Publicado: noviembre 7, 2026, 12:07 am

Primero se manejó, desde el Ministerio de Interior, la cifra de 80.000 personas. Después se admitió públicamente que podían ser más. El Gobierno autónomo de Ceuta, lógicamente a pie de obra, advirtió en algún momento de que «podría tratarse de más de 90.000 personas», como comentó el alcalde-presidente del enclave, Juan Jesús Vivas, a este diario.
Pero nunca se llegó a dar una cifra cerrada y concreta; insólitamente, tres meses después del multitudinario asalto a la frontera, el Gobierno central, encargado constitucionalmente de proteger la integridad territorial de país, nunca llegó a comunicar una cifra total de magrebíes y subsaharianos que rompieron los días 30 y 31 de julio la frontera de El Tarajal, e invadieron de facto la ciudad española (y nunca reconocida como tal por Marruecos), pese a que el asunto Ceuta, al menos hasta la tragedia de los trenes de Urda (Toledo), monopolizó durante al menos dos meses la conversación pública.
Como mucho, se manejó una cifra de entrada de 72.000 personas, y se presumió de que «el 90%» habían regresado a Marruecos en las primeras horas tras el salto.
Ahora, después de la entrada de escena de la Justicia, con la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón, al fin se comienza a dibujar una cifra realista de cuántas personas se abalanzaron sobre la frontera y entraron en España, ante la pasividad obligada de la Guardia Civil, encargada de detenerles.
Más de 100.000 personas protagonizaron el asalto, una cifra que el Gobierno jamás facilitó, y que se evidencia tras el informe aportado el 27 de octubre pasado a la juez María Tardón, que investiga los hechos.
Hasta ese día, regresaron a Marruecos un total de 88.146 personas de las que habían protagonizado el asalto, según los datos exactos de la Benemérita hasta el 27 de octubre.
A esa cifra hay que sumarle varias más que llevan la cantidad al menos por encima de las 100.000 personas, y eso siempre en la estimación más conservadora de personas que actualmente pueden quedar en Ceuta. El Gobierno autónomo habla de 14.000 personas que seguirían en el lugar -tanto en las calles y en el polígono de El Tarajal como en los seis recursos levantados por el Estado-, que sumadas a esas 88.146 llevaría el total por encima de las 102.000.
El cálculo más conservador, en todo caso, habría de sumar a esos 88.146 inmigrantes primero los 8.000 adultos que la Policía Nacional estima, a pie de cancha en Ceuta, que allí siguen, según ha podido recabar EL MUNDO. Y, además, están los menores: 3.688 acogidos por la ciudad autónoma a día de hoy, en cifra hecha pública este viernes por el vicepresidente, Alejandro Ramírez, más los 288 ya enviados a la Península, todos ellos provenientes del asalto del 30-31 de julio.
En ese cálculo conservador, la cifra total se elevaría, como poco, un centenar por encima de las 100.000 personas. El balance brutal, y hasta ahora oculto, de cómo el asalto, del que avisaron varios servicios de seguridad españoles sin resultado, reventó las costuras de la ciudad autónoma, en cuyos 19 kilómetros cuadrados viven habitualmente 83.000 personas.
