Publicado: septiembre 3, 2026, 1:00 am
Llegar a los 97 años con una salud física y mental envidiable no es habitual. Hacerlo además manteniendo la actividad profesional, la capacidad analítica y la curiosidad por el futuro resulta todavía más excepcional. Silvio Garattini, oncólogo, farmacólogo y fundador del Instituto Mario Negri de Investigación Farmacológica, atribuye buena parte de su longevidad a algo mucho menos extraordinario que una fórmula secreta: los hábitos mantenidos durante toda una vida.
Cuando le preguntan si su secreto está en la genética, responde con un «diría que no»: «Solo conocí a uno de mis cuatro abuelos, y mis padres murieron relativamente jóvenes. La probabilidad de llegar a esta edad con buena salud depende de los hábitos de vida», explicaba para El Mundo.
Comer poco, moverse y evitar el alcohol
Garattini nunca ha fumado, apenas ha bebido alcohol y asegura que siempre se ha mantenido físicamente activo: «Nunca he fumado, siempre he bebido muy poco (y llevo un par de años sin beber alcohol), siempre he sido físicamente activo (camino unos 5 km al día) y nunca he consumido drogas ni apostado. Otro factor importante fue mi interés por la medicina y la investigación. Y como muy poco».
Su alimentación, precisamente, gira alrededor de la moderación. Por la mañana toma un vaso de zumo de naranja y, en ocasiones, fruta. Para comer, limita la pasta a una pequeña cantidad y, cuando está en el hospital, opta por un trozo pequeño de pizza o una taza pequeña de arroz y un plátano. Por la noche toma un primer plato y proteínas, especialmente legumbres y pescado, mientras que consume muy poca carne.
Para él, además, no se trata únicamente de cuánto se come, sino también de qué se come y cuándo: «En mi libro explico que hay tres pilares para una nutrición adecuada: presta atención a la cantidad, al tipo de alimentos (tenemos la dieta mediterránea, que es saludable) y al momento de comer, algo que se ha enfatizado mucho últimamente con diversos tipos de ayuno«.
No hay una solución rápida para adelgazar
Garattini tampoco considera que los medicamentos para perder peso puedan sustituir a unos hábitos saludables: «No es lo mismo, porque ese tipo de medicamentos están diseñados para tratar la obesidad en diabéticos. Lo mejor es acostumbrarse a comer menos; de lo contrario, el peso perdido volverá cuando dejes de tomar la medicación».
Respecto al ayuno intermitente, tampoco lo considera imprescindible. «Puede ser una forma de reducir el consumo de alimentos -y volvemos a la cuestión de cuánto-, pero creo que es más importante adaptar los horarios a tus circunstancias personales. Puedes comer hasta cinco veces al día».
Familia, trabajo y vida activa
Su vida tampoco parece haberse detenido con la edad. Tiene cinco hijos, siete nietos y tres bisnietos, que, según reconoce, «¡me mantienen muy activo!». Además, continúa trabajando y escribiendo.
En su último libro, dedicado a los jóvenes y a sus bisnietos, defiende precisamente que nunca es demasiado tarde para modificar los hábitos. «Son los jóvenes quienes deben cambiar su actitud hacia el estilo de vida, porque la longevidad se construye desde temprana edad, aunque el título nos recuerde que incluso de adultos podemos revertir la tendencia. El daño causado en años anteriores no se puede borrar, pero sí atenuar», explica.
Su receta final para llegar a viejo con salud es sencilla: «No fumar, no beber alcohol, no consumir drogas, no apostar, hacer ejercicio con regularidad, mantener un peso saludable con una dieta variada y moderada, mantener relaciones sociales regulares, dormir al menos siete horas por noche y vacunarse y hacerse los chequeos médicos necesarios». Y, pese a sus 97 años, Garattini parece haber hecho las paces con la incertidumbre. «He alcanzado un equilibrio. A mi edad, sé que puede que no haya un mañana, pero si lo hay, tengo que hacer todo lo que esté en mi mano», concluye.
