Publicado: junio 29, 2026, 12:30 am
El paso de los días solo está sirviendo para constatar la magnitud de la tragedia. Miles de muertos, ciudades destrozadas, numerosas familias rotas por el dolor y el desamparo. Y una ayuda que muchas veces llega demasiado lenta y, en algunos casos, de forma poco eficaz.
Ya no es solo la política. La naturaleza también está siendo inmisericorde con Venezuela. El país arrancó 2026 con un atisbo de esperanza. El paso de los meses no había ayudado aún a concretarla, pero se veía la luz. Ahora, tras dos letales temblores, esa luz está más lejos. Pero no todo es negativo: la desgracia ha despertado la solidaridad y la conciencia de que hay que ayudar al pueblo venezolano. Y ahí, por una vez sobre Venezuela, estamos unidos.
