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La hoja de ruta a seguir si quieres blindar tu hipoteca variable de la subida del euríbor

Publicado: abril 4, 2026, 7:02 am

Como ya sucedió después del estallido del conflicto en Ucrania, la guerra en Irán ha provocado importantes tensiones internacionales que se notan ya en las economías de medio mundo. Uno de los efectos colaterales ha afectado al euríbor, el indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas variables que se firman en España.

Este índice hipotecario ha retomado la senda alcista en las últimas semanas, con una media en marzo por encima del 2,5%, la mayor subida mensual en tres años. Este dato implica una subida de las cuotas de las hipotecas variables tanto si la revisión es anual, como si es semestral, algo que en el caso de las primeras no sucedía desde hace dos años. La intensidad de ese incremento dependerá de las condiciones del préstamo.

Por ejemplo, para una hipoteca media de 150.000 euros con un plazo de amortización de 25 años y un diferencial de un punto, la cuota media alcanzará los 753,51 euros. Son 10,76 euros más al mes y 129 euros más al año para las revisiones anuales y casi 29 euros más al mes y 172 euros más al semestre para las semestrales. En familias con presupuestos ajustados, esta variación puede suponer un contratiempo importante.

No obstante, existen diversas decisiones que se pueden adoptar para que los titulares de una hipoteca variable amortigüen esa subida de la cuota. Eso sí, para poder llevarlas a buen puerto, «el hipotecado deberá disfrutar de una buena situación económica» (tener un trabajo estable, un buen sueldo, un importe pendiente que no supere el 80% del valor de la vivienda…) y tener en cuenta que tendrá un pequeño coste económico.

«Un método rápido para reducir la cuota, incluso antes de que se revise la hipoteca variable con un nuevo valor del euríbor, es llevar a cabo una amortización anticipada. Es decir, pagar por adelantado parte del capital del préstamo para abaratar la mensualidad o acortar el plazo. Con la primera opción se llegará mejor a final de mes, mientras que con la segunda se abonarán menos intereses a la larga», señalan los expertos del comparador financiero HelpMyCash, que precisan, no obstante, que «para efectuar ese reembolso anticipado es imprescindible tener ahorros previos». Además, «el banco puede cobrar una comisión por la amortización, cuyo coste será de entre el 0% y el 1% según lo indicado en la escritura de la hipoteca».

Otra opción es convertir la hipoteca variable en fija: «Puede ser la mejor solución. De este modo, la cuota pasará a ser constante y no cambiará en función de los vaivenes del índice. Pero conviene darse prisa: aunque todavía hay entidades que ofrecen tipos fijos de en torno al 2,5%, la mayoría están aumentando sus intereses».

Para materializar ese cambio existen tres formas: mediante un pacto con el propio banco (novación), con el traslado de la hipoteca a otra entidad (subrogación) o a través de la firma de un préstamo hipotecario nuevo, a tipo fijo, para cancelar el actual. «En los dos primeros casos, habrá que pagar la tasación (300 euros) y una comisión máxima del 0,05%; aplicable solo en los primeros tres años. En el tercero, habrá que abonar la tasación, una comisión por amortización anticipada de hasta el 1% y los gastos de cancelación registral (unos 1.000 euros)», aseguran desde HelpMyCash.

Intentar reducir el diferencial o ampliar el plazo del préstamo

Por otra parte, para los que no puedan llevar a cabo el cambio o los que prefieran mantenerse con un tipo variable, existe la opción de reducir el diferencial, que es la parte que se suma al euríbor para calcular el interés, lo que supondrá reducir la cuota.

Según los analistas del comparador, esta modificación puede obtenerse a través de una novación, de una subrogación o de la firma de una nueva hipoteca. «En el último caso, el coste será el mismo que el de convertir el interés en fijo. Y en los dos primeros, el cliente deberá abonar el coste de una tasación y el de la comisión que corresponda, que normalmente será de entre el 0% y el 1% (lo que se indique en la escritura)».

Si no cuentas con ahorros o no eres lo suficientemente solvente como para optar a las anteriores opciones, puedes intentar que el banco acepte modificar el plazo para reducir la cuota de la hipoteca variable, algo que «implica pagar más intereses a la larga, pero permite amortiguar el golpe que supone una subida del euríbor». Para la novación, hay que asumir los gastos de la tasación de la vivienda y una comisión que suele costar entre el 0% y el 1% sobre el importe pendiente.

La solución para los hipotecados más vulnerables

Finalmente, existe un último recurso para los hipotecados más vulnerables: acogerse al Código de Buenas Prácticas. «Se trata de un paquete de medidas que el banco debe aplicar obligatoriamente, si se cumplen ciertos requisitos, y que incluye la aplicación de una carencia de capital de cinco años, la rebaja del interés de la hipoteca hasta euríbor menos 0,10% y la ampliación del plazo hasta los 40 años. De este modo, se puede rebajar la cuota considerablemente», han indicado desde HelpMyCash.

Los requisitos básicos que hay que cumplir son «cobrar unos ingresos máximos de 25.200 euros brutos al año entre toda la unidad familiar, que la cuota de la hipoteca supere el 50% del salario mensual y que la situación económica haya experimentado una alteración significativa en los últimos cuatro años, como que el esfuerzo hipotecario se haya multiplicado por 1,5 o que la familia se haya convertido en numerosa, por ejemplo».

También «se puede recurrir a una oficina de intermediación hipotecaria, que es un servicio público prestado por ayuntamientos y comunidades autónomas que media entre cliente y entidad para tratar de encontrar una solución que satisfaga a todas las partes».

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