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El dólar resucita gracias a Wall Street ¿puede volverse contra Trump?

Publicado: octubre 12, 2026, 4:09 am

Hace apenas unos meses, un dólar compraba alrededor de 85 céntimos de euro y había quien empezaba a escribir su esquela. Donald Trump presionaba a la Reserva Federal (Fed) para bajar tipos, el déficit estadounidense seguía creciendo, la deuda pública superaba los 40 billones de dólares y Washington acumulaba suficientes frentes abiertos como para alimentar otra vez el debate sobre la desdolarización. El propio presidente llegó a calificar de “genial” la debilidad de la moneda cuando tocó mínimos de cuatro años en enero.

Pues bien, el cadáver se ha levantado. Esta semana el dólar llegó a comprar a casi 90 céntimos de euro, su nivel más fuerte frente a la moneda europea en 17 meses. En la cotización que utiliza habitualmente el mercado, eso equivale a un euro en 1,1161 dólares. Y después de varias semanas ganando terreno, ya empieza a ser difícil hablar de un simple rebote. Entonces, ¿quién lo ha resucitado?

La primera pista lleva al mercado que más alarmas está levantando ahora mismo, el de bonos. El bono a diez años vuelve a pagar más del 5% y esta semana llegó a superar el 5,3%. Esos niveles se han alcanzado después de una fuerte venta de bonos, pero también han empezado a atraer compradores. La subasta de deuda estadounidense a diez años celebrada esta semana recibió una demanda especialmente fuerte, con una ratio de cobertura de 2,77, la más alta desde 2014. Es decir, el mercado está castigando a Estados Unidos exigiéndole más rentabilidad por prestarle dinero, pero cuando esa rentabilidad sube lo suficiente, el capital vuelve a aparecer, y no solo en la deuda estadounidense.

El nuevo motor del dólar

En los doce meses terminados en julio, los inversores privados extranjeros compraron unos 802.300 millones de dólares netos en acciones estadounidenses, frente a 263.400 millones en bonos y notas del Tesoro. Eso significa que por cada dólar que entró en bonos de medio y largo plazo, llegaron más de tres a Wall Street. Ahí es donde aparece la segunda pista de la recuperación del dólar. El dinero llega atraído, en buena medida, por lo que está ocurriendo dentro de su bolsa.

El Nasdaq viene de marcar nuevos máximos y las grandes tecnológicas continúan concentrando buena parte de la fiebre por la inteligencia artificial (IA). Nvidia, Microsoft, Meta o Alphabet ofrecen justo lo que muchos inversores no encuentran en otras grandes economías, crecimiento y beneficios ligados a la tecnología. Y tanto dinero está persiguiendo esa oportunidad que el efecto ya ha saltado de Wall Street al mercado de divisas.

Bank of America señala en uno de sus últimos informes que las compras extranjeras de tecnológicas estadounidenses están ganando peso como soporte del dólar. En otras palabras, una parte creciente de la demanda de la moneda ya no viene solo de quien compra deuda de Estados Unidos, sino también de quien quiere entrar en Nvidia, Microsoft o Meta.

Un dólar de doble filo

La misma fortaleza de Wall Street que está ayudando a resucitar al dólar puede complicar otra de las prioridades económicas de Donald Trump. Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente ha defendido las ventajas de una moneda más débil para mejorar la competitividad exterior y favorecer la producción estadounidense, de modo que una apreciación sostenida juega en la dirección contraria.

En todo caso, eso no significa que el dólar haya recuperado todo el terreno perdido. Cuando Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, un dólar compraba alrededor de 96 céntimos de euro. Esta semana, incluso después del rebote, llegó a comprar algo menos de 90. La moneda estadounidense sigue, por tanto, alrededor de un 7% por debajo de aquellos niveles frente al euro, aunque la dirección de las últimas semanas empieza a complicar los planes.

Estados Unidos necesita seguir emitiendo grandes cantidades de deuda para financiar su déficit y, con las rentabilidades de los bonos por encima del 5%, cada nueva emisión resulta más cara. Esos mismos rendimientos atraen capital extranjero y sostienen al dólar, de modo que una de las razones que explican su recuperación es también una de las que más está elevando la factura financiera de Washington.

A eso se añade que un dólar más fuerte abarata las importaciones y ayuda a contener la inflación, algo favorable para la Administración, pero también encarece los productos estadounidenses en el exterior y resta competitividad a la industria que Trump quiere reforzar. Por otra parte, si la inflación siguiera dando problemas pese al efecto desinflacionista de un dólar fuerte, la Fed tendría más razones para prolongar los tipos altos o incluso volver a subirlos, justo cuando Washington necesita financiar una deuda cada vez mayor.

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