Publicado: agosto 18, 2026, 2:00 am
¿Sabías que septiembre, junto con enero, son los dos meses del año en los que más rupturas amorosas se producen? Tiene una explicación: venimos de pasar tiempo con la pareja -en verano y en Navidad, concretamente- y tantos días juntos, viajando o descansando, hace tambalear aquellas relaciones que no están bien construidas.
Las vacaciones suelen entenderse como un momento para compartir tiempo con la pareja. No hay trabajo y no hay regímenes tan estrictos con los horarios, por lo que los días parecen ir más lentos y con menos distracciones. Sin embargo, cada vez gana más fuerza una tendencia que rompe con esa idea: el ‘solomoon’, un viaje en solitario cuando se mantiene una relación sentimental. Aunque pueda parecer contradictorio, pasar unos días separados no tiene por qué ser una señal de crisis. De hecho, según la psicóloga experta en parejas Lara Ferreiro, puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el vínculo.
Unas vacaciones sin pareja
«Asociamos el amor con compartir absolutamente todo, y las vacaciones en solitario siguen despertando prejuicios. Sin embargo, reservar unos días para viajar sin la pareja no tiene por qué ser un síntoma de crisis, sino todo lo contrario: puede ser una muestra de confianza, madurez y seguridad emocional«, afirma la especialista. Para Ferreiro, mantener espacios propios es fundamental para que cada miembro de la pareja conserve su identidad, sus intereses y su bienestar individual.
«Las parejas más saludables no son aquellas que hacen todo juntas, sino las que encuentran un equilibrio entre el proyecto compartido y la autonomía personal», dice. En este sentido, viajar solo favorece el autoconocimiento y ayuda a reducir la dependencia emocional. Además, añade, muchas personas descubren al regresar que la distancia ha tenido un efecto positivo en la relación. «Al volver, muchas personas comprueban que el deseo de reencontrarse aumenta y que la relación gana en calidad cuando ambos sienten que pueden crecer tanto juntos como por separado. Ese es, precisamente, el espíritu del ‘solommon’: cuidar de uno mismo también es una forma de cuidar de la pareja», dice.
Los 20 beneficios del solomoon, según una psicóloga
Ferreiro insiste en que estos beneficios solo aparecen cuando existe una relación sana, confianza y comunicación entre ambos miembros de la pareja. Y si creías que podrían ser pocos, la experta ha mencionado 20 ventajas:
- Refuerza la identidad personal.
- Favorece el autoconocimiento.
- Aumenta la autonomía emocional.
- Fortalece la confianza mutua.
- Reduce la dependencia emocional.
- Disminuye el estrés y la sobrecarga, especialmente cuando existen hijos o muchas responsabilidades compartidas.
- Rompe la rutina.
- Mejora la autoestima.
- Permite recuperar aficiones e intereses propios.
- Favorece conocer nuevas personas y ampliar la red social.
- Incrementa la capacidad de adaptación y la resiliencia.
- Genera experiencias y aprendizajes propios.
- Hace que la pareja se eche de menos y reavive el deseo por el reencuentro.
- Aporta novedad y energía renovada a la relación.
- Favorece una comunicación más consciente al hablar de expectativas, límites y necesidades.
- Normaliza los espacios individuales dentro de la pareja.
- Ayuda a prevenir el desgaste relacional.
- Promueve un amor más libre y menos basado en el control.
- Impulsa el crecimiento personal.
- Refuerza una relación elegida, no necesitada.
No es una solución para una pareja en crisis
Eso sí, Lara Ferreiro advierte de que el ‘solomoon’ no debe entenderse como una herramienta para solucionar problemas de pareja. «El ‘solomoon’ no es una terapia de pareja; s uno de los miembros lo utiliza para evitar conflictos, escapar de la convivencia o distanciarse emocionalmente, el viaje no resolverá los problemas de fondo», subraya. En su opinión, la clave está en la intención con la que se plantea este tipo de experiencia: «Su verdadero potencial aparece cuando nace de un acuerdo mutuo, existe confianza y ambos entienden que cuidar del ‘yo’ también fortalece el ‘nosotros'», comenta la psicóloga experta en relaciones de pareja.
Lejos de responder a una necesidad de poner distancia, el solomoon plantea una forma diferente de entender las relaciones: una en la que el compromiso no implica renunciar a la individualidad. Para Ferreiro, una pareja sólida no está formada por dos personas que hacen absolutamente todo juntas, sino por dos personas completas que eligen compartir su vida sin dejar de cultivar su propio bienestar. «El mensaje de fondo del solomoon es que una relación sólida está formada por dos personas completas que eligen compartir su vida sin dejar de cuidarse individualmente», concluye.
