, pero que en realidad pueden esconder un problema cada vez más frecuente: el síndrome del ojo seco. El aumento del tiempo frente a dispositivos digitales, el uso continuado de lentes de contacto, la exposición constante al aire acondicionado y un largo etcétera han contribuido a que esta alteración de la superficie ocular sea una de las consultas más habituales relacionadas con la salud visual.
Qué es el síndrome de ojo seco
Aunque en la mayoría de los casos no reviste gravedad, ignorar los síntomas puede hacer que el problema se cronifique y termine afectando a la calidad de vida. La buena noticia es que pequeños cambios en los hábitos diarios pueden marcar una diferencia importante. Marc Perea, Professional Services & Visual Health Specialist en Optica2000, explica que el síndrome del ojo seco aparece «cuando los ojos no generan suficientes lágrimas, cuando la calidad de la lágrima no es adecuada o cuando esta se evapora demasiado rápido». La lágrima, recuerda, desempeña un papel esencial, ya que mantiene el ojo lubricado, protege frente a infecciones y contribuye a que la visión sea estable.
Las pantallas tienen parte de culpa
Aunque existen diferentes causas, el uso intensivo de dispositivos electrónicos se ha convertido en uno de los factores más relacionados con el aumento de casos en los últimos años. Cuando trabajamos frente al ordenador o utilizamos el teléfono móvil durante largos periodos, parpadeamos con mucha menos frecuencia de lo habitual. Como consecuencia, la película lagrimal no se distribuye correctamente sobre la superficie ocular y se evapora antes.
«Las pantallas son uno de los factores más relacionados con el aumento de los casos de ojo seco en los últimos años», señala Perea. Además de la sensación de sequedad, muchas personas experimentan fatiga visual, irritación o episodios de visión borrosa que desaparecen tras descansar unos minutos. Por eso, el especialista insiste en que no se trata de renunciar a la tecnología, sino de aprender a utilizarla mejor. «Hoy en día no podemos evitar el uso de pantallas, ya que forman parte de nuestro entorno personal y profesional, pero sí es fundamental aprender a utilizarlas correctamente», comenta.
La intensidad de los síntomas varía mucho de una persona a otra. En las formas leves, las molestias suelen aparecer al final de la jornada o después de permanecer varias horas concentrados en una misma tarea. El picor, la sensación de cuerpo extraño o el cansancio ocular suelen mejorar con descansos o con el uso ocasional de lágrimas artificiales. Sin embargo, cuando el problema evoluciona, pueden aparecer visión borrosa intermitente, mayor sensibilidad a la luz, enrojecimiento… En los casos más severos, la inflamación de la superficie ocular puede afectar de forma significativa al bienestar diario.
Por ello, Perea, de Optica2000, donde se trata esta afección y todas las demás, recomienda consultar con un profesional cuando las molestias dejan de ser esporádicas: «En casos de sintomatología elevada es necesario complementar el abordaje con la valoración de un oftalmólogo, para establecer tratamientos específicos que ayuden a controlar la enfermedad y minimizar sus efectos a largo plazo».
Parpadear y estar hidratado
Más allá del tratamiento que pueda indicar un especialista, existen medidas sencillas que ayudan a prevenir o aliviar el ojo seco. Una de las más importantes consiste en recuperar el hábito de parpadear de forma consciente cuando utilizamos pantallas, algo que hacemos de manera mucho menos frecuente sin darnos cuenta. También resulta recomendable realizar pausas visuales periódicas, mantener una distancia adecuada respecto al monitor y cuidar la postura durante el trabajo.
La hidratación también desempeña un papel importante. Beber suficiente agua, evitar ambientes excesivamente secos y reducir la exposición directa al aire acondicionado o a corrientes de aire contribuye a mantener una película lagrimal más estable. El especialista de Optica2000 recuerda que «pequeños cambios en hábitos como la distancia, el parpadeo y los descansos pueden marcar una gran diferencia en el confort ocular».
La alimentación también ayuda
El cuidado de los ojos no depende únicamente de los tratamientos oculares. La alimentación también desempeña un papel importante en el mantenimiento de una película lagrimal de calidad y en el correcto funcionamiento de la superficie ocular. «Una nutrición adecuada ayuda a mantener la calidad de la película lagrimal y el correcto funcionamiento de las estructuras oculares», explica Marc Perea. En este sentido, añade que «los ácidos grasos Omega-3 han demostrado ser especialmente interesantes por su papel en el mantenimiento de una lágrima más estable y en la reducción de la inflamación asociada a algunos casos de ojo seco».
Por ello, recomienda seguir una dieta equilibrada que incluya alimentos ricos en omega-3, como pescado azul, nueces o semillas, además de mantener una correcta hidratación. También recuerda que algunas carencias nutricionales, como un déficit de vitamina A, pueden favorecer la aparición de síntomas de sequedad ocular.
Un problema muy extendido
Aunque muchas personas asumen el picor, el escozor o la sensación de arenilla como una consecuencia inevitable del uso de pantallas, los especialistas insisten en que estos síntomas no deben normalizarse. Cuando las molestias son frecuentes o afectan a las actividades cotidianas, conviene realizar una valoración específica para identificar su origen. «Es especialmente importante identificar no solo la presencia de ojo seco, sino también su origen, ya que esto permite proponer soluciones personalizadas que ayuden a disminuir la sintomatología y mejorar el confort ocular del paciente«, señala Perea, de Optica2000.
