Publicado: agosto 19, 2026, 8:10 pm

Las últimas actas de la Reserva Federal (Fed) correspondientes a la reunión de julio arrojan la creciente división en el seno del banco central por subir los tipos de interés. La decisión de mantener el precio del dinero en un rango objetivo de entre el 3,5%-3,75% se aplicó con la negativa de tres miembros de la junta de gobernadores, que se inclinaban a favor de elevarlos. Sin embargo, la incertidumbre en torno a la guerra en Irán siguió pensando a la hora de mover ficha.
«En cuanto a las perspectivas de la política monetaria, los participantes reiteraron que su interpretación de la información que vaya llegando sería un elemento clave de sus deliberaciones», señala en el documento. La presidenta de la Fed de Dallas, Lorie Logan, la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, y el presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, discreparon y votaron a favor de aplicar un alza de 25 puntos básicos.
El debate en materia de política monetaria viene monopolizado por las perspectivas de inflación ante la posibilidad de que pueda mantenerse en niveles elevados durante más tiempo. En este sentido, se recogen las perspectivas «altamente inciertas» para la evolución de los precios, dado que la reescalada en Oriente Próximo ha ensombrecido las perspectivas. «Las condiciones financieras actuales podrían no ser lo suficientemente restrictivas como para facilitar un retorno de la inflación al 2%», expresan.
En la votación de julio se mantuvieron tasas por quinta vez consecutiva después de tres recortes a finales de 2025. Cabe recordar que el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha sido objeto de numerosas críticas por su actuación en la rueda de prensa posterior a la reunión, en la que no logró explicar con claridad los motivos por los que el comité no aplicó ningún cambio. Asimismo, también evitó sugerir que el comité pudiera verse obligado a elevarlos en los próximos meses y señaló que el objetivo de IPC podría incluso modificarse en enero.
Como consecuencia, los inversores han reaccionado disparando las rentabilidades de los bonos con vencimientos más largos hasta niveles no vistos en casi dos décadas, en una señal de que está disminuyendo la confianza en el compromiso de la Fed con su meta de precios. En este sentido, las minutas indican que una gran mayoría de los miembros son conscientes de que los mercados anticipan un aumento de los diferenciales a corto plazo.
Desde la decisión de política monetaria de julio, no obstante, los nuevos datos han apuntado en términos generales a una reciente desaceleración de la actividad económica, lo que reduciría la presión sobre el banco central para subir los tipos. Las ventas minoristas cayeron en julio a su mayor ritmo en más de un año, ya que los consumidores redujeron sus compras en tiendas online y concesionarios de automóviles. La tasa subyacente de julio fue moderada.
El mercado aguardaba estas actas con especial interés con motivo de los cambios que quiere aplicar Warsh tras su nombramiento como sucesor de Jerome Powell. A este respecto, se recoge la preferencia por reducir el número de reuniones de política monetaria a seis, frente a las ocho actualmente programadas, de tal manera que se celebran cada dos meses en lugar de cada seis semanas. En su opinión, esta menor periodicidad les permite acumular más información y disponer de más tiempo para analizar cuestiones estratégicas. De hecho, uno de los motivos por los que se optó no mover los tipos fue por la necesidad de disponer de más tiempo y contar con una mayor claridad, así como reducir la «incertidumbre sobre las perspectivas de inflación».
