Publicado: agosto 28, 2026, 12:35 pm
Muchas personas se plantean dejar de trabajar antes de la edad ordinaria de jubilación, ya sea porque realizan una profesión riesgosa, están cansados o, a veces, simplemente no es su elección. Sin embargo, esto trae algunas complejidades que valen la pena estudiar. En España existen diferentes modalidades de jubilación anticipada, y los requisitos cambian dependiendo de si el trabajador decide voluntariamente abandonar su empleo o si deja de trabajar por una causa ajena a su voluntad.
En 2026, la edad ordinaria de jubilación es, con carácter general, de 65 años para quienes hayan cotizado al menos 38 años y 3 meses, mientras que quienes no alcancen ese periodo deben esperar hasta los 66 años y 10 meses. Por ello, jubilarse a los 61, 62 o 63 años supone adelantar el acceso a la pensión y solo es posible si se cumplen las condiciones establecidas para alguna de las modalidades de jubilación anticipada.
Las modalidades de jubilación anticipada
Por una parte, está la jubilación anticipada por cese involuntario, pensada para trabajadores que han perdido su empleo. La modalidad permite adelantar la jubilación hasta cuatro años respecto a la edad ordinaria que corresponda. Pero es necesario acreditar un periodo mínimo de cotización de 33 años y haber permanecido inscrito como demandante de empleo durante al menos seis meses inmediatamente anteriores a la fecha de la solicitud de la jubilación.
La otra opción es la jubilación anticipada voluntaria, a la que se puede acceder como máximo dos años antes de la edad ordinaria. Esto significa que, dependiendo de la carrera de cotización de cada persona, puede ser posible jubilarse a los 63 años. Para acceder a ella también es necesario acreditar un periodo mínimo de cotización de 35 años.
¿Cómo afecta a la pensión jubilarse anticipadamente?
El principal efecto de jubilarse antes de tiempo es que la pensión se reduce. La Seguridad Social aplica unos coeficientes reductores que dependen, entre otros factores, de cuánto se adelante la jubilación y de los años cotizados. Por tanto, dos personas que se retiren a la misma edad pueden acabar cobrando cantidades diferentes si sus carreras de cotización no son iguales. Estos coeficientes se aplican sobre la pensión que correspondería antes de realizar la reducción.
También es importante distinguir entre dejar de trabajar y jubilarse anticipadamente. Una persona puede quedarse sin empleo a los 61 años, por ejemplo, y no tener derecho todavía a cobrar una pensión de jubilación. En ese caso, puede acceder a otras prestaciones o subsidios si cumple los requisitos, pero su pensión de jubilación no comienza automáticamente por el simple hecho de haber dejado de trabajar.
Además, abandonar el mercado laboral varios años antes de la jubilación puede afectar al cálculo final de la pensión. La cuantía depende de las bases de cotización que se tienen en cuenta para calcular la base reguladora y del porcentaje que corresponde según los años cotizados.
