Publicado: septiembre 25, 2026, 7:00 am
Mariana Mazzucato ha aparecido en el debate económico de México, por buenas razones. El reporte que ha elaborado para colaborar con el gobierno mexicano es un complejo y muy ilustrativo y riguroso análisis de las potencialidades y las carencias de la economía mexicana, que vale mucho la pena leer a detalle. Es también una buena guía de las alternativas de política económica al alcance del gobierno. Su interés principal, según me comentó, es fundamentalmente contribuir con un gobierno progresista.
Mariana cobró notoriedad gracias a su libro El Estado Emprendedor, en el que sostiene la idea de que buena parte de las innovaciones se iniciaron en proyectos gubernamentales, tanto en Estados Unidos como en Europa, relacionados con empresas privadas, en temas como seguridad o en los espaciales. La misión de llevar un hombre a la luna es el estudio de caso de cómo la articulación de esfuerzos por parte del gobierno, con privados para un fin mayor, tiene como externalidad positiva el desarrollo de innovación tecnológica. Mazzucato entendió que el debate económico es fundamentalmente de narrativas, no de números, ni de modelos. Construyó una alternativa a la narrativa neoliberal, desde hace 20 años, cuando eso no era lo dominante, y lo interesante es que es basada en la posibilidad de generar innovación, riqueza, que tiene un fin social, ya que es distributiva. No es anti capitalista, al contrario, sostiene que las agencias públicas, en coordinación con los actores privados, puede corregir excesos y alcanzar fines sociales.
Mazzucato ha entrado a los debates relevantes, como que no basta corregir las fallas de mercado, sino que los mercados pueden ser transformados e incluso creados para alcanzar objetivos públicos, y que es posible regular e intervenir para hacer compatible el crecimiento con los objetivos ambientales, pero solamente si innovamos; los equilibrios macro son necesarios, pero no a costa de la inversión. La política industrial es necesaria para generar riqueza, pero también para buscar objetivos sociales, como la movilidad eléctrica, por ejemplo.
La principal idea de Mazzucato, me parece, es que la izquierda requiere de una propuesta para generar riqueza, no solamente para distribuir, basada en la innovación y orientación de los mercados. Eso es justo lo que han hecho lo países que han prosperado. Su propuesta conceptual es entender la acción pública como misiones que se proponen alcanzar grandes objetivos sociales, por medio de políticas públicas, pero también con el diseño y re diseño de los mercados. Es una alternativa realmente útil a las posiciones libertarias, que con irresponsabilidad ofrecen supuesta prosperidad a costa de mayor desigualdad. Lo es también a las posiciones liberales que todavía sostienen que es la mayor desregulación lo que va a llevar a la prosperidad. Es un intento de construir una propuesta socialdemócrata de generar riqueza de manera sostenible, con intervenciones estatales sólidas, capaces de alinear a los mercados a los fines sociales, sin inhibirlos, ni mucho menos presidir de ellos.
La principal pregunta de los debates globales es cómo mantener el crecimiento y la prosperidad compartida en momentos en los que las instituciones y los cambios tecnológicos generan una tendencia hacia la desigualdad extrema, que pone en riesgo a la propia democracia. Desde hace rato Mariana ha puesto sobre la mesa el enfoque de misiones como alternativa para alcanzar objetivos públicos en el contexto de los mercados, modificándolos, con intervenciones estatales inteligentes, pero intensas. Es una perspectiva que tenemos que tomar muy en serio en tiempos que, con eufemismo, se dicen interesantes. Innovación, crecimiento, oferta de bienes públicos, re distribución son posibles, pero solo si nos organizamos para alcanzar una misión. Es una idea simple, parsimoniosa, poderosa y, sobre todo, útil y contemporánea.
