Publicado: septiembre 24, 2026, 3:55 pm

Un sacerdote ha muerto y otras cinco personas han resultado heridas este jueves en un ataque con un arma blanca perpetrado por un ciudadano ucraniano de 31 años en el monasterio benedictino de Jaroslaw, en la región polaca de Podkarpacie, en el sur del país, según ha confirmado la Catedral de Rzeszow. De acuerdo con las declaraciones de los testigos recogidas por el diario Rzeczpospolita, un grupo de sacerdotes se interpuso entre el atacante y un grupo de monjas y de visitantes.
Entre las víctimas figura otro sacerdote herido grave que fue operado, y cuyo fallecimiento fue anunciado inicialmente de forma errónea por la diócesis de Rzeszów a través de su página de Facebook. El hecho fue desmentido más tarde por la presidenta del Gobierno regional de Subcarpacia, Teresa Kubas-Hul, durante una rueda de prensa.
El diario Gazeta Wyborcza ha informado de que el ataque ha comenzado en una cafetería dentro del recinto del monasterio, donde el hombre ha herido a uno de los sacerdotes. Posteriormente se ha dirigido a una iglesia, donde los fieles se reunían antes de la misa de las 10.00 horas de la mañana y allí ha herido al resto de personas. El presunto agresor fue detenido por los agentes de la Policía del distrito, que acudieron a una llamada de emergencia desde la abadía y le aprehendieron en el propio lugar de los hechos, donde le incautaron el cuchillo que había cogido en la cocina de la abadía.
Bożena Harasz-Wołoszyn, portavoz de la Fiscalía del Distrito de Przemyśl, ha informado de que el autor del crimen «llegó a Polonia procedente de Alemania por la noche» y que «su intención era dirigirse al paso fronterizo de Korczowa, pero no cruzó la frontera con Ucrania». La fiscal ha señalado además que el sospechoso «no había residido previamente en Jarosław» y ha declarado que «aún se desconoce cómo llegó a la abadía de Jarosławice». Ha añadido que al supuesto autor del crimen se le había tomado una muestra de sangre para analizarla en busca de alcohol y drogas.
El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha asegurado en una publicación en redes sociales que la investigación continúa y que el autor será castigado «con todo el rigor» de la ley polaca. «Comparto el dolor de los seres queridos de las víctimas de este brutal ataque», ha concluido. El alcalde de Jaroslaw, Marcin Nazarewicz, ha declarado el luto oficial en la ciudad hasta finales de esta semana y ha señalado que el incidente «es probablemente un ataque terrorista» y ha agregado que las autoridades están trabajando para «garantizar la seguridad en todas las instituciones educativas y el resto de instalaciones» bajo su jurisdicción. Por su parte, la gobernadora de Podkarpacie, Teresa Kubas-Hul, ha anunciado que se desplegarán fuerzas y recursos adicionales para garantizar la seguridad de los residentes.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, también ha condenado el ataque. «En la Abadía de las Hermanas Benedictinas de Jaroslaw, un ciudadano ucraniano ha cometido un crimen terrible. Estamos conmocionados por este acto maligno», ha dicho Zelesnki, que ha pedido que el autor de los hechos sea castigado con todo el peso de la ley. «Confiamos en una aclaración rápida y completa de todas las circunstancias», ha escrito Zelenski en el mensaje que ha publicado en redes sociales. «Transmitimos nuestras más profundas condolencias a la familia y a los seres queridos del difunto. Deseamos una pronta recuperación a todos los afectados», ha agregado.
Polonia cuenta con la diáspora ucraniana más grande del mundo y ha acogido a un gran número de refugiados ucranianos desde el comienzo de la invasión rusa. A lo largo de la guerra se han producido múltiples incidentes de tensión entre refugiados ucranianos y ciudadanos polacos, alimentados en ocasiones por encontronazos diplomáticos entre Kiev y Varsovia, que ambas partes tratan de rebajar para preservar la convivencia y la relación entre ambos países.
