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La rebelión de los alumnos humanistas: «Estamos cansados de tanta inmediatez, tenemos sed de búsqueda de sentido»

Publicado: julio 19, 2026, 1:07 am

Jorge Maestro, granadino de 36 años, trabajaba como arquitecto en Qatar, construyendo casas de lujo y ganando más dinero del que hubiera podido cobrar en España. Pero un día descubrió que aquello no le llenaba -«me sentía disociado, es un lugar muy artificial»- y decidió volver a Madrid y cambiar de profesión. Ahora diseña piezas artísticas de ajedrez. Está obsesionado con este juego, que para él representa la «virtud», la «inteligencia» y la «estrategia».

Llegó un momento en que Maestro se vio «más como artesano que como técnico» y renunció a un trabajo previsible y estable. «Siento que estoy en proceso de búsqueda, y creo que hay muchos jóvenes como yo, que quieren ir más allá de lo que la sociedad les impone», afirma. Se define como «un inconformista que no se da por satisfecho con lo que hace, con lo que tiene, con lo que es».

Maestro es uno de los alumnos de The No MBA, una escuela online en la que los profesores -algunos de los filósofos, escritores, científicos, historiadores y artistas más representativos de esta década- imparten vídeoclases de 15 minutos al día. Se trata de «un máster para gente que quiere una vida no oficial» o «la escuela que no te hará ascender en una big four».

Así lo definen Javier Roca (30 años) y Javier Fernández (31), más conocidos como Los otros Javis, que también están detrás del fenómeno de El Despertar y de los Thinkglaos, una especie de charlas TEDx en las que los jóvenes, además, pueden conversar y ligar mientras beben cervezas y comparten unas pizzas.

«Nos dimos cuenta de que, al terminar la universidad, nuestros amigos pasaron de estar todo el día leyendo a tener una única aspiración: ascender hasta la planta más alta de Deloitte», explica Fernández.

«Así que decidimos hacer algo que permitiera a la gente pararse y reflexionar, inspirarse humanamente, cultivarse por dentro, nada de crecer profesionalmente ni de formarse como líderes. Desde críos nos han entrenado para ser productivos, no contemplativos. Pero somos la sociedad con más información de la historia y también la que tiene menos criterio. Este no es un máster más, en un viaje interior. Esto no va de tener, va de ser».

«Salirse de la rueda»

The No MBA nació en diciembre con cero alumnos y en pocos meses ha crecido hasta alcanzar casi los 1.000 estudiantes, mayoritariamente abogados, empresarios o ingenieros que quieren «salirse de la rueda» y «encontrar un propósito».

Su expansión coincide con un boom en el grado de Filosofía, que ha aumentado en la demanda de estudiantes en la mayoría de las universidades públicas: en la Complutense, la nota de corte ha pasado del 5,940 al 6,373; en la de Sevilla, del 5 al 7,353; en la de Santiago, del 5,798 al 7,549; en la de Oviedo, del 5,306 al 7,566; en la de Murcia, del 5,386 al 8,564, y en la Autónoma de Barcelona, del 5 al 5,982, según la comparativa de las notas de corte entre 2025 y 206 realizada por EL MUNDO.

Los campus también dan cada vez dan más importancia a los posgrados que combinan filosofía, pensamiento crítico y antropología. El Máster en Humanidades Digitales de la Politécnica de Valencia, el Máster en Condición Humana y Trascendencia de Comillas o el Máster en Filosofía del Cuidado de la Universidad de Girona son ejemplos.

En paralelo, varios grados siguen el Programa de los Grandes Libros, un modelo educativo nacido en la Universidad de Columbia que propone formar a los estudiantes mediante la lectura y la discusión de obras fundamentales, ya estén matriculados en Derecho, Ingeniería o Medicina.

«Estamos sobrepasados»

«Vivimos en una sociedad insatisfecha, donde la tecnología nos separa de lo que somos. Con la IA, muchos se sienten sobrepasados y perdidos. Estamos muy desconectados de nuestra esencia y yo, haciendo este máster, siento que me he conocido más a mí mismo», dice Maestro.

«Somos muchos los jóvenes que estamos cansados de la inmediatez y buscamos espacios de interioridad para pararnos, pensar, meternos dentro. Tenemos sed de conocimiento y de búsqueda de sentido», apunta, a su lado, Cayetana de Urbina, ingeniera industrial de 32 años que trabaja en una gran empresa de logística y que siente que «la universidad se quedó corta con las humanidades». Es alumna de The No MBA y también está apuntada a un club de lectura sobre clásicos italianos porque cree que «el criterio siempre está en construcción» y persigue «salirse del umbral».

El auge de los alumnos humanistas llega en un momento de cambio social, polarización y descontento generacional por el problema de vivienda y los bajos salarios. El ingeniero informático Javier G. Recuenco, profesor en The No MBA, argumenta que «el MBA ha servido durante un tiempo», pero «aparece ahora otro tiempo con otras circunstancias y el rey del mambo es la incertidumbre»: «A más de seis meses es imposible hacer cualquier predicción y el ser humano no está preparado para esta gestión de la incertidumbre».

El filósofo Gregorio Luri, también profesor en esta escuela, añade que «el conocimiento riguroso tiene un poder terapéutico para los jóvenes, pues les proporciona experiencias de orden». «Estamos educando para opinar antes de hacer el esfuerzo de comprender. Y no es nada fácil interpretar el mundo», recalca.

Nacho Losilla, de 29 años, estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y hace casi dos años se fue de la empresa de streaming deportivo en la que trabajaba porque no se sentía a gusto. «Tenía un buen salario y buenas condiciones pero había mucha vorágine y los horarios eran muy locos». Mientras trabaja de freelance, hace The No MBA.

«Estoy descubriendo lo que quiero hacer en la vida. No me gustó la carrera de Periodismo y ahora, muchos años después, he encontrado el gusto por formarme, no con un fin utilitarista sino porque es estimulante». Losilla tiene muchos amigos «descontentos con la vida» porque «no se cumplió la promesa de ‘tener trabajo tras ir a la universidad’ o la promesa se cumplió y no les llena».

Volver a lo clásico

La Fundación Catherine L’Ecuyer organiza en septiembre un curso de un fin de semana para 50 jóvenes de entre 20 y 30 años denominado «Lo clásico es épico».

Con asignaturas tan originales como «El espíritu de nobleza y caballerosidad», «Disciplina y compromiso como preámbulo de libertad» o «Hablar con propiedad y elegancia», los alumnos escuchan conferencias de filósofos, filólogos y escritores.

La fundación también imparte un posgrado de dos años en Educación Clásicorrealista y Humanidades para «educar en la belleza, el asombro y la sensibilidad».

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