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Lily Jay, de 'influencer' solidaria a fraude: su labor humanitaria queda bajo sospechosa al descubrirse el uso de la IA en sus vídeos

Publicado: julio 14, 2026, 2:08 am

De heroína solidaria a presunta impostora. Lily Jay Hinson, una popular influencer australiana que supera los tres millones de seguidores en Instagram y 2,5 millones en TikTok, se ha visto salpicada por la polémica en los últimos días después de destaparse el uso fraudulento de la inteligencia artificial en el seno de su fundación solidaria.

Lily Jay, cuya carrera comenzó vinculada a la música pop y a su faceta como bailarina de burlesque, hace tiempo que se ha posicionado como un símbolo de filantropía en redes sociales gracias al desarrollo de su propia fundación, un proyecto solidario que, bajo su nombre, canaliza las donaciones hacia distintas causas benéficas en el extranjero, sobre todo en zonas castigadas por conflictos armados y crisis alimentarias.

Paralelamente, esta mujer de 32 años compagina su labor humanitaria con otro tipo de publicaciones de carácter personal en las que profundiza en su proceso de conversión al islam, deteniéndose a compartir sus reflexiones sobre su fe y su experiencia con el uso del hiyab, prenda que luce en algunos de sus vídeos y que le ha acercado a una fiel comunidad de seguidores que profesan su misma religión. 

No obstante, la historia de su actividad solidaria habría quedado bajo sospecha desde la pasada semana, a tenor de la investigación publicada por el portal australiano australiano ABC News Verify, en la que se exponen una serie de falsificaciones generadas por inteligencia artificial que ponen en entredicho algunos de los hitos más loable de su fundación. 

Entre ellos, figuran iniciativas como la fundación de un orfanato en Uganda y una panadería en Gaza, cuya existencia no consta en los registros. En el vídeo dedicado a Uganda, aparece una mujer rubia visiblemente ilusionada que, de acuerdo a la investigación, no sería la verdadera Lily Jay, sino una invención creada con IA. Del mismo modo, también lo serían los niños con piruletas que la rodean y la pancarta de la fundación que aparece y desaparece detrás de ella de forma inusual. 

Estos no serían los únicos errores presentes en sus vídeos, ya que también se detectaron otras tomas sospechosas en las que, por ejemplo, aparece una L adicional en una de las camisetas que llevaba una trabajadora de la Fundación Lily Jay. Asimismo,  de acuerdo a la investigación, no consta ningún material independiente de la página web que corrobore la existencia de este orfanato, bautizado como «Ada Nur», ni tampoco de ningún operador de ayuda humanitaria familiarizado con la fundación. 

Nepal, Gaza, Uganda y Sudán son solo algunos de los lugares en los que la fundación de Lily Jay asegura haber operado desde el pasado mes de septiembre. Una encomiable labor que, de acuerdo a su página web, llevó a la influencer a recibir «el Premio Austral-Global a la Excelencia 2026 por su liderazgo humanitario», un reconocimiento respaldado únicamente por dos imágenes que habrían sido generadas con IA.

A raíz del revuelo causado, la organización emitió un comunicado en el que, si bien admitía el uso de la IA para determinadas publicaciones, subrayaba en todo momento que su labor humanitaria es genuina. En este sentido, señalaba que el uso de la IA respondería a unos intereses de marketing, como «gancho» para amplificar su audiencia, intercalando imágenes reales con otras manipuladas. 

Aun así, la fundación habría blindado las coordenadas exactas de sus supuestas instalaciones y habría retirado las publicaciones que cuestionaban su transparencia y la naturaleza de su labor, la cual no operaría propiamente como una organización benéfica, sino como una «empresa social de logística humanitaria de alta velocidad» y «una estructura comercial privada financiada por patrocinios voluntarios de proyectos».

Por su parte, Lily Jay, cuya cuenta personal se gestionaría desde Chipre frente a la de su fundación, con sede en Kosovo, tan solo sería la cara visibles del proyecto, ya que su nombre ni siquiera figura en los registros legales de la fundación. En su lugar, aparecen inscritos como directores de la entidad Christine Hinson, James Bracher y Sayed Mohsin

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