Publicado: julio 30, 2026, 2:30 pm
Las crónicas de la época ya atribuían las devastadoras epidemias y el posterior colapso demográfico de las poblaciones indígenas del Nuevo Mundo al virus de la viruela, un arma mucho más poderosa que las armas o caballos de los conquistadores europeos. Sin embargo, los historiadores han debatido desde entonces sobre la responsabilidad de cada país : si fueron los españoles quienes la introdujeron, si llegó desde África a bordo de un barco de esclavos portugués, si estaba presente en la isla de La Española cuando Colón llegó allí en 1493… Esta semana, la ciencia aporta una prueba más, esta de origen genético y no documental . Un equipo internacional de investigadores del Trinity College de Dublín ha logrado recuperar y analizar los primeros genomas antiguos del virus de la viruela identificados en el continente americano. El hallazgo, publicado en la revista ‘ Science ‘, confirma mediante el análisis de ADN que la enfermedad fue introducida directamente desde Europa durante el periodo colonial y revela claves inéditas sobre la evolución de este patógeno a lo largo de la historia. El material genético fue extraído de los restos de dos individuos pertenecientes a una comunidad local enterrada en el norte de Chile entre finales del siglo XV y principios del siglo XVII . Las secuencias víricas recuperadas pertenecen a un linaje ya extinto de viruela, que se sitúa a medio camino entre las cepas medievales europeas y las variantes que circularon en siglos posteriores por todo el planeta. Más allá de rastrear el mapa de transmisión del virus, el estudio desvela un comportamiento evolutivo sorprendente. Los análisis muestran que el patógeno experimentó una intensa transformación genética hasta el siglo XVI, pero que ese ritmo de mutación se ralentizó drásticamente durante el apogeo de la expansión colonial y las grandes epidemias de los siglos XVII y XVIII. «Esto sugiere que el virus pudo haber alcanzado un óptimo evolutivo que le permitió propagarse con éxito con muy poca adaptación posterior, algo favorecido probablemente por la falta absoluta de inmunidad en las poblaciones recién expuestas», explica Lara Cassidy, investigadora de la Escuela de Genética y Microbiología del Trinity College. En un escenario donde toda la población era susceptible, el virus no necesitaba mutar para sobrevivir; le bastaba con saltar de un huésped a otro. El doctor Shigeki Nakagome, de la Escuela de Medicina del Trinity College y coautor del trabajo, subraya la trascendencia del hallazgo: «Esta investigación proporciona la primera confirmación molecular de que la viruela fue llevada a las Américas durante el periodo colonial. Pero más allá de trazar la llegada de la enfermedad, nuestro trabajo aporta una nueva luz sobre cómo evoluciona un patógeno ante grandes cambios históricos». Esa aparente ralentización en las mutaciones del virus saltó por los aires en el siglo XIX. Según los autores, la estabilidad evolutiva de la viruela llegó a su fin a medida que las campañas de vacunación masiva —iniciadas tras el descubrimiento de Edward Jenner en 1796— comenzaron a extenderse. La vacuna de la viruela llegó al territorio americano en barcos españoles a partir de 1803, con La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna dirigida por Francisco Javier Balmis, médico de la corte de Carlos IV. Con un porcentaje cada vez mayor de población inmunizada, la presión sobre el virus aumentó y su ritmo de evolución volvió a acelerarse en un intento de sortear las defensas humanas. «En conjunto, los hallazgos muestran cómo los grandes acontecimientos históricos, incluyendo la colonización, los cambios demográficos y la vacunación, moldearon la evolución de una de las enfermedades infecciosas más devastadoras de la humanidad», señala Bruno Romero González, investigador predoctoral en el Trinity College y también participante en el estudio. Este descubrimiento no solo resuelve una incógnita histórica mediante el uso de la genómica de patógenos antiguos, sino que ofrece lecciones fundamentales para la epidemiología moderna. Comprender cómo la dinámica poblacional, la inmunidad de rebaño y las intervenciones de salud pública presionan a los virus para mutar resulta crítico en la gestión de amenazas actuales como la gripe, el covid-19 u otra viruela, la símica o mpox. La viruela original, que solo en el siglo XX provocó entre 300 y 500 millones de muertes en todo el mundo, fue la primera enfermedad erradicada oficialmente del planeta , en 1980, tras una histórica campaña global de vacunación.
