Publicado: septiembre 25, 2026, 7:00 am
Durante los meses de verano, en algunos puntos de España, parece impensable dormir con algo más que la sábana, y eso en los casos en los que podemos llegar a cubrirnos con ella y no optamos por tumbarnos sobre la cama.
La cosa cambia cuando bajan las temperaturas. Dejamos de cruzar los dedos esperando que corra un poco de aire y, si es el caso, disfrutamos de uno de los placeres de la vida, cubrirnos calentitos en la cama con una colcha o una mantita mientras fuera la temperatura es menor. Esto, además de un placer que nos invita a dormir, es ciencia.
Dormir tapado ayuda a conciliar el sueño
Hay personas que no pueden dormir si llevan puesto el pijama, otras son incapaces de conciliar el sueño si no se ponen calcetines. Hay quien necesita sacar un pie, para regular la temperatura por la noche, mientras que otros, si no se tapan por completo, no son capaces de dormirse. Cada cual tiene sus costumbres y manías, y aunque no seamos conscientes de ello, algunas tienen su razón de ser.
«¿Duermes tapado hasta en verano?», se pregunta en uno de los vídeos que comparte en sus redes sociales el farmacéutico Álvaro Fernández. «Aunque pueda parecer algo raro, en realidad es algo superhabitual. A muchísima gente nos pasa que, si no tenemos manta, nos sentimos como desprotegidos». Esto, lejos de ser un capricho o una locura, tiene una explicación racional.
«La primera razón es que la costumbre es una fuerza muy poderosa y, si a ti desde pequeño tus padres te han tapado con una mantita, es normal que tú asocies el momento de irte a dormir a taparte con la mantita», aclara Fernández. «Si no hay mantita, te cuesta mucho conciliar el sueño, te sientes como indefenso contra las pesadillas».
No obstante, también hay un motivo avalado por la ciencia: «Se ha demostrado que la ligera presión que ejerce la manta sobre el cuerpo aumenta la liberación de serotonina, una hormona que aumenta la sensación de bienestar y ayuda a conciliar el sueño».
De hecho, algunas personas que tienen problemas para dormir o trastornos del sueño recurren a las mantas pesadas para reducir este tipo de problemas. El peso de la manta envía señales de seguridad al cerebro, favorece la liberación de hormonas y ayuda a calmar la inquietud física.
¿Se duerme mejor desnudo o con pijama?
Quienes pasan calor por las noches, pero no quieren renunciar a taparse con la sábana o una mantita, a menudo optan por dormir desnudos, intentando así sentirse más fresquitos. Fernández recomienda que, en esos casos, lo mejor es dormir con un pijama que sea de «limpio, cómodo y transpirable», porque tiene «algunas ventajas, especialmente desde el punto de vista de la higiene y además ayuda a pasar menos calor aunque haya quien crea lo contrario».
«Durante la noche sudamos, desprendemos células muertas y nuestra piel está en contacto durante horas con las sábanas», recuerda el experto en salud. «El pijama actúa como una pequeña barrera y puede hacer que parte de todo eso se quede en la ropa en lugar de directamente en la cama». Recomienda, eso sí, lavar el pijama de manera frecuente.
No es la única duda que ha querido solventar relacionada con este tema, porque sus seguidores se preguntaban qué pasa entonces con la ropa interior. «Resulta que dormir con ropa interior está mal, es peor», reconoce. «En el caso de las mujeres, al dormir con bragas pueden rozar y producir irritación, te compras unas suaves y ya está, pero también aumenta la humedad de la zona y eso puede aumentar la probabilidad de sufrir una infección, por ejemplo, por hongos».
¿Qué pasa con los hombres? «Dormir con calzoncillos mantiene los testículos pegados al cuerpo y en realidad es mejor que no sea así porque necesitan estar a dos grados menos». La conclusión es que es mejor dormir sin ropa interior, pero si se utiliza, es mejor que sea «transpirable y holgada».
Referencias
Yu, J., Yang, Z., Sun, S., Sun, K., Chen, W., Zhang, L., Zhang, L., Xu, J., Xu, Q., Liu, Z., Ke, J., Zhang, L., Zhang, L., & Zhu, Y. (2024). The effect of weighted blankets on sleep and related disorders: a brief review. Frontiers In Psychiatry, 15, 1333015. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2024.1333015
