Publicado: octubre 24, 2026, 4:30 pm
Este sábado llegó a su fin el Mundial de Pelota Vasca , que durante diez días enfrentó en diferentes disciplinas a las diferentes selecciones internacionales. El torneo, iniciado el pasado 15 de octubre, se ha disputado en distintas sedes tanto de Buenos Aires como de Uruguay y ha acabado con varias victorias del equipo español, que desembocaron en celebraciones y aplausos de los seguidores del país ibérico que contrastaron con las caras largas de quienes asistieron a la cita para apoyar a Euskadi , que ha debutado en esta edición de la competencia como un equipo aparte . Entre viernes y sábado se han disputado las instancias finales del campeonato, que han tenido sucesivas reprogramaciones por cuestiones climáticas vinculadas al fenómeno de ‘El Niño’. El hecho de que la Federación Vasca sea aceptada como miembro de pleno derecho por la Federación Internacional desde 2024 ha permitido que jugadores del mismo país se enfrenten en este deporte . Conforme iban avanzando los distintos partidos –en los que participaron una quincena de selecciones- España se proclamó vencedora contra Euskadi en varias finales y se produjo un notorio cambio en el ambiente. Mientras que en los primeros días del torneo la euforia por la participación de Euskadi como un país competidor hacía desplegar su bandera con entusiasmo, al cierre del mundial, el clima era otro, y a las derrotas en el deporte se añadían gestos de desilusión en las gradas. «Ha ganado España. Una pena», se lamentaba desde la tribuna un joven treintañero envuelto en los colores de la bandera de País Vasco , que brillan menos que hace una semana, cuando los seguidores de las selecciones de Euskadi se mostraban mucho más optimistas. Las ceremonias de entrega de medallas a los deportistas han sido el escenario del despliegue de las distintas emociones. Mientras que al sonar el himno de España algunos con camisetas rojas aplaudían desde las gradas con orgullo a los jugadores –entre los cuales hasta el último mundial se encontraban quienes hoy portan la camiseta vasca-, el resto de la tribuna no siempre acompañaba. Durante las ceremonias de cierre sonaron en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) de Buenos Aires los himnos de los países vencedores en las distintas disciplinas, pero no todos tuvieron la misma recepción en el público, en su gran mayoría vasco –salvo por algunas excepciones de seguidores de la selecciones española, argentina o mexicana-. Cuando se escuchaban los acordes del himno azteca o del país sede, el público de las gradas se ponía de pie para aplaudir con entusiasmo, mientras que al oírse el de España, la falta de apoyo se hizo evidente y fueron muy pocos los que se levantaron de sus asientos para aplaudir a los deportistas. Una de las postales que han marcado el cierre del torneo que ha acabado este sábado en Argentina es la de los dos equipos, el español y el vasco, con distintas banderas. La fiesta española en Buenos Aires, tras las medallas obtenidas, ha tenido un sabor amargo para gran parte de la audiencia. Sin embargo, el aliento que desde las tribunas se ha hecho sentir durante todo el torneo hacia las selecciones de Euskadi no siempre ha tenido un correlato en los resultados deportivos, pese al entusiasmo de los jugadores en el inicio del Mundial de Pelota Vasca. Antes de su debut en Buenos Aires, la deportista vasca Nagore Martín decía a ABC con optimismo: «Voy a intentar ganar todo». Pero los resultados no siempre acompañaron y la pelotari perdió el viernes por la noche en la final contra España. Más allá de los éxitos y las derrotas, el Mundial de Pelota Vasca que ha llegado a su fin sienta un precedente para el futuro, por ser la primera vez que Euskadi compite como un país . Durante el torneo, la capital argentina se ha consagrado como un lugar de peso para el futuro del deporte. Tal y como lo ha afirmado esta semana la Federación Internacional de Pelota Vasca (FIPV), «Buenos Aires será escenario de un encuentro clave para el presente y el futuro de la pelota vasca a nivel mundial».
