Publicado: octubre 7, 2026, 6:13 pm
La aventura de Jon Rahm en el LIV Golf saudí ha llegado a su fin. Dos meses después de proclamarse campeón del circuito por tercer año consecutivo, el León de Barrika abandona la competición, a la que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí (PIF) retiró su apoyo financiero recientemente, según ha confirmado su abogado este miércoles, en una comparecencia judicial en Estados Unidos.
«El Sr. Rahm ha revisado de forma independiente los términos propuestos de LIV 2.0 (…) y ha determinado que esos términos son inaceptables para él, y no participará en LIV 2.0 en adelante«, expresó el letrado, John Beck, durante una audiencia dentro del proceso de bancarrota de LIV Golf que recoge The Athletic.
El futuro del jugador vizcaíno, que era una de las principales figuras del LIV Golf y provocó un terremoto en el golf mundial al abandonar el PGA Tour en 2023 para fichar por la competición saudí, es ahora incierto, pues, originalmente golfistas que abandonaban el circuito saudí debían cumplir una suspensión de un año tras su último evento del LIV si regresaban al PGA Tour, lo que le impediría competir en el circuito estadounidense hasta agosto de 2027.
Sin embargo, ya se hizo una excepción con Brooks Koepka este año, al que le permitió jugar tras su salida del circuito saudí a finales de 2025, a cambio de unas condiciones especiales que el PGA Tour extendió a otros figuras de primer nivel, como Rahm, Bryson DeChambeau o Cameron Smith, para alentarles a volver.
Nacido en 2021 como una alternativa al PGA Tour, el futuro del LIV Golf se tambaleó con la decisión del PIF de dejar de apoyar al circuito a nivel económico. Tras pasar todo el verano en busca de vías alternativas de liquidez, la competición anunció esta semana una inyección de 300 millones de dólares (unos 265 millones de euros) por parte de la firma de inversión BC Partners Credit para financiar el nuevo proyecto LIV 2.0
El anuncio se produjo un mes después de que LIV solicitara acogerse a la ley de quiebras ante un tribunal de Nueva York y esbozara algunos de los ejes de su nuevo proyecto, en el que pretende que los jugadores pasen a ser copropietarios tanto del circuito como de los equipos que lo integran y que tengan voz en el diseño de la competición.
