Publicado: octubre 18, 2026, 3:00 pm
Tradicionalmente se ha dicho que muchas parejas se rompen a los siete años de la convivencia o del matrimonio. Es la llamada ‘crisis de los siete años’. Pero la realidad ofrece un dato muy distinto.
Un reciente estudio llevado a cabo en Reino Unido por la Oficina Nacional de Estadística revela que, por primera vez, los divorcios tras 20 años de matrimonio han superado a todas las demás categorías.
Según el Daily Mail, de los 102.879 divorcios entre personas de distinto sexo registrados en Inglaterra y Gales el año pasado, el 26% correspondieron a parejas que llevaban casadas al menos 20 años.
Por lo general, la mayor parte de los divorcios casi siempre se ha dado entre parejas casadas durante cinco a nueve años, lo que ha contribuido a consolidar la idea popular de la ‘crisis de los siete años’.
Pero los expertos afirman que esta tendencia ha cambiado drásticamente, y que muchas parejas ahora optan por permanecer juntas hasta que sus hijos crezcan, para luego separarse.
Jeremy Todd, director de la organización benéfica de apoyo familiar Coram Family Lives, afirma que muchos padres permanecen juntos hasta que sus hijos se independizan, y que el ‘síndrome del nido vacío’ suele poner al descubierto problemas de larga duración en la relación.
La economía también puede influir, ya que las parejas tienen más posibilidades de separarse más adelante en la vida una vez que han acumulado suficiente riqueza para mantener dos hogares y dividir las pensiones de manera equitativa.
Por su parte, Chivonna Childs, psicóloga de la Clínica Cleveland, explica al Daily Mail que el llamado ‘divorcio gris’ es cada vez más común entre las parejas mayores de 50 años.
Explica que las parejas mayores a menudo no se ven impulsadas a divorciarse por una sola crisis, sino por años de problemas acumulados, prioridades cambiantes y un deseo de realización personal en la edad adulta.
«Ya no estamos en el siglo XVIII, XIX ni siquiera en el XX, y ya no es necesario permanecer en un matrimonio que no te satisface», dice.
«Las mujeres gozan de mucha más estabilidad y flexibilidad financiera en sus vidas, y prestamos más atención a nuestra salud mental que nunca. Ya no estamos obligadas a permanecer casadas para tener estabilidad económica», concluye.
