María Redondo, psicóloga: "Las amistades también se terminan y eso está bien" - Venezuela
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María Redondo, psicóloga: «Las amistades también se terminan y eso está bien»

Publicado: septiembre 2, 2026, 1:00 am

Las amistades ocupan un lugar importante en nuestras vidas: son fuente de apoyo, compañía y bienestar, pero no todas las relaciones permanecen iguales con el paso del tiempo. Al igual que ocurre con otros vínculos personales, algunas amistades cambian, se deterioran, dejan de aportar un efecto positivo o se vuelven incluso tóxicas. En esos casos, poner límites o incluso dar por terminada la relación puede ser una decisión necesaria. Así lo explica la psicóloga María Romero en redes sociales, quien invita a reflexionar sobre aquellas amistades que generan más desgaste que bienestar y recuerda que alejarse de ellas no debe vivirse como un fracaso.

Cuando una amistad deja de ser saludable

Romero comienza su vídeo lanzando una idea que puede resultar difícil de aceptar para muchas personas: «Las amistades también se terminan«. A partir de ahí, enumera algunas de las señales que pueden indicar que una relación de amistad ha dejado de ser sana.

«Hay amistades que te infravaloran, amistades que no respetan tus límites, amistades que no te tienen en cuenta, amistades que se ríen de ti, amistades que solo te quieren por interés y amistades que te hacen llegar a casa agotada de lo mucho que te supone estar con ellas«, va contando. Aunque los desacuerdos o los conflictos puntuales forman parte de cualquier relación, una amistad saludable debería estar basada en el respeto mutuo, la confianza y el apoyo. Cuando predominan las críticas, la falta de consideración o el desgaste emocional constante, es normal que la relación termine afectando al bienestar de quien la vive.

Una de las ideas que destaca la psicóloga es la sensación de agotamiento que algunas personas experimentan después de compartir tiempo con determinados amigos. Sentirse constantemente juzgado, no poder expresarse con libertad o percibir que la relación es unilateral puede acabar generando estrés emocional. En estos casos, revisar cómo nos sentimos antes, durante y después de esos encuentros puede ayudar a identificar si esa amistad sigue siendo beneficiosa. Por tanto, no todas las relaciones tienen por qué durar para siempre; las personas cambian, atraviesan distintas etapas vitales y, en ocasiones, sus valores, intereses o formas de relacionarse dejan de ser compatibles.

Poner límites es cuidar de uno mismo

Frente a este tipo de situaciones, María Romero anima a actuar en lugar de resignarse: «Pero déjame decirte que ha llegado el momento de plantarles cara y ponerles límites». Poner límites no implica responder con enfrentamientos o romper una amistad de forma inmediata. En muchas ocasiones significa expresar con claridad aquello que resulta incómodo, comunicar las propias necesidades y decidir hasta dónde estamos dispuestos a llegar en una relación.

Aprender a decir «no», pedir respeto o alejarse de quienes no aceptan esos límites también forma parte del autocuidado. Mantener una amistad únicamente por costumbre, miedo a la soledad o sentimiento de culpa puede prolongar una situación que ya no resulta saludable.

Elige relaciones que sumen

Las amistades cumplen un papel fundamental en el bienestar emocional, pero eso no significa que todas deban mantenerse para siempre. Igual que ocurre en cualquier otro tipo de relación, es importante valorar si existe respeto, apoyo y reciprocidad. Reconocer que una amistad ha llegado a su fin puede ser doloroso, pero también puede abrir espacio a relaciones más sanas y equilibradas. Al fin y al cabo, rodearse de personas que respetan los límites, valoran a quien tienen al lado y aportan tranquilidad suele ser mucho más beneficioso que mantener vínculos que generan malestar de forma constante.

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