Celeste Castilla, experta en sueño infantil: "Un niño cansado no siempre parece tener sueño, puede estar más irritable o lleno de energía" - Venezuela
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Celeste Castilla, experta en sueño infantil: «Un niño cansado no siempre parece tener sueño, puede estar más irritable o lleno de energía»

Publicado: septiembre 24, 2026, 12:00 am

La Asociación Española de Pediatría (AEP) lleva años reivindicando la necesidad de que el descanso se convierta en una prioridad de salud en los primeros años de vida. De media, los niños y niñas en etapa escolar necesitan alrededor de unas 10 horas de sueño al día. Durante el mes de septiembre, este reto tiende a complicarse debido a la resaca vacacional, en la que muchos niños ven alterada su rutina de sueño. Esto provoca que en la vuelta al cole, muchos padres y madres se encuentren con una batalla difícil de lidiar. Pero, ¿realmente deben convertirlo en una lucha diaria?

Celeste Castilla, experta en sueño infantil, explica a 20bien que cuando en el hogar sucede un conflicto del sueño «hay que mirar al niño de forma global, entender qué está ocurriendo durante el día y tener en cuenta su edad y el momento evolutivo en el que se encuentra». Castilla recomienda así afrontar el problema con respeto y no «convertir el momento de dormir en una batalla». Principal error, entre otros, de muchos progenitores.

«Una necesidad biológica fundamental para el desarrollo infantil»

Los problemas de sueño en una etapa tan vulnerable como la infancia pueden tener un impacto importante en la salud del niño o la niña. «Durante el sueño, el cerebro procesa y consolida aprendizajes, se favorecen procesos de crecimiento y, algo especialmente importante, se regula el sistema emocional. Un niño que duerme bien tiene más recursos para gestionar sus emociones, relacionarse y afrontar el día«, explica la experta.

Por ello, cuando aparece este conflicto a la hora de dormir, muchos de los pequeños experimentan síntomas como «cansancio, irritabilidad, mayor dificultad para conciliar el sueño y más desregulación emocional», según cuenta Celeste a 20bien. Sin embargo, hay otras señales que a menudo pasan desapercibidas para los progenitores, y es que, según prosigue la experta, «un niño demasiado cansado no siempre parece tener sueño».

La experta explica así que a los síntomas de somnolencia comunes como el bostezo, frotarse los ojos, paralizar la actividad o buscar más el contacto, se les une también que hay pequeños y pequeñas que lo exteriorizan con mayor nerviosismo, aceleración o incluso más energía. Es por ello que Castilla aconseja «reconocer las señales tempranas y no esperar al agotamiento», ya que la conciliación será mejor al igual que el sueño.

La estrategia para un buen sueño comienza mucho antes

Otro de esos errores presentes en los hogares y que destaca la experta es pensar que el sueño está ligado a la hora de dormir. «Necesitamos que el niño llegue a la noche con un equilibrio adecuado entre actividad y descanso, con su reloj biológico bien sincronizado y sin acumular un exceso de cansancio», asegura Castilla. Con esto, remarca un punto primordial para entender el sueño infantil y es que, es «el resultado de todo lo que ocurre durante las 24 horas, no solo de los últimos 30 minutos antes de acostarse».

En este sentido, la experta en sueño infantil aconseja pensar en el descanso del niño o la niña desde el inicio del día con una preparación a lo largo de la jornada. «Los horarios, la exposición a la luz natural, el movimiento y la actividad física, la alimentación y las siestas influyen directamente en cómo llega el niño a la noche y en su capacidad para descansar», añade.

Los consejos para encontrar así una rutina estructurada, con horarios correctos y sabiendo lo que necesita cada niño o niña, empiezan por cuidar detalles previos o conocer horas de aprovechamiento como la ‘hora bruja’. Celeste Castilla denomina así a la franja horaria de 19h a 20h, cuando, según cuenta, se produce un aumento natural de la melatonina. «Aprovechar esa ventana, junto con luz natural durante el día, actividad y horarios estables, ayuda a que el niño vaya recuperando su biorritmo», justifica.

¿Y qué ocurre con la zona de dormir?

El dormitorio y la zona de confort del niño o la niña son, por otro lado, algo importante, ya que deben favorecer la tranquilidad, ser confortables, mantener una temperatura agradable y tener luz cálida, según relata a 20bien la experta.

Sin embargo, Castilla remarca la necesidad de que la habitación sea el último punto confortable en el que canalizar y encontrar el buen sueño de los pequeños. No debe ser la solución ni el lugar en el que reducir la estimulación.

«La última parte del día debería funcionar como una transición: bajar luces, bajar el ritmo y ofrecer al niño un entorno predecible y tranquilo que facilite la aparición del sueño», relata. Y esta recomendación entra algo indispensable como a reducción de pantallas pero también los juegos intensos o los ambientes demasiado excitantes. «Hay que entender que el sueño es un proceso fisiológico, pero también un hábito que se aprende», concluye Celeste Castilla a 20bien.

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