Publicado: octubre 1, 2026, 11:00 am
La escasez de algunos tratamientos utilizados durante la menopausia está obligando a buscar alternativas para garantizar la continuidad de las terapias. Sin embargo, no todas las opciones disponibles se comportan de la misma manera en el organismo. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha advertido de que las fórmulas magistrales de medicamentos a base de estrógenos, como las que Cataluña ha autorizado ante la posibilidad de que continúen los problemas de suministro, deberían utilizarse como último recurso porque su absorción puede ser mucho menor.
El problema tiene su origen en la escasez del espray de estradiol Lenzetto, utilizado en terapia hormonal sustitutoria. La situación ha terminado afectando también a otras presentaciones, como parches y cremas, debido al incremento de la demanda. Ante la posibilidad de que el suministro de Lenzetto no se restaurase a finales de noviembre, el departamento de Salut de Cataluña autorizó que las farmacias pudieran elaborar durante un mes fórmulas magistrales de estradiol.
La situación ha llevado a la Aemps a trabajar con las sociedades científicas para determinar qué pacientes necesitan prioritariamente estos tratamientos, estudiar las alternativas disponibles y conocer su situación de suministro. La agencia señala además «la falta de colaboración» de los laboratorios responsables de Lenzetto (Gedeon Richter) para resolver la situación. La priorización de pacientes ante un problema de abastecimiento no es algo excepcional: la Aemps recuerda que ya se ha utilizado esta estrategia en otros episodios de escasez de medicamentos.
¿Cómo llega al organismo?
Pero ¿por qué una farmacia no puede simplemente preparar un producto equivalente? La principal dificultad está en cómo llega el estrógeno al organismo. Según explica la Aemps, los estudios que han comparado la absorción de estrógenos procedentes de cremas de estradiol elaboradas como fórmulas magistrales con medicamentos autorizados, como geles o parches, muestran que los preparados elaborados en farmacia consiguen una absorción hormonal en una cantidad mucho menor y, además, presentan una mayor variabilidad.
Esta diferencia resulta especialmente importante porque la cantidad de hormona que absorbe el organismo condiciona el tratamiento. Una absorción más variable puede dificultar al médico prescriptor el ajuste de la terapia y tener mayor impacto en determinados pacientes. Por ese motivo, la Aemps considera que la formulación magistral debe contemplarse como el último recurso cuando no existe un medicamento autorizado disponible y resulta necesario continuar el tratamiento.
Eso no significa que las fórmulas magistrales sean una práctica excepcional dentro de la farmacia. Tienen una función muy concreta: permiten adaptar un tratamiento a las necesidades particulares de determinados pacientes cuando los medicamentos fabricados industrialmente no son adecuados. Puede ocurrir, por ejemplo, porque sea necesario utilizar otra forma farmacéutica, excluir determinados excipientes o administrar dosis diferentes, como sucede en algunos tratamientos destinados a población pediátrica.
Los problemas de suministro han abierto otro posible escenario: recurrir a la formulación magistral cuando falta el medicamento autorizado y tampoco existe otra alternativa disponible. Pero su elaboración está sujeta a requisitos destinados a proteger al paciente. El principio activo debe estar disponible comercialmente y tener una calidad adecuada y verificable, y la fórmula debe poder elaborarse correctamente con la tecnología de la que disponen los profesionales encargados de prepararla.
Distinta complejidad de fórmulas
Además, no todas las fórmulas tienen la misma complejidad. Elaborar una crema, una cápsula o una solución plantea dificultades diferentes, del mismo modo que cambia el proceso si el medicamento se administra por vía oral, tópica, inyectable u oftálmica. También influyen características del propio principio activo, como su solubilidad en agua, su estabilidad en diferentes formulaciones o su dosificación. Todo ello explica por qué no cualquier combinación puede prepararse en cualquier farmacia.
Esta es una de las principales diferencias respecto a los medicamentos industriales autorizados. La variabilidad de las fórmulas magistrales es inherentemente mayor, mientras que medicamentos destinados a la terapia hormonal sustitutoria como Lenzetto se fabrican mediante procedimientos validados que permiten obtener un producto con una calidad consistente y un comportamiento más predecible en cuanto a la liberación del principio activo y su posterior absorción.
La cuestión resulta especialmente delicada con los tratamientos que atraviesan la piel, como líquidos, geles o parches. Estos medicamentos deben demostrar que liberan una cantidad determinada del principio activo y que este consigue atravesar la barrera cutánea en una cantidad suficiente para producir el efecto esperado. Por eso, ante la falta de determinados productos para la menopausia, las fórmulas magistrales pueden convertirse en una vía excepcional para mantener una terapia, pero la advertencia de la Aemps es clara: cuando existe un medicamento autorizado adecuado, este ofrece unas garantías de fabricación, absorción y reproducibilidad que una preparación individualizada no puede equiparar de forma automática.
