Publicado: octubre 26, 2026, 8:30 pm
La inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, detonada por el conflicto bélico abierto entre Estados Unidos e Israel contra Irán , ha colocado a los deportes de motor en una situación de máxima incertidumbre con el final de temporada a las puertas. Los deportistas de las diferentes competiciones asumen un riesgo al participar y esto divide a las categorías del motor. El Rally Dakar , que debe celebrarse en enero de 2027, ha anunciado oficialmente que no se disputará en Arabia Saudí como consecuencia de los continuos ataques de los rebeldes hutíes de Yemen contra el reino saudí. La Fórmula E, que agrupa a la máxima categoría de los coches eléctricos, se plantea el aplazamiento de la primera prueba de la temporada 2026/27 prevista en la ciudad saudí de Yeda el próximo 18 de diciembre. El Gran Premio de Qatar de MotoGP, previsto para el 8 de noviembre y que ya fue reprogramado en el calendario desde abril, ha obtenido una fuerte contestación de los pilotos, encabezados por Marc Márquez. Han exigido garantías de seguridad a la empresa propietaria del Mundial, Liberty Media, que es la multinacional que también controla la F1. Y solo la Fórmula 1 mantiene en el calendario las dos últimas carreras de la temporada, Qatar (29 de noviembre) y Abu Dabi (6 de diciembre), pese al riesgo entre moderado y alto que se atribuye a la organización de dichos grandes premios. Los ataques del pasado 10 de octubre de los hutíes de Yemen contra los aeropuertos de Riad y Abha, en Arabia Saudí, elevaron la alerta sobre la seguridad que podía ofrecer la organización (ASO, la misma del Tour de Francia) a la caravana del Dakar, compuesta por unas 3.000 personas que se mueven día a día de campamento en campamento. ASO comunicó que el Dakar no se correrá en Arabia y la alternativa es Marruecos, el desierto de Merzouga, en una prueba que se celebraría del 8 o 9 de enero al 22, con la presencia de Fernando Alonso. El pasado fin de semana, en Australia (Phillip Island), los pilotos de MotoGP se reunieron con la dirección de Liberty para solicitar todas las garantías posibles en un entorno de guerra en la zona con el fin de avalar su seguridad en la próxima carrera, Qatar en el circuito de Losail. Más de tres cuartas partes de la parrilla se había mostrado contraria a disputar ese gran premio en manifestaciones que realizaron los pilotos en Indonesia. Pero Liberty Media compró la mayoría de acciones del Mundial de Motociclismo y de la Fórmula 1 para ganar dinero. Y ya comprobó los efectos de la guerra desatada por el presidente de su país, Donald Trump, después de la cancelación de las carreras de F1 en Baréin y Arabia Saudí, la primavera pasada. Según un estudio de la firma financiera Guggenheim Partners, Liberty perdió 200 millones tras la suspensión de Baréin y Arabia. Son dos de los contratos más lucrativos del calendario. A diferencia de los circuitos europeos, los gobiernos del Golfo Pérsico financian las carreras como parte de su estrategia de relevancia internacional y turismo deportivo. Se estima que Arabia paga 60 millones anuales por cada carrera y Baréin, 50. A esas cantidades hay que añadir la ausencia de ingresos por los derechos de televisión y los patrocinios, entre otros emolumentos. Por este motivo, el organismo rector de la Fórmula 1 ha declarado que mantiene las dos últimas carreras en Qatar y Abu Dabi según lo previsto. Para justificar su decisión, el presidente de la FIA explicó que sus hijos viven en Emiratos Árabes, sede de la última carrera. Algunos pilotos, como Max Verstappen, han mostrado su disconformidad con la celebración de ambos grandes premios. «Normalmente me gusta ir a Qatar y Abu Dabi, pero cuando hay una guerra cerca y algunos países están en conflicto entre sí, creo que no deberíamos ir».
