Publicado: agosto 24, 2026, 4:11 am

Cada año por estas fechas desde hace ya cuarenta y ocho las miradas de una parte del mundo se dirigen hacia un valle recóndito del Estado de Wyoming (Noroeste de Estados Unidos), bajo la protección de las Montañas Rocosas. Jackson Hole albergará desde el jueves la reunión anual de banqueros centrales organizada por la Reserva Federal de Kansas City. Si bien este es un foro de debate y no de toma de decisiones, lo que en él comenten los responsables de la política monetaria mundial suele servir de pista acerca de los movimientos que anunciarán más adelante.
El menú de Jackson Hole acaba teniendo impacto a pie de calle en el coste de la vida, en las hipotecas, en el ahorro de las familias o en el margen que tienen las empresas para poder llevar a cabo sus proyectos de inversión. Banqueros centrales, académicos, ministros de finanzas e incluso algunos directivos y empresarios de compañías privadas se reunirán del 27 al 29 de agosto en este enclave idílico para abordar los retos de la economía mundial, tratando de huir de las presiones externas por unos días.
Pese a que este año el tema del encuentro es Innovación financiera: implicaciones para los pagos y las políticas, la situación en Oriente Próximo y el temor a una nueva crisis de inflación provocada por el bloqueo de Ormuz y el shock energético marcan irremediablemente la agenda. El Banco Central Europeo (BCE) reunirá a su consejo de gobierno solo dos semanas después, por lo que la cita servirá a su presidenta, Christine Lagarde, para comprobar si la entidad está sola en su estrategia.
La Eurozona llega al encuentro con una inflación del 2,9% en julio, nueve décimas por encima del objetivo que el BCE se ha marcado a medio plazo, a la que ha contribuido el repunte del 10% de los precios energéticos. La entidad fue la primera en subir tipos entre los grandes bancos centrales el pasado mes de junio. En paralelo, la Reserva Federal llega con una división cada vez mayor sobre la necesidad de aumentarlos para hacer frente a una tasa de inflación que se mantiene en el 3,4%. El estreno de su presidente, Kevin Warsh, en este simposio no puede generar más expectación. Donald Trump, azote de su antecesor en el cargo, ha seguido reclamando que la Fed rebaje el precio del dinero tras la llegada de Warsh, si bien ha moderado bastante el tono de su discurso.
En su cita de finales de julio, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) mantuvo por quinta vez consecutiva los tipos en Estados Unidos en un rango del 3,50% al 3,75%. Si la Fed opta ahora por subirlos, ese movimiento tendrá también efectos a este lado del charco. El euro perdería valor frente al dólar y encarecería aún más el coste de la energía para la Eurozona, que tiene que adquirirla en dólares en los mercados internacionales. «La Eurozona importaría inflación sin haberla generado», explica a La Información Económica Santiago Carbó, catedrático de Economía de CUNEF Universidad.
Los matices a seguir en Jackson Hole
Por tanto, aunque Jackson Hole es un foro de debate, sí que mostrará si las dos capitales económicas, Fráncfort y Washington, están leyendo del mismo modo el mundo que les rodea. Otra pista importante estará en los comentarios que sus responsables hagan sobre el shock energético provocado por Ormuz, que persiste aunque con menos virulencia. La clave está en si se refieren a él como «transitorio» o si perciben que «se está filtrando a los salarios y a los precios de los servicios», añade Carbó.
Ese matiz es importante porque implica que ya se están produciendo efectos de segunda ronda en la economía. Como suben los precios, lo hacen también los sueldos y esto eleva los costes de producción de los bienes, lo que repercute de nuevo en precios más altos y genera la temida espiral de inflación, el mayor quebradero de cabeza para los bancos centrales. Combatirla implica hilar muy fino y lograr un punto de equilibrio en el que la inflación no se enquiste (si los movimientos de tipos son insuficientes) y a la vez la economía tampoco se enfríe más (si las alzas que se aplican son demasiado agresivas y frenan en seco el consumo y la inversión).
La importancia de la cita en Wyoming para el euríbor
Actualmente el mercado descuenta entre dos y tres subidas hasta el primer semestre de 2027 tanto para el BCE como para la Fed, «con la primera en septiembre-octubre en ambos casos», apunta Natalia Aguirre, directora de Análisis y Estrategia de Renta 4. Un indicador de ello es el euríbor. El índice que se emplea para actualizar la gran mayoría de las hipotecas a tipo variable superó el viernes el 3% en tasa diaria por primera vez desde hace casi dos años. A falta de una semana para que termine el mes, la media de agosto se sitúa ya en el 2,939%, lo que implica que quienes revisen su préstamo con este dato van a tener que hacer frente a una cuota más elevada.
Si esta semana los bancos centrales muestran una mayor preocupación por cómo evolucionan los precios, el mercado puede interpretar que serán más agresivos en sus próximos movimientos, lo que favorecería nuevos incrementos del euríbor, que actúa en la práctica como un termómetro. Dado que Warsh rechaza abiertamente dar orientaciones sobre la futura política monetaria, «los inversores esperan pocas pistas», aseguran desde la gestora Janus Henderson.
Será cuestión de agudizar el oído o de leer entre líneas a los asistentes que están obligados a respetar las conocidas como ‘Jackson Hole Rules’: pueden hablar o escribir sobre lo que se dice en las intervenciones formales, pero jamás realizar alusión alguna al contenido de las conversaciones informales que se desarrollan durante las comidas, las cenas o los paseos. Aquel que incumple esta regla no vuelve a ser invitado.
