Publicado: noviembre 1, 2026, 2:00 am
Hay personas que no muestran desde el principio comportamientos que puedan hacernos daño ya que a veces las señales aparecen poco a poco: un comentario que justificamos, una falta de respeto que dejamos pasar… El problema llega cuando esas conductas dejan de ser puntuales y empiezan a formar parte habitual de la relación.
Fernando Mora, psiquiatra, señala en un vídeo de las redes sociales cinco características que deberían hacernos prestar atención cuando aparecen de forma repetida en una relación. «Aléjate de las personas que tengan estas cinco características. Ojo con la tercera porque a veces nos atrapan con ella», advierte. No se trata de juzgar a alguien por un comportamiento puntual, sino de identificar patrones que pueden terminar deteriorando el vínculo y nuestro propio bienestar.
Normalizan las faltas de respeto
Una de las primeras señales aparece cuando una persona convierte la falta de respeto en algo normal y, además, encuentra una explicación para no responsabilizarse de ella. Fernando Mora alerta precisamente de esta dinámica: «Normalizan las faltas de respeto con comentarios como ‘soy así’, ‘no es en serio’. A largo plazo funcionarán contigo desde el desprecio». El problema no está únicamente en una frase desafortunada, sino en que la repetición de este tipo de conductas puede acabar modificando la forma en la que entendemos lo que debemos tolerar dentro de una relación. Lo que al principio nos incomoda puede terminar convertido en algo que dejamos pasar.
Otra señal aparece cuando el vínculo funciona en una única dirección: una persona pide atención, tiempo, ayuda, comprensión o disponibilidad, pero no existe una reciprocidad similar. «Piden y piden sin dar nunca nada. Las relaciones de este tipo acaban consumiéndote emocionalmente«, explica el psiquiatra.
Te hacen sentir responsable de lo que ellos hacen
Esta es, según Fernando Mora, una de las señales a las que debemos prestar especial atención: cuando una persona evita hacerse cargo de sus propios errores y consigue que los demás terminen sintiéndose responsables, puede producirse una dinámica especialmente dañina. «Proyectan la culpa a los demás y no se responsabilizan de sus errores. Este tipo de manipulación acaba afectando tu autoestima», señala.
La consecuencia va más allá de una discusión concreta. Si esta dinámica se repite, podemos empezar a cuestionarnos constantemente si hemos hecho algo mal, incluso cuando la responsabilidad no nos corresponde. De ahí que el especialista sitúe esta conducta entre las señales que pueden atraparnos dentro de una relación perjudicial.
Son incapaces de pedir perdón
«Son incapaces de pedir perdón y cuando te dañan hacen como si nada. Esto genera en ti frustración e impotencia”, explica el doctor Mora. Reconocer el daño causado y poder pedir perdón forma parte de cualquier relación. El problema es que, sin reconocimiento del daño, tampoco existe una verdadera reparación; la persona afectada puede quedarse esperando una explicación, una disculpa o simplemente la confirmación de que lo ocurrido ha sido visto y entendido por la otra parte.
Solo muestran cariño después de hacerte daño
La última señal que destaca el psiquiatra puede resultar especialmente confusa porque mezcla dos comportamientos aparentemente contradictorios: el daño y el afecto. «Solo muestran cariño cuando te han tratado mal, y no es un cariño genuino, sino una manera de aliviar su malestar», afirma. Precisamente por eso, un gesto de cariño posterior no debería hacer desaparecer automáticamente aquello que ha ocurrido antes; si el afecto aparece únicamente después del conflicto o del daño, puede formar parte de una dinámica repetitiva en la que el malestar se alterna con momentos de cercanía.
