Publicado: octubre 10, 2026, 10:30 am
En las enfermedades neurodegenerativas, adelantarse es fundamental. A día de hoy, no hay cura ni es posible regenerar las neuronas que ya se han perdido. Los biomarcadores para predecir la patología antes de que aparezca son una línea fuerte de investigación, pero muchas de las pruebas emergentes son complejas. Ahora, un nuevo estudio, presentado en el Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, en Múnich, y publicado recientemente en la revista ‘Journal of Alzheimer’s Disease’, apunta a que un análisis de sangre común, que ya se realiza durante los chequeos médicos rutinarios, puede contener pistas sobre el riesgo a largo plazo de demencia. La clave podría estar en los niveles de hemoglobina, que es la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno por todo el cuerpo. El trabajo siguió a 316.542 adultos coreanos de 40 años o más que se sometieron a un examen médico nacional entre 2004 y 2005. Posteriormente, se utilizaron los registros del seguro médico estatal para rastrear los nuevos diagnósticos de demencia hasta 15 años después , a finales de 2019. Los investigadores clasificaron a los participantes en cinco grupos, desde el 20% con los niveles de hemoglobina más bajos hasta el 20% con los niveles más altos. De esta forma, descubrieron que las personas con los niveles más bajos de esta proteína de la sangre (el 20% inferior) tenían un riesgo un 16% mayor de padecer demencia por cualquier causa que aquellas en el grupo con la tasa de demencia más baja, mientras que las que estaban en el 20% superior de hemoglobina tenían un riesgo un 7% mayor. Pero el patrón fue diferente según el tipo de demencia. En el caso de la enfermedad de Alzheimer , la mayor probabilidad se observó principalmente en el 20% de las personas con los niveles más bajos de hemoglobina, que presentaban un riesgo un 14% mayor que el grupo de referencia. En la demencia vascular (causada por la reducción del flujo sanguíneo al cerebro), el 20% con los niveles más bajos de hemoglobina tenía una probabilidad un 19% mayor, mientras que el 20% con los niveles más altos tenía un riesgo un 18% mayor de desarrollar demencia. Además, en la demencia vascular, la relación no siguió un patrón simple en los cinco grupos de hemoglobina. La asociación también fue más clara y consistente en mujeres que en hombres. Un nivel bajo de hemoglobina suele estar asociado con anemia, mientras que un nivel inusualmente alto puede reflejar factores como el tabaquismo, la deshidratación, enfermedades pulmonares o cardíacas, u otras afecciones médicas. «Los resultados no demuestran que la hemoglobina en sí misma cause demencia, sino que sugieren que los niveles anormales de hemoglobina pueden ser un marcador visible de una vulnerabilidad física más amplia relevante para la salud cerebral», aclara el doctor Hyun Soo Kim, profesor asistente en la Facultad de Medicina de la Universidad Dong-A, Busan, Corea del Sur e investigador principal. En un contexto en el que la demencia es uno de los problemas de salud que más rápidamente está creciendo en las sociedades envejecidas, y no existen muchos tratamientos ni cura, «identificar marcadores sencillos y accesibles de riesgo futuro podría ayudar a los investigadores y a los médicos a comprender mejor cómo se relaciona la salud general con la salud cerebral a lo largo del tiempo», afirma. A diferencia de las pruebas especializadas o los biomarcadores emergentes, la hemoglobina ya se mide en análisis de sangre estándar en todo el mundo , por lo que es una prueba económica, conocida para médicos y pacientes, y a menudo está disponible en los historiales médicos rutinarios. Los investigadores recalcan que se trata de un estudio observacional, por lo que presenta varias limitaciones. Si bien puede identificar asociaciones, no puede probar que los niveles bajos o altos de hemoglobina causen directamente demencia. Los procesos de demencia precoz y no diagnosticada también pueden influir en la nutrición, la fragilidad, la pérdida de peso o la anemia, factores que podrían contribuir a la relación observada. «Queremos recalcar que estos hallazgos no deben interpretarse como una recomendación para tomar suplementos de hierro, aumentar los niveles de hemoglobina o disminuir los niveles elevados de hemoglobina con el fin de prevenir la demencia. Un resultado anormal de hemoglobina debe consultarse con un médico , ya que podría indicar problemas de salud subyacentes que requieren atención», advierte el doctor Kim. Por su parte, la doctora Lindsey Sinclair, investigadora clínica en psiquiatría geriátrica en la Universidad de Southampton, que no participó en el estudio, afirma que cada vez hay más evidencia de que la salud física y la salud cerebral están interrelacionadas. «También somos cada vez más conscientes de que los cambios que favorecen una mejor salud cerebral, ya sean médicos o de estilo de vida, son importantes en la mediana edad para reducir el riesgo de demencia en la edad adulta. Si bien este estudio muestra una posible relación entre los niveles de hemoglobina y el riesgo de demencia, se necesita más investigación para comprender si esta relación se presenta en personas de una gama más amplia de perfiles y qué se puede hacer para reducir el riesgo de demencia en personas con los niveles más bajos y más altos de hemoglobina», concluye.
