Mel Robbins: "Tienes que aprender a amar a tus padres por quienes son, no por quienes deseas que sean" - Venezuela
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Mel Robbins: «Tienes que aprender a amar a tus padres por quienes son, no por quienes deseas que sean»

Publicado: octubre 9, 2026, 1:00 am

Seguro que estás en ese momento de la vida en la que miras a tus padres con otra mirada: con la de identificarles como adultos con su propia historia, sus heridas, sus limitaciones y una manera de entender las relaciones que no siempre coincide con la nuestra. Y, aunque al crecer podemos comprender mejor por qué son como son, eso no significa que resulte sencillo aceptar determinados comportamientos.

Para la experta en desarrollo personal Mel Robbins, una de las claves está precisamente en dejar de relacionarnos con nuestros padres desde la expectativa de que algún día serán como nos gustaría que fueran. En lugar de intentar cambiar determinadas dinámicas familiares, propone aceptar que hay aspectos de las personas que probablemente no van a modificarse y centrar la atención en aquello que sí está en nuestras manos: nuestra propia manera de relacionarnos con ellas.

«Las personas y tus padres, son como son, y tienes que aprender a amarlos por quienes son, no por quienes deseas que sean. La mayoría de las personas, cuanto mayores se hacen, más rígidas y más arraigadas se vuelven en su manera de ser. Tus padres probablemente no han ido a terapia, ni tampoco quieren hacerlo, y los problemas que ves en su matrimonio, que desearías poder cambiar o mejorar, probablemente llevan ahí toda la vida y no van a cambiar», comenta en un vídeo en redes sociales.

Cuando aceptar no significa estar de acuerdo

Una de las reflexiones más interesantes de Mel Robbins tiene que ver con cambiar la mirada hacia nuestros padres y comprender que también ellos han construido su manera de relacionarse a partir de sus propias experiencias. Esto puede ayudar a abandonar la expectativa de que deberían comportarse de una determinada forma simplemente porque nosotros, como hijos adultos, creemos que sería mejor.

«Algo que me ha ayudado a desarrollar un nivel de aceptación y amor hacia mis padres es decirme a mí misma que ellos me dieron todo lo que pudieron basándose en la experiencia de vida que tenían», dice. Desde esta perspectiva, entender las limitaciones de nuestros padres no implica pensar que todo lo que hicieron estuvo bien, sino intentar observar su historia con una mirada más amplia.

Lo que sí podemos cambiar: nuestra manera de relacionarnos

Aceptar que nuestros padres quizá no cambien no significa que nosotros tengamos que permanecer exactamente igual dentro de esa relación. De hecho, Mel Robbins pone el foco precisamente ahí: en nuestra capacidad para modificar nuestra propia respuesta: «Cuando actúas sabiendo que, aunque la otra persona no vaya a cambiar, eso no significa que tú no puedas hacerlo. Y lo que he comprobado una y otra vez es que, en el momento en que cambio la manera en que me comporto dentro de una relación, la relación cambia para mejor«, expone en dicho vídeo.

Es una distinción importante: no podemos controlar cómo piensa, siente o actúa otra persona, pero sí podemos revisar nuestras expectativas, establecer límites, elegir qué conversaciones queremos mantener y decidir cómo respondemos ante determinados comportamientos. En algunos casos, ese cambio puede modificar la dinámica familiar; en otros, puede servir simplemente para que la relación nos genere menos desgaste.

La propuesta de Mel Robbins, por tanto, no pasa por resignarse ante los conflictos familiares, sino por distinguir entre aceptar a una persona tal y como es y esperar que esa persona se convierta en quien nosotros necesitamos que sea. Llegar a la edad adulta también implica comprender que nuestros padres son personas completas, con una historia que comenzó mucho antes de que nosotros llegáramos a sus vidas. Y quizá aceptar esa realidad -sin dejar de poner límites cuando sean necesarios- sea una forma de relacionarnos con ellos desde un lugar menos marcado por la expectativa y más por la realidad.

Related Articles