Publicado: octubre 18, 2026, 6:07 am
Humillaciones, odio y venganza. Tres palabras para una sola historia política. Todo empezó en las generales de 2015, las elecciones de la indignación por la crisis de 2008, con el voto de cinco millones y medio de personas a toda la izquierda del PSOE unida en torno a Pablo Iglesias. Continuó con sucesivas escisiones y episodios de guerras fratricidas de telenovela, mientras los votantes huían. Y ha terminado este fin de semana con el «the end» de la ruptura. Por primera vez desde hace una década, habrá dos listas el 29-N en el espacio a la izquierda del PSOE.
Una de las muchísimas personas que conocen, y que han sufrido, los muy a menudo indecorosos episodios de la última década resume así lo sucedido. «Podemos ha negociado con mala fe con Ada Colau y Gabriel ha querido ayudar a sus amigos, Irene y Pablo para vengarse de una vieja inquina con Yolanda. Irene y Pablo estaban convencidos de que todo el mundo iba a ponerse detrás de ellos, que el espacio Sumar de Yolanda y la herencia del errejonismo de Más Madrid desaparecerían, que los Comunes tragarían, y que Izquierda Unida se entregaría a ellos. En algún momento de la semana, todos pensamos que podía salirle bien. Pero no cayeron en la cuenta de que IU es un partido de verdad, aun siendo pequeño y pesado, que no podía abandonar una mesa en la que llevaba trabajando mucho tiempo, por aliarse con gente que además les ha maltratado. Podemos ha querido utilizar el valor político de Rufián para desplazar al resto de los partidos para liderar ellos solos la izquierda y le ha salido mal».
En las pasadas elecciones, fue la coalición Sumar liderada por Yolanda Díaz, la que vetó la presencia de Irene Montero en las listas. Donde las dan las toman. Montero, de la mano de Gabriel Rufián, ha sacado de la pista a las caras más visibles de Sumar, ya convertido en un recuerdo. La ex líder de la coalición, vicepresidenta segunda del Gobierno, abandonó el escenario hace meses, dejando a su espacio huérfano de más de la mitad de sus votos.
La presentación de dos candidaturas a la izquierda del PSOE ha sumido en la decepción, el cabreo y la impotencia a los simpatizantes del espacio confederal y a amplios sectores culturales y mediáticos que apostaron por la unidad como la única forma de optimizar todos los votos. Las fuentes consultadas en ese espacio concluyen que, verdaderamente, nunca hubo posibilidades reales de un acuerdo a pesar de que se mantuvo el suspense hasta casi la medianoche del sábado al domingo, cuando finalizaba el plazo de inscripción de coaliciones para el 29-N. «En ese momento, las partes ya sólo trataban de cargar al otro con la culpa».
Sumar, la coalición que en las últimas elecciones generales logró 31 escaños, se ha dividido en dos en Madrid y Barcelona -Frente Amplio y Podemos-, y en una sopa de siglas en el resto de las comunidades. Las previsiones demoscópicas señalan que esta división será desastrosa para la izquierda del PSOE, obligada a elegir entre dos opciones: Montero-Rufián o Ada Colau-Emilio Delgado. Para mayor originalidad de la oferta electoral, la candidata del Frente Amplio a la Presidencia del Gobierno, Ada Colau, encabeza la lista por Barcelona, no por Madrid, que es una costumbre que ningún partido grande o mediano ha abandonado en los 50 años de democracia.
El 29 de noviembre sabremos quién gana esta competición de dos bandas, o se cumple el aforismo atribuido a Confucio: si buscas venganza, cava dos tumbas.
La desunión de la izquierda tendrá un efecto general importante en la gobernabilidad de España, ya que hará prácticamente imposible reeditar el Gobierno de coalición progresista, pero también una segunda consecuencia particular en las urnas. El voto útil puede beneficiar al PSOE, poco o mucho ya veremos. La dirección socialista responsabiliza de la falta de acuerdo a los odios que han envenenado a los protagonistas, especialmente visibles y cruentos en las redes sociales, aunque cree que «el ticket electoral más potente, sin duda, es el de Irene Montero-Gabriel Rufián». «Serán más capaces de movilizar algo que Ada Colau y Emilio Delgado. El liderazgo de Ada está muy desgastado, y Emilio es un desconocido para la ciudadanía».
«Sobre Gabriel e Irene se podría haber construido algo, pero el resto no ha querido. Una pena, porque lo previsible es que tengan mal resultado los dos. Y lo previsible es que de manera natural, sin nosotros mover un dedo, tengamos bastante voto útil, mucha gente decepcionada y frustrada por la falta de acuerdo, se quedará en casa, vamos a intentar que sean los menos posibles. Otra parte irá al PSOE y otra a repartir entre los dos. Un desastre que les va a dejar sin representación en provincias medianas y pequeñas». El equipo de Pedro Sánchez, muy animado en estas dos primeras semanas de precampaña, no descarta dar la sorpresa con un resultado «magnífico».
La agenda exterior de Abascal
El candidato de Vox a la Moncloa, Santiago Abascal, ha centrado las dos primeras semanas de precampaña electoral en la agenda internacional. El líder de Vox, partido que más crece en los sondeos, ha recibido los parabienes de Jordan Bardella, posible primer ministro si Marine Le Pen, con la que se encontró también en Bruselas, es elegida presidenta de Francia el próximo mes de abril; Georgia Meloni, primera ministra de Italia; y dentro de unos días recibirá la visita del presidente argentino, Javier Milei. El eurodiputado de Agrupación Nacional y líder de Patriotas por Europa, que celebró con Abascal el 12-O en Ceuta, protagonizó un desayuno en el Casino de Madrid al que asistieron muchas personas del mundo económico y financiero. Abascal lo presentó como el ejemplo a seguir por Vox. Bardella se dirigió al público en un tono institucional y con un lenguaje de Gobierno, muy alejado de las guerras culturales propias de los partidos de la derecha alternativa europea. Abascal parece querer afianzar también su perfil más institucional de cara al 29-N. Según los sondeos, el Partido Popular necesitaría a Vox para gobernar.

